Mar 31.12.2013
rosario

CONTRATAPA

Algo de amor

› Por Pablo Serr

"El dulce secreto que no diré a nadie..."

Evaristo Carriego

Así empezó:

"Amor, estás despierto?

Y así terminó:

"No, nada... seguí durmiendo".

Y no pudo pegar un ojo en toda la noche. Pensaba. Y lo que pensaba era lo mismo que venía pensando desde hacía ya un tiempo largo: El lo engaña. Debería poder ver a través de sus ojos, al menos; saber lo que sueña, entender lo que no dice, conocer cada pensamiento suyo. Pero ahora se calla. Le tiene miedo, dice, se dice, a sí mismo que con él de estas cosas no se puede hablar, y es lógico. Se excusa diciéndose que si llegara a hablar con él de estas cosas, se iría, lo dejaría, y es lo más probable. Así es como desde hace tres o cuatro meses no duerme de noche, duerme de día, cuando él no está. No puede dormir teniéndolo al lado porque le da la sensación de que estando dormido podría decir lo que él no se puede enterar que él ya sabe. Y cómo lo sabe? Es fácil. Porque lo sabe. Porque no es estúpido, porque no nació ayer. Porque nadie lo conoce tanto, y eso no se lo puede discutir ni su madre. Nadie te conoce tanto como te conozco yo. Nadie. Y si por él fuera, le pediría perdón. No es gracioso? Le pedirías perdón por no haber dicho lo que desde hace tanto tiempo -años enteros- sabés y te callás, o por hacer de cuenta que todo está bien cuando en realidad todo está mal?

Se levanta, ahora sí, ahora que él se fue se levanta. Y desde hace dos o tres semanas ni el desayuno le prepara, no se lo quiere cruzar despierto porque tiene miedo de que se le escape involuntariamente lo que sabe, lo que saben los dos y ninguno se confiesa. Y evidentemente, piensa en voz alta, es un día precioso, sí, hay sol afuera, hay sol pero no hace calor, y abre las ventanas y piensa que si las deja abiertas demasiado tiempo el sol se va a ir. Entonces recapacita son sus palabras? y las cierra y se vuelve a acostar, esta vez buscando ese sueño que dejó.

"Lo que más quiero en la vida es que nunca me deje, que no se vaya nunca, porque si se va... no sé, me parece a mí que me voy a morir de tristeza".

Un último suspiro y se durmió.

El día está claro. Experimentar de cara al sol su perdón lo hace inmensamente feliz. Se deja llevar, el otro le agarra la mano y salen a caminar por el verde. Reflexionan? No, porque son inmensamente felices juntos. No reflexionan, no piensan. No hay que pararse a pensar en nada, mucho menos en qué vamos a hacer mañana, o si a la noche vamos a comer salchichas con puré o arroz frío con ensalada. Una última sonrisa. Ultima sonrisa? Eso no es ahora, eso fue antes. Incondicional, se acomoda a sus pies y se besan como extraños.

"Yo no te conozco, no te quiero conocer nunca. No quiero que me conozcas vos a mí tampoco. Quiero que seamos siempre dos extraños, que nos olvidemos de todo, que nunca tengamos que mentirnos.

Entonces se hace tarde y habría que ir volviendo.

-Un rato más, amor...

-Un rato más y nos vamos, sí?

-Sí.

Otro suspiro. Un último suspiro. Ultimo suspiro... último suspiro... -Te aconsejo que no le digas nada.

-Para mí es al revés. Para que puedas perdonarlo se lo tenés que decir.

-No. Te equivocás. Todos se equivocan. Yo no tengo nada que perdonarle. Él es grande y sabe lo que hace. Él sabe por qué hace lo que hace, yo no tengo por qué interferir en sus planes.

-Pero entonces dejalo vos y andate, porque vivir así te está matando.

-Vos podés empezar por tratarme mejor, sabés?, porque yo estoy sensible y del modo como me decís las cosas me ponés peor.

-Disculpame, pero no creo que sea (con el mayor y el índice abre y cierra en el aire las comillas) mi modo de decir la cosas lo que a vos te pone tan mal. Vos venís mal y vas a seguir peor porque te estás queriendo engañar con algo que ya sabés que es verdad. Mi consejo, humilde consejo, es que te dejes de victimizar, agarres tus cosas, le escribas o no una nota, y chau, si te he visto no me acuerdo. Después vos harás tu duelo y él... y él que haga lo que pueda, que solo no se va a quedar.

Parece estar lleno de gozo y felicidad, pero él sabe que él también la está pasando mal. Y que sueñe con gente que yo ni conozco, eso me está matando por dentro. La persona que uno elige para compartir su vida... y un buen día las cosas no resultan tal como uno las imaginaba. De la resistencia él no habla, no habla del dolor que siente, habla de muy pocas cosas. Y no dice más que una o dos palabras de cada cosa.

Yo tengo problemas serios de ansiedad y cada vez que lo veo llegar me da la sensación como de que se me escapa el alma. Me parece descubrir que desde hacía mucho tiempo, y sin darme cuenta, estaba muerto, y que lo esperaba a él para poder descansar en paz. Es posible que si no lo vuelvo a ver nunca más me parezca igualmente estar muerto? No sé. Yo no quiero que me deje. Tampoco lo quiero dejar yo. Quiero que me mire y me diga que me ama, que me quiere, que ya no podría vivir sin mí. Porque para mí es así, aunque no me lo sepa cómo decir. Para mí él no sabe vivir sin mí, por eso hace lo que hace, no porque no me quiera, más bien porque me quiere demasiado, porque no sabe y no quiere y no puede vivir sin mí. El otro día lo miré fijo mientras comía y él levantó primero las cejas y después la mirada y nos miramos durante dos o tres minutos, que igual a mí me parecieron una eternidad, y no nos dirigimos la palabra, yo le sonreí y él me devolvió la sonrisa y seguimos él comiendo y yo mirándolo comer.

Por eso más que nada le parece estar viéndolo elegir la separación, porque no le habla desde hace días, semanas, meses.

Hace mucho tiempo ya que no me hace el amor ni me pide para nada mi opinión. Compró seis vasos porque la otra noche que estaba nervioso se le cayó uno al suelo y estalló en mil pedazos, y ni siquiera me consultó si los quería transparentes o de color. Compró unos azules que me dan asco porque parecen siempre sucios, aunque los enjuague tres o cuatro veces, parecen sucios. Y sin querer uno casi se me rompe y él ni me miró, siguió comiendo. Compartimos el momento de la cena, que para él es sagrado, pero yo como antes o como después, para no dar lugar a escenas feas, que ya sé que me duelen a mí más que a él. En realidad, yo no puedo saber... (le cuesta reconocer que no lo conoce tanto como él creía).

Ahora estoy así pero no siempre estoy así. A veces estoy peor, eso es cierto. Pero a veces estoy mejor.

A veces, y eso es bueno, le parece estar dejando llegar las cosas demasiado lejos.

-Esa mujer que va ahí, sabe usted en qué piso vive?

-No, muchachito. Sé que vive en el edificio, porque siempre la veo entrar y salir, pero no sé en qué piso vive.

-Y vive con alguien o vive sola?

-Que yo sepa, vive con su marido.

-Su marido es uno morocho de ojos claros, no?

-Es, sí. Se conocen?

-A él sí lo conozco, es decir, nos conocemos... del trabajo. Trabajamos juntos. A ella es la primera vez que la veo.

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