satira

¡Seño, seño!, ¡Juancito me está militando!

Por Rudy

¿Sabe una cosa, lector? ¡Este es el último número en el que SátiraI12 tiene 24 años! ¡En serio, el mes que viene cumplimos los 25, y como Sátira sale los sábados, instituimos “el primer sábado de septiembre” como nuestra fecha aniversario. Y lo vamos a festejar, por supuesto. Será uno o varios suples en los que compartiremos con usted nuestra alegría por tantos sábados juntos.

Piense una cosa, lector, ¿dónde estaba usted hace 25 años? Si usted tiene, supongamos, 42 años, probablemente estaba en la secundaria. Y si tiene 37 años, hace 25 estaba en la primaria. Con sus maestros, sus profesores, sus compañeros y compañeras.

Y capaz que alguno –llamémoslo Juan– se copiaba en la prueba de historia antigua, porque no sabía si Febo era un dios griego, una marca de zapatos o “Bofe” al revés.

O capaz que otro, digamos Joaquín, le mandaba una carta de amor –no, no había celular, no había SMS, no había compás, no había dinosaurios, tampoco– “en soporte papel” a Lorena, la bella morocha de ojos verdes del asiento de adelante. O Lorena le mandaba una cartita a Pedro, o a Laura. O Eli y Martu se ponían a charlar en medio de la clase.

¿Qué hubiera hecho usted, lector? Llamar a un 0800 para avisarles a los bomberos del peligro que corría la humanidad porque “Luis gusta de Ana”? Impensable, ¿verdad?

El mundo ha cambiado: todo se registra, todo se filma, las vidas privadas se vuelven públicas, lo real y lo virtual se mezclan y, aparentemente, “todo se sabe”. Pero, tal como acabo de escribir, “todo se sabe, ‘aparentemente’”. O sea, se conoce la apariencia, y eso es lo que importa. El fondo de la cosa no parece interesarle a nadie.

Entonces, surgen nuevos-viejos miedos: “Si el nene está cerca de un pobre, ¿se va a volver pobre él también?”. “Si le pongo menos de 10 cerraduras a mi casa, ¿corro peligro?” (Y si le pongo más, ¿no corro peligro de no poder entrar ni yo y que me asalten afuera? O que el cerrajero me cobre una pequeña fortuna por abrirme la puerta de mi propia casa.) ¡Y si el nene se mete en política, ¿no corremos el riesgo de terminar como en los ’70? (¿no piensan que “el riego de terminar como en los ’70” tiene más que ver con el aparato represivo que con “nenes que se meten en política”? ¿Alguien que de verdad haya sufrido la dictadura puede comparar la situación actual con aquélla? ¿Alguien que de verdad haya sufrido el nazismo puede atreverse a comprarlo con la Argentina actual?).

Y entonces, de nuevo, los miedos. Y a veces, los políticos juegan a favor de los miedos, al solo efecto de que los miedos jueguen a favor de los políticos. Nadie denunciaría que en una escuela haya clases de religión. O de historia. O de geografía. Pero si hay alguna actividad política, ¡hay que denunciarla! Y no estamos hablando de una iniciativa privada, que como toda opinión respetamos aunque no la compartamos. No, se trata de una oficial, de una propuesta de gobierno. ¡Denuncie, denuncie, que algo queda!

Me gustaría que en estos 25 años de democracia en los que lleva apareciendo SátiraI12 estas cosas se hubieran superado, tenga uno las ideas que tenga, porque superar eso implica crecer. Bueno, digo.

Mientras tanto, nosotros insistimos en hacer chistes sobre el tema, que no denuncian, quizá, tan sólo preguntan y preguntan.

Hasta la semana que viene, lector.

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