satira

No te calentés

Por Rudy

Cambia, todo cambia. Cambian los discursos, cambian los ritmos, cambian las ideas, cambian las personas. Conozco mujeres que se enganchan con un señor al solo efecto de cambiarlo, y terminan cambiándolo... por otro. Si les gustan los flacos, se enganchan con un gordo para adelgazarlo, si les gustan los jovatos, se enganchan con un pendex, para que madure; si les gustan los altos, se enganchan con un petiso, y le exigen que crezca. Chicas, los señores también cambian, pero no del modo que ustedes quisieran, sino... como sale.

Y conozco señores que se enganchan con señoritas y desean que nunca cambien: que siempre estén deseantes como la primera vez, que se banquen nuestras dudas, nuestras fobias, nuestras mishiaduras, nuestras angustias, nuestras faltas, nuestras otras minas. Y ellas cambian.

Y los hijos cambian: de ese bebé hermoso que nos hacía pisicaca en la camisa y nos reíamos con orgullo “¡el nene ya hace, el nene ya hace!”, a ese adolescente que es como un espejo que en vez de reflejarte te critica, y que si lo invitás al museo de la memoria te pregunta “¿de cuántos gigas?”, hay solamente unos años de distancia. De ese padre que nos enseñaba todo, a ese otro que no nos comprende, que no sabe nada de nada, también.

Y los políticos cambian: en un solo día, un montón de promesas (preelectorales) se transforman en espejismos, o frustraciones (depende si ganan o pierden). Los sistemas económicos se transforman de maravillosos a pesadillescos (y nunca en sentido inverso, ¿vieron?) en menos de lo que canta un Cavallo.

Y el mundo, la Tierra, nuestra casa, el tercer mundo del sistema solar, también cambia. Se habla de “efecto invernadero”, “calentamiento global”, “recursos no renovables”, “ecología” y un montonazo de conceptos, que pueden tener sentido o no, pero que lo que nos dicen es que si no cuidamos el planeta, van a caer glaciares de punta, y eso dicho en términos educados.

Hay quien dijo que si se quiere que algo no ocurra nunca, lo que corresponde es crear una comisión para que ocurra, y una Cumbre es como un superlativo de la comisión: todos, o casi todos los líderes del mundo, reunidos para ver qué pueden hacer por nuestro planeta. Sí, dije “por” nuestro planeta, no “contra”..., ¿escucharon, escucharon?

Seguramente en la Cumbre se escucharán discursos muy esclarecedores y otros oscurecedores, todos llenos de palabras muy llamativas, plenos de advertencias y esdrújulas, luego se firmarán acuerdos que garanticen futuros acuerdos, y todos volverán muy contentos a sus países, luego de haber brindado con champagne de soja transgénica.

O por ahí, algo cambia. Eso es terreno del futuro, del que no sabemos nada. Lo que hacemos es lo que sí sabemos, como todos los sábados: acompañar su desayuno con nuestros chistes. Y en este caso, desearle Felices Fiestas, lector

Hasta la semana que viene.

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