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Sábado, 21 de julio de 2012
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Ciento por ciento

Mientras crecen los repudios por la remoci贸n de M贸nica Capano, el Caap vuelve a autorizar absolutamente todas las demoliciones que le pidan.

Por Sergio Kiernan

El golpe del macrismo para terminar de liquidar toda oposici贸n institucional a las demoliciones y capar la ley de patrimonio sigue haciendo ruido. Como se sabe, el jueves pasado el PRO present贸 un proyecto para cambiar los miembros de una entidad que ahora vuelve a ser sello de goma, la Comisi贸n para la Preservaci贸n del Patrimonio Hist贸rico Cultural de la Ciudad. Entidad conjunta del Ejecutivo y el Legislativo, la Comisi贸n no serv铆a m谩s que para que sus titulares y miembros editaran libros y tuvieran tarjeta con escudito, y su secretar铆a general era tradicionalmente reservada a la oposici贸n. La sinecura se transform贸 en algo real cuando fue nombrada al frente la kirchnerista M贸nica Capano.

Capano es formada en literatura y es profesora de lat铆n, anda cargada de libros de ac谩 para all谩, escribe y bien, y siempre hace tres o cuatro cosas a la vez mientras piensa en qu茅 m谩s puede hacer. Al frente de la Comisi贸n descubri贸 que la entidad ten铆a un asiento en ese otro sello de goma que recibi贸 poderes y ahora volvi贸 a ser un sello de goma, el Consejo Asesor en Asuntos Patrimoniales. Y ah铆 se enter贸 de las cosas que hac铆a el tal Caap...

El Consejo era, literalmente, un cuartito en el Mercado del Plata donde se reun铆an sus miembros 鈥搇os que iban鈥 a 鈥渁sesorar鈥 al ministro de Planificaci贸n, ahora de Desarrollo Urbano, en cosas de ladrillos viejos. Su rol sol铆a cerrarse en dar excusas para demoler o dar letra para proyectos 鈥渃ulturales鈥, sus decisiones no eran vinculantes y francamente nadie le daba demasiada bolilla. De hecho, su eminencia gris era Susana Mesquida...

Todo esto cambi贸 reci茅n asumido Mauricio Macri con la explosi贸n patrimonialista, que tom贸 por sorpresa a su flamante gobierno. El PRO puso los votos para la primera ley de protecci贸n del patrimonio, propuesta por la entonces diputada Teresa de Anchorena, que proteg铆a en principio todo lo construido antes de 1941. El Caap pasaba a tener la decisi贸n primera sobre los pedidos de demolici贸n, aprob谩ndolos o enviando el caso a la Legislatura para su eventual catalogaci贸n. De golpe, el Consejo ten铆a poder, sus decisiones s铆 eran vinculantes y las consecuencias muy concretas, en dinero y patrimonio perdido. El cuartito, sin embargo, sigui贸 siendo el mismo, como Mesquida.

Aqu铆 entra Capano, asombrada por los criterios con que se dejaba demoler, la total reluctancia a frenar los negocios, la simpat铆a org谩nica a 鈥渓a industria鈥, el abuso constante de t茅rminos como 鈥渃arga potencial鈥 y la indiferencia de fondo al patrimonio. Capano empez贸 a decir que no, discutir, convencer, animar a otros. Y empez贸 a revisar la chapucer铆a con que se hac铆an cosas que tienen valor de actos de gobierno. Por ejemplo, que el titular formal del Consejo, el director general Antonio Ledesma, nunca fue siquiera a una sesi贸n. Ni una. O que el Consejo inventara 鈥渂arridos鈥 no autorizados por la ley o aceptara 鈥渞econsideraciones鈥 que no tienen asidero ni en los reglamentos. Mientras llegue el incumplimiento de los deberes de funcionario, Capano se dedic贸 a discutir estas libertades.

Por supuesto, el Consejo autoriz贸 una ampl铆sima mayor铆a de demoliciones, con lo que era apenas un fastidio menor para los socios del macrismo. Pero Capano hac铆a ruido y hab铆a que acallarla. Primero fue el ministro de Cultura, Hern谩n Lombardi 鈥揷uyas representantes en el Consejo votan contra el patrimonio con entusiasmo y bronca a quien las critique鈥 que intent贸 ahogar econ贸micamente la Comisi贸n, aunque ni siquiera fuera plata suya. Luego amagaron reemplazar a Capano. Finalmente, hubo que invertir fuerte.

Eso ocurri贸 el jueves pasado, en la sorprendente sesi贸n de la Legislatura. En la lista de temas a tratar sobre tablas, sin debate, aparece un proyecto para nombrar nuevas autoridades y miembros de la Comisi贸n. El texto hab铆a entrado por mesa de entradas la noche anterior, no hab铆a pasado por ninguna comisi贸n, ni siquiera la de Labor Parlamentaria, y ven铆a firmado por la macrista L铆a Rueda, que preside la Comisi贸n de Cultura, y por los diputados Raffo y Basteiro, de Proyecto Sur.

Ver la transcripci贸n de la sesi贸n es inolvidable: a los gritos, violenta, arbitraria, con votos que part铆an hasta al bloque cofirmante, y truculenta hasta con los insultazos borrados (los taqu铆grafos de la Legislatura cuidan las formas). El resultado fue sacar a Capano y poner a un obediente Ricardo Pinal Villanueva en su lugar.

La lista de repudios a esta transparente maniobra es larga: el ex decano de la FADU Jaime Sor铆n, el historiador Milc铆ades Pe帽a, miembros y comisiones de cultura de todas las comunas porte帽as, Basta de Demoler, Proteger Barracas, SOS Caballito, las ONG de La Boca, Boedo y Floresta, los Amigos del Lago de Palermo, el defensor adjunto del Pueblo porte帽o Gerardo G贸mez Coronado, Irene Karakachof, el ambientalista Manuel Ludue帽a, los Vecinos de La Cuadra, el Centro por la Cooperaci贸n, la Asociaci贸n de Abogados de Buenos Aires y una interminable lista de personas y personalidades, incluyendo la cantante y diputada porte帽a Susana Rinaldi, cuyo texto se publica aparte.

Es llamativo que lo que fuera un sello de goma despierte semejantes repudios y solidaridades. Y es notable c贸mo el PRO vuelve a pagar costos pol铆ticos para proteger al sector econ贸mico al que le debe tanta lealtad. Pero no s贸lo lo paga por eso, la remoci贸n violenta de Capano es una ofensiva contra el Frente para la Victoria gestada desde comienzos de mes, que incluy贸 trucos como pedir a diputados diversos nombres de asesores para 鈥渦na comisi贸n de temas patrimoniales dentro de la Comisi贸n de Cultura鈥. Algunos de esos asesores terminaron como vocales de la nueva Comisi贸n, laderos de Pinal.

驴Y por qu茅 aparecen esas firmas apoyando a L铆a Rueda, y luego aparecen votos hasta de bloques que votaron divididos? En la Legislatura se帽alan la coincidencia de que s煤bitamente, entre el viernes de la semana pasada y los primeros d铆as de 茅sta, se desbloquearon varios contratos para asesores de los diputados que pusieron el voto. No parece ser el caso del diputado Pablo Bergel, de Proyecto Sur, que le mand贸 una carta a Capano explicando que no fue a la sesi贸n porque estaba enfermo, pero que se disculpa porque su bloque 鈥減romovi贸 o posibilit贸 esa desgraciada decisi贸n鈥.

Donde la noticia cay贸 muy bien fue en el Caap, donde se libraron de una enemiga. Susana Mesquida y su socia de facto Graciela Aguilar hasta hac铆an bromas de que se merecen un aumento de sueldo. Mesquida, empleada municipal de d茅cadas, tal vez lo necesite, pero Aguilar tiene una curiosa carrera privada de arquitecta... dedicada al patrimonio contra el que vota en el Consejo, un tema que merecer谩 un estudio detallado.

El verdadero festejo fue que en la reuni贸n de este martes el Caap volvi贸 a votar en contra de todas, absolutamente todas las protecciones patrimoniales. Hubo un ciento por ciento de aprobaci贸n a los pedidos de demolici贸n de privados, gracias tambi茅n a la nueva representante de la Comisi贸n de Planeamiento de la Legislatura Ana Pusiol y al del CPAU Juan Manuel Urgell, especialistas en gesti贸n ambiental y en empresas inmobiliarias, respectivamente.

Dos alegr铆as

Por suerte, no todas son l谩grimas. Proteger Barracas comunic贸 una alegr铆a, de las pocas que tenemos los porte帽os en estos d铆as. El decreto 1113/2012 convierte en 鈥淢onumento Hist贸rico y Art铆stico Nacional鈥 a la iglesia linda de Santa Felicitas, en Isabel La Cat贸lica al 500, justo enfrente de la vandalizada 鈥損or el gobierno porte帽o鈥 plaza Colombia. Santa Felicitas es de 1873, pero est谩 cargada de historia como pocos edificios de esta ciudad. Por un lado, fue erigida como capilla privada de lo que era todav铆a una estancia en recuerdo de Felicitas Guerrero, viuda joven asesinada por un enamorado despechado, y todav铆a hoy tiene el an贸malo estatus de ser una iglesia con escala urbana pero no ser parroquia.

Y por otro lado es una obra de nuestro primer arquitecto, Ernesto Bunge, que estudi贸 en la Real Escuela de Artes de Krefeld y en la Real Academia de Arquitectura de Berl铆n, en Alemania. No extra帽a, entonces, que el edificio sea una pieza muy lograda de neog贸tico en el estilo rom谩ntico alem谩n, con esculturas tambi茅n alemanas y un notable 贸rgano restaurado hace una d茅cada. Las pinturas interiores cubren completamente techumbres y muros, jugando con los vitrales, y siguen en buen estado gracias a una restauraci贸n del maestro Augusto Juan Fusilier de la d茅cada del sesenta.

Santa Felicitas guarda adem谩s un tesoro urbano que ya debe ser 煤nico en Buenos Aires y probablemente en Argentina. Al ser capilla privada no sufri贸 los vaivenes de la moda como otras iglesias y, por ejemplo, nunca fue electrificada debidamente. Hay alg煤n cable por ah铆 y por all谩, con l谩mparas improvisadas, pero el edificio tiene en su lugar lo que quiz谩 sea el 煤ltimo sistema m谩s o menos completo de iluminaci贸n a gas. 驴Qu茅 tal restaurarlo y poder mostrarnos c贸mo se ve铆a el mundo con esa luz?

Y ya que hacemos preguntas, 驴cu谩nto m谩s tardar谩 la manoseada restauraci贸n de los bronces del m谩stil en la plaza, justo enfrente del templo? El gobierno porte帽o dijo que andaba pidiendo presupuesto para las masivas piezas que tiene tiradas en el barrio del parque Tres de Febrero desde hace m谩s de un a帽o.

Otros que tambi茅n festejan son los del pueblo viejo de Liebig, en Entre R铆os, gente que vive en un raro tejido urbano, el de un pueblo planificado alrededor de lo que fuera una en茅rgica planta industrial. Liebig naci贸 en 1863 para fabricar extracto de carne y carnes enlatadas, maravillas de la tecnolog铆a victoriana que llegaron a todos los rincones del mundo (en la India todav铆a puede pedirse, en alg煤n pueblo, un 鈥渓iebig鈥 en lugar de viandada). El lugar fue minuciosamente planificado y fue el primer pueblo argentino en tener tendido completo de luz el茅ctrica, red de agua corriente, sanitarios en todas las casas y hasta una planta de hielo.

Quien lo visite hoy se encontrar谩 con un centro de grandes cuadras de vago aire criollo, una central con galer铆a perimetral, y un barrio de casas para el personal jer谩rquico que parece un conjunto de chacras suburbanas con un gran fondo compartido en el que ya creci贸 un bosquecito. Todo esto, m谩s la planta industrial, el balneario y el centro deportivo acaba de ser proclamado por el gobernador Sergio Urribarri como lugar hist贸rico-cultural de la provincia. Con lo que todos los edificios, privados y p煤blicos, su contenido, instalaciones y mobiliario pasan a ser controlados por la secretar铆a de patrimonio de la provincia.

Gran idea: Liebig es un lugar 煤nico en el pa铆s, est谩 pegado a Col贸n y tiene un potencial tur铆stico importante, previa restauraci贸n.

La torre fatal

En temas de arquitectura comercial argentina, la historia se repite y repite, como farsa y tambi茅n como papel贸n. Es el caso de esta humorada salida del Auto CAD de alguien que entr贸 a la FADU alguna vez so帽ando ser un creador. La mala broma est谩 en Coghlan, donde se acaba de anunciar un 鈥渆mprendimiento鈥 llamado Palacio Roccatagliata, una supertorre en dos vol煤menes que sobrepasa por mucho las alturas del lugar y que deja a la linda quinta de los Roccatagliata reducida a una maqueta. Y, conociendo estos emprendimientos, a un ammenity.

El mal gusto del dise帽o queda m谩s que destacado por la exageraci贸n del marketinero a cargo, que hasta dise帽贸 un escudo de armas para el edificio. Est谩 bien que los argentinos llamamos 鈥減alacio鈥 a cualquier edificio grande, tal vez por falta de sin贸nimo o rechazo a frases como 鈥渉otel de ville鈥. Pero abusar del inflador para vender algo tan derivativo, rampl贸n y com煤n...

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