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Viernes, 1 de abril de 2016

MUSICA

Entre telones

Hubo que esperar, pero finalmente llegó la joya del electropop a la chilena. Javiera Mena está de gira por Argentina presentando Otra era.

 Por  Ignacio D’Amore

Aunque pisó Mendoza con la salida de su último disco, Otra era, a fines de 2014, no fue hasta ahora que consiguió acomodar una mini gira por Buenos Aires, Córdoba y Rosario, que la trae extática tras su paso por el enorme Festival de Viña del Mar. La mecánica de Viña lo vuelve una suerte de reality en vivo y en directo: la gracia está en que lxs artistas se sometan al aplauso o el berrinche del público, a su vez azuzado por presentadorxs de regla. La de Javiera era una noche en especial ardua porque la compartía con dos superestrellas del reggaeton. Se presentó rodeada de músicas y bailarinas, desafiando el vaho masculino. Además, puso sobre el tapete la cuestión del machismo de espectáculos como los de Wisin y Don Omar, que cantaban esa misma noche y que tienen “bailarinas de adorno”, algo contra lo que ella decidió tomar partido al pensar las coreografías y el vestuario como integrales a la música. Otro costado del machismo en Viña: la falta de propuestas autorales femeninas, con la excepción de Ana Torroja.

En una primera parte del show Mena fue casi la de siempre, con sus teclados y máquinas muy a mano; y una segunda, despampanante a falta de una palabra más justa, en que ubicó el beat en modo house y se volvió una estrella pop de esas que seguro admira desde siempre: una popstar que comanda la escena al frente de su cuerpo de baile, que altera las fuerzas naturales, que interpreta nota a nota sin fisuras. Hubo un capítulo previo en la saga de la consagración de Mena en Viña. Un par de noches antes de su show, Javiera –que también era jurado del festival– subió al escenario para acompañar a Alejandro Sanz en “Corazón partío” y olvidó parte de la letra, algo que la prensa ensañada aprovechó para tener qué regurgitar. Javiera fue víctima de un hostigamiento que sólo lo impecable de su presentación unos días después conseguiría aplacar.

¿Cómo viviste lo de aquella noche?

–El de Viña es un festival pensado para ser transmitido por televisión, y a su vez está rodeado de programas de tv basura que se dedican al morbo, porque está la música y están los shows increíbles pero lo que da que hablar es el error, las situaciones incómodas. Al estar ahí sabía que quedaba implicada en este juego, aunque sea de un modo más inocente.

Y con respecto al machismo histórico que rodea al festival, ¿estabas preparada?

–Yo sabía a lo que iba, pero no sabía en qué momento ni dónde me iba a topar con ese machismo. Y me lo topé todo el tiempo, aunque no me sorprendí. Me escudé en la idea de que la gente iba a disfrutar la música. Y mi escudo fueron los meses de práctica, práctica y práctica.

El viernes se presenta en Mcnamara, Tucumán 1016, Rosario. El sábado a las 21, en Club Paraguay, Boulevard Los Andes 99, Ciudad de Córdoba.

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Imagen: Sebastián Freire
 
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