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Jueves, 18 de enero de 2007

Quince años de “Dale aborigen”

Este año se cumplen quince de la edición de Dale aborigen, el disco que no sólo generó un quiebre en la historia de Todos Tus Muertos sino que creó una escuela universalista, que sumó mil colores a la paleta del rock argentino. Cuando Félix dice que el grupo, hoy, está incluido en el auge del reggae como “vieja influencia”, no hace más que ubicarlo como pionero de una estética que se desparramó en el tiempo y detonó la atención de Karamelo Santo, Arbol, Nuca, La Zurda y un sinfín de bandas afines, como de pares internacionales como Maldita Vecindad o los mismísimos Fabulosos Cadillacs. Mezcla de punk-rock con reggae, ska, mensajes contestatarios y sonidos afrolatinos, Dale aborigen implicó también el ingreso de TTM a un lugar de privilegio dentro de la escena local. Hasta allí habían sido un demo punky-dark (Noches agitadas en el cementerio), dos discos —Todos Tus Muertos (1989) y Nena de Hiroshima (1990)—, algunas canciones descarnadas (El féretro, Gente que no, El Chupadero) y una militancia under con un olor a compromiso. Después, la cosmogonía libertaria abarcó otras partes del planeta (18 shows por el norte de América) y la inclusión de uno de sus temas, Tu alma mía, en la banda de sonido de Curdled, film de Quentin Tarantino. “Había tanto, que no sabíamos qué hacer con todo”, recuerda Félix. El disco también generó un puente con músicos europeos, cuyas inquietudes eran las mismas. Fermín Muguruza y Manu Chao participaron como invitados y estuvieron comprometidos con el concepto del disco. “La idea no sólo fue que vengan a cantar un tema y nada más sino que formaran parte del proyecto. Aportaron un montón de ideas a nivel letras y también música. Son como hermanos para nosotros”, dice Gamexane. Fidel participó de una gira con Mano Negra por Colombia. Sin embargo, tiempo después, Manu Chao se refirió a él en el NO: “Los diarios dicen que me llevo bien con él (por Nadal), pero a mí no me gusta nada su giro fascistoide”. El rock se hace cargo de figuras que hasta ese momento habían aparecido poco: Sandino, Mandela, Torquemada. “Algunos pensaron que éramos de izquierda, pero más que izquierda la cosa era chocar, porque nuestras ideas de raíz siempre fueron libertarias. Tomar símbolos como el Che, Malcom X, Lumumba o Sandino fue una manera de levantar una bandera contra el sistema, como lo habían hecho ellos. Yo pienso que, quien aspira al poder, es un corrupto, por más que te venda la salvación. Chávez, para mí, es un político más. Me gusta que luche contra el imperio yanqui y eso, pero en el fondo aspira al poder y contra eso siempre se levanta TTM”, cierra el guitarrista.

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