Dom 29.12.2013
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LOS RECUERDOS DEL PORVENIR

ARTE En el Parque de la Memoria, trece artistas participan de Aquella mañana fue como si recuperara si no la felicidad, sí la energía, una energía que se parecía mucho al humor, un humor que se parecía mucho a la memoria, una muestra que toma el Parque como punto de partida y que concibe la memoria como energía vital en constante movimiento, que recorre el pasado, pero también se proyecta hacia el futuro. Con esta idea en mente, se indagan los modos de construcción y deconstrucción de la memoria, su transmisión, sus omisiones y algunas estrategias para recuperarla cuando se ha perdido.

› Por Sofía Dourron

Todos conocemos la archifamosa escena de la magdalena de Proust, la que le valió un extra de celebridad y el ingreso a cierto mainstream literario, sino también un tipo de memoria bautizada en su nombre. A Marcel las magdalenas mojadas en té le recordaban los veranos de su infancia, como a los porteños el olor a rabas les recuerda las vacaciones marplatenses, olor a lobos marinos y sabor a barquillo incluidos. Un recuerdo que los agarra desprevenidos y les hace sentir el calor del sol en la cara y la arena entre los dedos de los pies. Lo que en realidad sucede cada vez que recordamos algo es que una corriente de electricidad comienza una carrera a toda velocidad por nuestro cerebro, va de neurona en neurona liberando neurotransmisores y con ellos imágenes y sensaciones almacenadas en lugares que ni siquiera sabíamos que existían. Cada una de estas sinapsis –así se llaman los encuentros entre dos neuronas– nos modifica. Después de cada recuerdo nuestro cerebro se reorganiza y, aunque el desplazamiento sea casi imperceptible, ya no somos los mismos.

LUIS GARAY, FISICOLOGIA, 2013.

Esta transformación atraviesa Aquella mañana fue como si recuperara si no la felicidad, sí la energía, una energía que se parecía mucho al humor, un humor que se parecía mucho a la memoria, la muestra colectiva curada por Inés Katzenstein y Javier Villa en el Parque de la Memoria. Una muestra que toma al espacio que la contiene como punto de partida y que concibe la memoria como energía vital, una energía que, al igual que las sinapsis neuronales, está en constante movimiento. Que recorre el pasado pero también se proyecta hacia el futuro. Con esta idea en mente trece artistas indagan en doce modos de construcción y deconstrucción de la memoria, su transmisión, sus omisiones y algunas estrategias para recuperarla cuando se ha perdido. Varios exploran territorios inéditos, otros ensayan nuevos esquemas para territorios conocidos, como el terrorismo de Estado y la violencia ejercida sobre el cuerpo social e individual de los argentinos. Esto resulta en una serie de breves escenas que presentan cada una un acontecimiento singular, y en vistas del tema en cuestión, novedoso: un monumento en potencia, un monumento coreografiado y uno literalmente vivo, un libro perdido, un pintor olvidado, ficciones que se confunden con la realidad, juegos de cartas, revistas reinventadas, muebles sanadores, homeopatía y hasta ejercicios de eutonía.

Es sabido que los monumentos, cualquiera sea su tipología y su credo, desde los tótem de los Chippewa norteamericanos hasta las esculturas ecuestres del Renacimiento, son una de las formas más antiguas y efectivas de construir y conservar la memoria de los pueblos. Pequeños cúmulos de historia que se levantan para homenajear a los héroes, narrar grandes acontecimientos históricos y recordar a los muertos. Carlos Huffmann retoma esta tradición al tiempo que invoca el ritual amerindio de enterrar las armas después de la guerra para proponer un nuevo monumento para el Parque de la Memoria: un rifle FAL, usado por las Fuerzas Armadas entre fines de los ’50 y comienzos de los ’90, seccionado y semienterrado. El sincretismo del gesto se remonta no sólo a la historia reciente, sino a una historia de más de cinco siglos de violencia, un llamado a la paz que se extiende a lo largo del tiempo pero que lamentablemente nunca prescribe.

CARLOS HUFFMANN, OBSERVATORIO (MAQUETA), 2013.

En el otro extremo del arco de la tradición monumental se encuentra la obra de Osías Yanov, titulada /<>/<, una elegante síntesis de El canto al trabajo de Rogelio Yrurtia, el gran grupo escultórico que se levanta en Paseo Colón e Independencia. Se trata de una estructura de metal que sirve de escenario y guía para un montaje de gestos acelerados, también conocido como voguing, baile inspirado en las poses de las modelos que habitaban la revista Vogue en los años ’80. Cada movimiento que el andrógino performer ejecuta, cada una de sus poses, imita a uno de los personajes del monumento, le da vida, lo trae al presente y en un acto frenético lo eyecta hacia el futuro. Al igual que la obra de Luis Garay, Fisicología, amalgama de performance y escultura en la cual un grupo de performers desperdigados por el parque realiza una serie de movimientos extenuantes, la de Yanov transforma la quietud y el peso de lo monumental en dinamismo y potencialidad de cambio infinito, en el cual el cuerpo deviene monumento y el monumento deviene cuerpo, todo en un solo movimiento.

Pero la historia y la memoria no se construyen únicamente a fuerza de monumentos. La memoria colectiva es un tejido de relatos que llegan al presente tras años de peregrinación. En épocas de revisionismo histórico es de esperar que se revisen también los enmarañados caminos de estos relatos y los mecanismos con los que se construye la memoria colectiva. En Juego Album, Marcela Sinclair investiga una posible forma de fabricar recuerdos a través de un juego sencillo, un truco porteño en versión sin señas: cuatro jugadores sentados alrededor de una mesa reciben tres cartas cada uno. Las cartas dispararán recuerdos personales que luego se compartirán para crear finalmente un recuerdo común, una especie de mash-up de anécdotas. Con el recuerdo ficticio los jugadores inventarán también una nueva imagen que pasará a formar parte del mazo de cartas, creando una bola de nieve de recuerdos que crece con cada partida. No hay ganadores ni perdedores, ni buenos ni malos, simplemente un ejercicio de memoria y un recuerdo anónimo que no es de nadie pero que bien podría ser de cualquiera. El relato, tan verídico como la memoria del jugador lo permita, se transforma en ficción, una ficción que luego se enredará juego tras juego para terminar enmarañada e indistinguible, como sucede en la vida real y, digámoslo, en los manuales de historia.

OSIAS YANOV, /<>/<, 2013

La memoria no es estanca –eso ha quedado claro–, es energía vital, un continuum imposible de disociar que fusiona pasado, presente y futuro. En ese vaivén es posible también la transformación, e incluso, con un poco de fe, la sanación. Eduardo Navarro tiene fe, no una fe religiosa pero sí una fe transformadora. Una fe que se ha ido configurando a lo largo del tiempo, tomando diferentes formas, y que esta vez recae en la capacidad de curar de la homeopatía. Basándose en los estudios del japonés Masaru Emoto sobre los efectos de las acciones humanas sobre la estructura molecular del agua, y asesorado por un grupo de profesionales (un homeópata, una historiadora y una bióloga), Navarro administra un tratamiento de Nux Vómica 200 al Río de La Plata. El río que contiene a la ciudad más allá de las barandas de la costanera, que la refleja y que alberga en infinitas capas de sedimento toda su historia y su tragedia. El objetivo final: sanar no sólo sus aguas, sino también, gracias al principio de similitud sobre el que opera, a los habitantes de la ciudad que conviven con él. El efecto del tratamiento será sutil, pero si resulta eficaz modificará permanentemente la vida del río y de la ciudad; aunque el cambio sea perceptible sólo en una microfotografía de una partícula de agua, sabremos que algo ha cambiado.

La muestra continúa, va y viene de atrás para adelante. Entre otras cosas, se sorteará un ejemplar de un libro para niños llamado Cinco Dedos, censurado en 1977, en el cual cinco dedos rojos se unen para derrotar a la mano verde que los explota. Treinta y seis años después, el libro no sólo es recuperado como documento histórico, testigo del accionar político de una época, sino que volverá a circular como material literario para hacer feliz a algún afortunado niño cuya vida, con un poco de suerte, será transformada para siempre. Joseph Brodsky, digno heredero de una larga tradición de melancólicos rusos, dice en uno de sus ensayos algo así como que el ayer siempre es más interesante que el mañana. Esto puede ser verdad para un ruso huraño y solitario huyendo del régimen soviético. Para un argentino con una conciencia ideológica promedio, es importante no olvidar, pero también es importante no caminar de espaldas al futuro, y mucho menos desistir de su presente. Las artes visuales no siempre han podido acompañar este proceso, por eso, en una época en la cual la palabra memoria se ha convertido en parte constitutiva de nuestro vocabulario, la muestra de largo título resulta en una posibilidad renovada para seguir pensando desde el presente la historia argentina.

EDUARDO NAVARRO, TRATAMIENTO HOMEOPATICO DEL RIO DE LA PLATA, 2013

Artistas: Luis Garay, Carlos Huffmann, Irina Kirchuk, Martín Legón, Lux Lindner, Eduardo Navarro, Belén Romero Gunset, Axel Straschnoy, Marcela Sinclair, Cecilia Szalkowicz y Gastón Pérsico, Santiago Villanueva, Osías Yanov.Parque de la Memoria Av. Costanera Norte - Rafael Obligado 6745 (adyacente a Ciudad Universitaria).De lunes a viernes de 10 a 17 y los fines de semana y feriados de 12 a 18. Cierre: 25 de febrero de 2014.

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