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Domingo, 18 de diciembre de 2005

VALE DECIR

El hombre de acero la tiene de fierro

Eso que se ve en pantalla no es un pájaro, ni un avión, ni un paquete de kriptonita verde. El nuevo Superman viene con un traje anatómicamente incorrecto, según los estándares de los ejecutivos hollywoodenses, demasiado preocupados porque su película –Superman regresa, anunciada para mediados del 2006– sea apta para todo público (ya que los nenes también pagan su entrada al cine). Ocurre que el calzón rojo que desde siempre corona las piernas azules del paladín, esta vez viene muy ajustado y, al parecer, el novato Brandon Routh (que interpreta a Clark Kent y su alter ego kriptoniano) abulta un poco mucho en la zona pélvica. Así están las cosas en el reino de los superhéroes (uno de los últimos Batman cinematográficos venía con un disfraz de hule con pezones tallados), y los que mandan en los estudios ordenaron disimular digitalmente el miembro del hombre de acero. Una fuente del diario británico The Sun señaló que el tema “es un asunto importante para el estudio. Brandon está extremadamente bien dotado (sic) y no quieren que se vea así en la pantalla gigante. Tal vez nos veamos forzados a borrarle el paquete (sic de nuevo) con efectos digitales”. Luisa Lane suspira desilusionada.

Oscuras navidades

Hasta hace muy poco, y en las vísperas de las fiestas, un website del gobierno británico advertía a los padres que una visita al Papá Noel del shopping center podría resultar “aterradora” para los niños más pequeños. Y éste era tan sólo uno de los muchos llamados de atención a los padres que se hacen desde el sitio teachernet.gov.uk, desde el cual también se indicaba que las pantomimas y algunos juegos tradicionales de fiestas infantiles pueden terminar con los niños en desconsolado llanto. “Los niños más pequeños tienen un rango muy amplio de temores. Asegúrese (en caso de que su niño vaya a visitar al “Father Christmas”) de que haya una salida cercana”, se leía. Margaret Morrisey, de la Conferencia Nacional de Padres, dijo que “es muy triste que nos estemos volviendo tan políticamente correctos, al punto de estar quitándole magia a la Navidad”. La advertencia fue retirada del site por las quejas, pero probablemente también por otra obvia: todo el mundo sabe que los Papanoeles del shopping son aterradores.

Tu inodoro te está mirando

Una compañía norteamericana ha conseguido el regalo perfecto para estas fiestas: un inodoro a control remoto. La compañía se llama Toto, como el perro de Dorothy en El Mago de Oz, pero el aparato en cuestión ha sido bautizado para el mercado con el menos romántico nombre de Neorest. El asiento es compacto y automático. En cuanto uno se le acerca, la tapa se levanta sola; si uno se para frente a él, la tabla también se pone perpendicular. Por supuesto, no hay botón (ni cadena, por decirlo más rústicamente): el agua fluye por su cuenta. El control remoto permite manipular la temperatura del asiento y activa el “gentil” sistema de limpiado del aparato, que también viene con un secador incorporado. Ahora bien, no es precisamente el artículo más barato de la vidriera: en Estados Unidos cuesta unos cinco mil dólares. Se sabe que algunas estrellas hollywoodenses han adquirido el suyo (Will Smith estuvo promocionando sus infinitas ventajas en tv). Y se sabe que también han instalado varios de éstos en los cuarteles generales de Google. Lo cual seguramente incrementará las posibilidades de que, cada vez que uno google las imágenes correspondientes a la palabra “diarrea”, aparezca este robot con la cara agujereada.

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