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Viernes, 21 de octubre de 2016

TEATRO

Señora Hamlet

Adela está cazando patos, escrita y dirigida hace diez años por Maruja Bustamante, volvió en una remake que profundiza el lesbianismo dark y el lado feminista y femenino de Hamlet.

 Por Alejandro Dramis

Una misteriosa frase espera al fondo del escenario tras los acordes góticos de una guitarra distorsionada y la penumbra. Las luces vienen a dejar saber sobre la reciente muerte del “gringo” Talavera, un poderoso empresario de Formosa. La familia espera la entrega del cuerpo para dar comienzo a los ritos funerarios. La repentina visita del ambicioso Chakal y su afán por resolver las cuestiones económicas aumentan las sospechas en torno a los extraños sucesos que rodean al fallecido, hasta que las dudas se disipan cuando el espectro de “Pupuni” se aparece ante su hija Adela quien, dada la irrefutabilidad de su relato y dado que está basada en Hamlet la historia, asume la tarea de esclarecer las circunstancias y limpiar con sangre la memoria de su padre.

Adela está cazando patos es la relectura punk, bizarra, leather y marujiana del príncipe de Dinamarca sólo que Hamlet es acá una guerrera lesbiana formoseña que va armada para todos lados y el espectro del padre-Rey encarna ahora en el Yasi Yateré, un duende que habita el mitológico Noroeste argentino, es travesti y se pasea a la hora de la siesta en tacos altos, medias de encaje y colaless. El conflicto, que sigue en versión libre la problemática clásica, transforma a esta volcánica Formosa en un desborde de proyectos que van desde el cuestionamiento del clásico Edipo freudiano hasta la inversión y reescritura de las tradiciones argentinas, pasando por el empoderamiento femenino y la desmitificación del patriarca-macho quien, cuando por primera vez tuvo conciencia de poder elegir su identidad, no dudó en montarse con todo lo que tenía a su alcance y, micrófono en mano, presentarse ante su familia como una Madonna del más allá norteño para musicalizar el trágico presente con canciones de los Ramones, Los Brujos y Mercedes Sosa, a grito pelado de labios pintados y miradas cubiertas por pestañas postizas.

La obra escrita y dirigida por Maruja es poderosamente cómica, oscura y hermosamente desbordada, y entre sus muchas virtudes deja en claro que, transcurrida una década de su estreno, sigue inundando el teatro de frescura y sensibilidad para demostrar, además, que las piezas clásicas como Hamlet solo cargan con esa etiqueta porque son susceptibles de ser secuestradas, travestidas y rescritas en clave actual, feminista, queer, dark o, simplemente, a gusto y placer de la propia voz.

Domingo a las 16 en Espacio Callejón, Humahuaca 3759.

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