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Jueves, 3 de noviembre de 2016

MARCOS CASTELLÓ, PIEL DE KANICHE, CORAZÓN DE LEÓN

“LA MÚSICA ES UN GRAN NEGOCIO, PERO ENFOCO EN EL ARTE”

Con la banda que lidera hace dos décadas volverá a poner a la cumbia santafesina en el Gran Rex, a laburando a contramano del corporativismo de la movida.

 Por Juan Ignacio Provéndola

En 2015, Marcos Castelló lanzó su carrera política y cerca estuvo de ser elegido senador provincial de Santa Fe por la ciudad capital; y un año más tarde confirmó el debut en el Gran Rex de Kaniche, la banda de cumbia que lidera hace un par de décadas. Dos hitos relevantes que casi no llega a contar: en julio, el colectivo que los trasladaba a él y al grupo mordió banquina en Ruta 9 y perdió el control. Se salvaron de milagro. “No creo en la suerte, así que prefiero decir que fue una desgracia con muchísima bendición –asegura Marcos–. Tenemos mucho trabajo por todo el interior y estamos muchas horas en la ruta, así que convivimos con el error y la posibilidad de que pasen cosas como éstas. Tratamos de extremar las precauciones y de pensar en positivo, aunque esto de andar tan rápido hace que uno esté coqueteando con el peligro permanentemente.”

Tan santafesino como varios de los principales exponentes argentinos de la música tropical, Castelló conoció la cumbia en su casa (“Escuchaba todo tipo de música, aunque los climas de fiesta venían de la mano de eso”), aprendió los mohines viendo a su tío Jesús Dalmao en Los Nobles y se curtió de pibe en el legendario grupo Cali, al que entró a los 14 años en bajo y coros. Sus referentes fueron Los Palmeras y Los del Bohío, eje fundacional de la cumbia santafesina: “El primer disco que escuché fue Bailando al son, del ‘79. ¡Venía en casete y lo hice bolsa! Me la pasaba desenredando la cinta en el reproductor”, confiesa.

Su ascendencia en la escena provincial se dinamizó a sus 20 años, cuando formó Kaniche, banda que debutó con Nada parecido, disco de oro (en la época que los álbumes valían como objeto comercial y el mercado los reconocía con estos honores) y que este domingo le dará un nuevo aliento a la emblemática movida santafesina con su arribo al teatro porteño más importante (después del Colón). El mérito de llegar al Gran Rex se multiplica además porque procede de una provincia satélite (aunque culturalmente prolífica, con una capital que acunó próceres de la cumbia criolla, mientras que Rosario polarizó logrando lo mismo con el rock), y con cierta militancia autogestiva, por fuera de los oligopolios que dominan y determinan el mercado de una música tropical prácticamente blindada alrededor de capital y el GBA.

“Me decían que estaba loco con esta apuesta, aunque la venta de entradas viene muy bien”, dice inflado de orgullo por su banda, de las más populares en Santa Fé. “La música es un gran negocio y por supuesto que disfruto de las ganancias, como cualquier otro, aunque trato de enfocarme en el arte. Por eso esta decisión. Las cosas se concretan dos veces: primero en la mente y después en la realidad. Lo primero siempre estuvo, ahora vamos por lo otro.”

* Domingo 13/11 en Gran Rex, Corrientes 857. A las 20.

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