satira

Por Rudy

¿Cómo anda, lector? ¿Empezando el fin de semana largo de Carnaval? ¿Está usted en su auto, con toda su familia, en medio de la ruta? ¿Tal vez disfrutando de la amable lectura de este suplemento de humor, mientras espera que el auto de adelante avance unos centímetros para luego hacer lo mismo usted, y así evitar que el auto que viene atrás le toque la “Marcha de San Lorenzo” en versión libre para bocina? ¿Están avanzando a paso de hombre en estado de haberse comido tres kilos de carne en un asado? ¡Bueno, usted vio cómo son estos fines de semana largos! ¡Sobre todo cuando está en la ruta, y cerca de un peaje! (No se lo cuente a nadie, pero va a ver que después de haber pagado, mágicamente, la ruta se aliviana, vaya uno a saber por qué.)

Si ése fuera el caso, lea, lea este suplemento. O atienda las demandas de su señora esposa, que le reprochará no haber elegido un sitio mucho más íntimo para pasar este fin de semana carnavalero (la verdad es que cualquier sitio es más íntimo que “en medio de la ruta, un sábado de fin de semana largo”).

Pero usted ¡no se quede corto, quédese largo! Dígale que si hubieran salido antes, digamos, cinco días antes, esto no hubiera pasado. ¡No se preocupe de que las palabras suenen totalmente locas (qué sentido tiene salir cinco días antes si lo que tiene reservado es ese fin de semana)!, estamos en Carnaval, y nada tiene sentido, todo es un disfraz. Ella sabrá comprenderlo. Y si no sabe, no importa. Disfrácese de otra persona, más amable y seductora, y listo.

¿Y los chicos? ¿Acaso están en medio de “la época de los pedidos”? “¡Papá, quiero pis!, ¿me comprás?”, “Papá, quiero chocolate, pero no del que trajimos, del otro!”, “¡Mamá, quiero milanesas a la napolitana con queso cheddar y agregado de vitamina J, como dicen en la tele!”, “¡Mamá, quiero ver la tele!”, “¡Mamaá, Juan se tira provechitos y no me deja chatear tranquila con mi novio virtual!”, “¡Papá, Enrique me está haciendo cosquillas en el perfil de feisbuk!”, “¡Mamá, mi novia me acaba de decir que no me quiere más, ¿me comprás otra?”, “¡Papá ¿falta mucho para que lleguemos a la felicidad?”, “¡Papá, ésta no es nuestra abuela, nos trajimos otra por error!”, “¡Papá, quiero wifi!”.

En este caso usted podría disfrazarse de genio y concederles tres deseos, o transformarlos en sapos y decirles que hasta que no lleguen a destino no van a volver a ser príncipes. ¡Es Carnaval, se puede!

Pero por ahí usted tuvo un plan diferente que irse de vacaciones a una estación de peaje. Por ahí decidió pasarse este Carnaval recorriendo containers a ver cuál queda mejor como futura aula. O... ¿por qué ponerse límites? No solamente containers, cualquier cosa se puede disfrazar de aula. ¡Es Carnaval! Un viejo cine transformado luego en templo de alguna religión venida a menos, también sirve. Un bondi puede ser una buena escuela, que además tiene la ventaja de que no hace falta llevar los chicos a la escuela, la escuela para por su casa a buscar a los chicos. Y encima, si tiene dos pisos, se puede usar uno para los grados inferiores, y otro para los superiores... ¡Estamos en Carnaval!

Uy, no se le habrá ocurrido ir a pasar el Carnaval a un supermercado, ¿no? ¡A ver si todavía usted le dijo a su familia: “¡Vengan, que acá no hay problemas de tránsito, podemos comprar cosas que nos gusten, hay aire acondicionado, no hay peaje, y se puede pagar todo con tarjeta!”. Y hasta capaz que los chicos se dejan de jugar un ratito con la compu y se dedican a comprar golosinas prohibidas por el dentista pero recomendadas por la tele. Y además, se pueden encontrar con divertidas murgas, tipo

  • En esta sucursal/ tenemos buenos precios/ y ahora los subimos/ para mostrarle aprecio.

  • Queremos anunciarles/ a nuestros visitantes/ que hay precios cuidados / en la sección faltantes.

  • A nuestro director/ le duele la cabeza/ por eso a cada rato/ aumenta la cerveza.

  • Tenemos un gerente/ que es una maravilla/ se pone a remarcar/ sentado en una silla.

  • Tenemos precios bajos/ también muchas ofertas/ en nuestras sucursales/ que aún no están abiertas.

  • Tenemos carne buena/ de vaca o de ternera/ y sólo le pedimos / que nos dé su billetera.

  • Tenemos el yogur/ con vitamina y fibra/ y el precio no aumentó/ en dólares ni en libras.

  • O será, lector, que esta semana se va ir usted al corso con su familia y se disfrazará:

  • De periodista que intenta explicar por qué antes estaba bien que usted controlara los precios de los supermercados, pero ahora no.

  • n De economista con muuucho “sentido común” que va a vaticinar el inevitable e inminente caos, tal como ocurrió en 2011, 2012 o 2013.

  • De Mauricio disfrazado a su vez de Freddie Mercury (disfraz dentro del disfraz, cantando “Ai wont tu raid may báicicl in the bícisend”).

  • De Lilita disfrazada de Pino disfrazada de Hermes disfrazado de Carriles.

  • De intelectual de izquierda amante de la libreempresa y el mercado.

  • De paquete de yerba a precio descuidado.

  • De muchacho de clase reclamando por empanadas importadas.

  • De mucama que sale a cacerolear junto a su patrona.

¡Disfrácese de lo que quiera, que estamos en Carnaval! Y vale todo. Bueno, todo no, pero esto sí. Y nosotros, mientras tanto, hacemos este suplemento, también sobre Carnaval. Y nos disfrazamos de lo que más nos gusta disfrazarnos. O sea, de chistes.

Hasta la semana que viene, lector.

Satira12 actualiza todos los Sábados a las 18 hs.

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Sábado, 1 de marzo de 2014
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