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Domingo, 5 de septiembre de 2004

Nowhere Man

El iraní Nasseri no está solo: un estudiante tapado por las deudas de alcohol y drogas decidió
cortar por lo sano e instalarse a vivir en el aeropuerto londinense de Heathrow.

 Por Mariano Kairuz

Según un artículo publicado en la revista online de la BBC, la de Nasseri será una historia increíble pero definitivamente no es única. George es un homeless inglés que, escapando de una deuda de varios miles de dólares que acumuló durante sus años universitarios, terminó viviendo casi dos años y medio en el enorme aeropuerto inglés de Heathrow. En 1999, cuando tenía 22 años, abandonó los claustros y a su familia, y se esfumó dejando atrás ese rojo financiero que se hizo, según consignan diversos artículos periodísticos de intenciones moralizantes, durante sus años de desenfreno (léase inequívocamente drogas y alcohol). Cuando, después de recorrer otros lugares finalmente recaló en Heathrow, se asentó allí y pronto se halló hundido en una serie de rutinas: despertar cada mañana con la primera oleada de pasajeros –y de los restos de sus desayunos–; el éxodo, cada tanto, de una zona a otra menos vigilada del aeropuerto. “Había llegado a un punto en el que ya no me quedaban lugares dónde quedarme, y quería un lugar cálido, seguro y seco que estuviera abierto toda la noche. Sentado en el tren, un día vi el aeropuerto de Heathrow, que pasó de ser una solución a corto plazo a un estilo de vida. Los días pasaban realmente rápido; un día se convirtió en una semana, luego en un mes, un año y de pronto ya no estaba llevando la cuenta”, contó George.
Como Nasseri, el iraní que vive en la Terminal Nº Uno del aeropuerto De Gaulle desde hace dieciséis años, George mantuvo un aspecto pulcro y cuidado, de manera tal de no llamar demasiado la atención. “Tendía a hablar más con los pasajeros que con el personal del aeropuerto, porque no quería andar diciendo que era un homeless. Por eso siempre decía que estaba viajando.” George también detalló cómo hizo para sobrevivir en las calles y luego convertir a Heathrow en su hogar: “Después de un rato uno conoce a la gente que trabaja en las cafeterías y locales de ese tipo y, al final del día, te ofrecen todo eso que ya no van a vender. Así que siempre hay comida disponible. Y como hay muchos otros en la misma situación, uno los va conociendo y comienza a ayudarse”.Actualmente, una agencia de trabajo social, Travel Care, dice intentar ayudar a la gente que se ha instalado en el aeropuerto. Ayudarla a irse, por supuesto. Además, aseguran que intentan encontrarles algún tipo de asistencia por medios oficiales. “No es difícil entender por qué viene tanta gente aquí”, dice un vocero. “Hay baños, agua corriente y es más atractivo que dormir acurrucado contra una puerta en las calles del centro de Londres. Nuestra política es correrlos de aquí con la policía y, cuando es posible, ofrecerles ayuda a través de las autoridades locales.”
La madre de George encontró a su hijo a través de una campaña montada por la Línea Nacional de Ayuda a Personas Desaparecidas. Fue varias veces a buscarlo al aeropuerto, pero lo encontró de casualidad en una ocasión en que había ido a recibir a otra persona que llegaba en un vuelo. Ahora, George está instalado en un departamento y dice estar feliz de vivir nuevamente en contacto con la familia a la que dejó atrás en una nube de dudas y deudas.

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