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Viernes, 8 de mayo de 2009

SON

El guionista sensible

Alan Ball es autor de la celebrada serie Six Feet Under y también responsable de la flamante True Blood, una serie que empezó a emitirse por HBO y que da cuenta de su especial sensibilidad entre vampira y política.

 Por Mariana Enriquez

Desde hace poco más de un mes, el cable básico estrenó por fin, y como corresponde, una de las series contemporáneas más importantes y populares de nuestra época: Six Feet Under. (Antes se había visto por Warner, pero doblada: se sabe que los paladares exquisitos no pueden soportar semejante cosa.) Algunos afortunados la vieron en tiempo y forma cuando se emitió por HBO, otros recurrieron al DVD y la comodidad de la maratón de capítulos en horario elegido por el espectador. Así que se puede decir que el estreno de I-Sat no es tan relevante. Y, sin embargo, está lleno de recién llegados que acaban de conocer a la familia Fisher, una familia dedicada a su casa funeraria, a su negocio de entierros y funerales. Y así empiezan a conocer las reflexiones sobre la vida, la muerte, la sexualidad, la guerra, la era Bush, la alegría y la pena que el guionista Alan Ball ensayó durante cinco temporadas que arrancaron en 2001 y finalizaron después de 63 intensos episodios y personajes inolvidables como Nate, el heredero, o David, el hermano gay prolijísimo, que mira porno con vergüenza (por lo menos en el capítulo que se vio el domingo pasado).

Alan Ball también es gay, y hoy es uno de los guionistas más importantes de la industria. Era famoso antes de Six Feet Under, además. Fue guionista de la serie Cybil, con Cybil Shepperd, pero, más importante, en 1999 ganó el Oscar a mejor guión por Belleza Americana, de Sam Mendes, una película discutida pero indudablemente importante, que tenía una escena, hacia el final, impactante: el brutal coronel que interpretaba Chris Cooper se le ofrecía sexualmente al hombre de clase media liberado —Kevin Spacey— y el rechazo, más la homofobia internalizada del coronel, desataban los terribles eventos finales. Ball, que tiene cincuenta y un años, nació en Georgia, sur profundo, pero muy joven se mudó a Nueva York para empezar una carrera como guionista de TV y de Broadway. Prefiere escribir para televisión, por motivos que así resume: “La televisión está en su mejor momento, en su edad de oro, y yo prefiero trabajar allí antes que para cine. Las películas de hoy no tienen alma. O, en todo caso, son pocas las que se salvan”. Insiste en que si bien no se siente obligado a incluir personajes LGTBI en sus guiones, lo que sí no puede evitar incluir es una sensibilidad particular. Una sensibilidad que se siente, en todas partes, por ejemplo, en su nueva serie, True Blood, que se estrenó hace poco por HBO, también en América latina. Nuevamente, a Ball se le da por la veta morbosa: es una serie basada en la saga policial-vampírica de la escritora sureña Charlaine Harris y el disparador es que los vampiros pueden salir del closet/ataúd porque en Japón acaba de diseñarse sangre sintética que les permite no matar a los humanos. Las referencias sobre el sida, la sexualidad, el peligro, todas están muy presentes. Mucho menos lo están, sin embargo, en su nueva película, Towelhead —que él mismo dirigió—, basada en una novela de Alicia Erian, sobre una niña árabe-estadounidense que está descubriendo su sexualidad. Sin embargo, incluso esta película incluye temas caros a la sensibilidad LGTBI: la complejidad de la sexualidad adolescente, el rechazo de los adultos, la discriminación. No quiso, asegura Ball, agregar un personaje gay en esta película por capricho. En general, explica, no intenta ser un vocero de la comunidad que empuja la agenda gay en cada producto: sencillamente sucede que temas “de agenda” están presentes, por su sola presencia, sólo porque él es la pluma. “No pienso en mandar mensajes: escribo lo que me gusta, y lo que me gustaría ver”, dijo hace poco en una entrevista con Outtake. “Me pierdo en los personajes, no soy nada académico, y si quiero dar un mensaje, es subconsciente. Claro que estará ahí, porque soy gay, pero no quiero que sea lo único que pueda escribir, o que quiera escribir: me resulta limitante. Lo peor que podemos hacer es encerrarnos nosotros mismos. Y mucho menos por miedo al qué dirán dentro de la comunidad: lo que somos, lo que sentimos, siempre estará presente en lo que hagamos, si somos verdaderos y honestos con nuestros sentimientos.” l

Six Feet Under va por I-Sat los domingos despues de la medianoche. True Blood se puede ver por HBO www.hbo-la.com. Towelhead no tiene fecha de estreno en Argentina.

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