La infinita distancia se estrena hoy a las 20.30 en el Espacio Santafesino de Cine El Cairo y su realizadora, Florencia Castagnani, no duda en vincular la noción de viaje - presente en su última pelÃcula- con la que circunda a la misma experiencia de la realización cinematográfica. "Es que durante un rodaje también ocurren momentos muy intensos, donde uno comparte y produce un montón de cosas con otra gente", dice a Rosario/12.
Si tuvieses que pensar en algún tÃtulo o realizador con los que puedas relacionar tu pelÃcula, ¿qué te viene a la cabeza?
No sé si tiene una relación directa, pero la pelÃcula en la que he pensado muchas veces mientras hacÃa la mÃa es Viaje en Italia, de Roberto Rossellini; no porque haya sido una influencia, pero tiene algo que hace que la relacione.
¿De qué manera fuiste desarrollando tu pelÃcula y cuánto tiempo te llevó?
Comenzó desde una idea muy vaga, donde la mayor parte del tiempo estuvo dedicada a la escritura del guión, asà como paralelamente a la búsqueda de financiación. Cuando el guión estuvo listo ganamos el Premio EstÃmulo de la Provincia y pudimos realizar un teaser. Inmediatamente obtuvimos un aporte del Incaa que también ayudó mucho. En total, fueron alrededor de cuatro años de trabajo.
Recuerdo uno de tus trabajos previos, en un Festival Latinoamericano de Video: La Ãntima distancia. ¿Tienen relación?
En verdad son tres trabajos. Hice un cortometraje, La mÃnima distancia, y un mediometraje, La Ãntima distancia. A partir del trabajo que voy desarrollando surge la idea de completar una especie de trilogÃa o de cerrar algo que tenÃa que ver con las dos pelÃculas. Si bien cada una tiene una trama independiente, con personajes diferentes, se me fueron disparando distintas cosas con cada una. Lo que aparece en común es la distancia como tema, como un modo de vincularse que los personajes encuentran en cada historia. Un modo que, más bien, nunca llega a concretarse del todo.
Sobre La Ãntima distancia, Emilio Bellon -jurado en aquel Festival - supo destacar el particular tratamiento del tiempo, coherente con una cercanÃa o lejanÃa que se volvÃan ambiguas.
SÃ, es exactamente asÃ. Lo mismo sucede en La infinita distancia, donde los personajes están completamente separados, como alejados, aún cuando puedan estar en la misma habitación. En La mÃnima distancia los personajes estaban cerca, pero era una distancia que no podÃa superarse, y en La Ãntima distancia, por Ãntima era intransferible. Los tÃtulos juegan con esta ambigüedad. La infinita distancia tiene que ver con los devaneos de una pareja en un determinado tiempo, en el que las cosas no están de la mejor manera; tiene que ver con los encuentros y desencuentros, con las huidas de cada uno para lados diferentes, en busca de distintas cosas; una historia "como de amor", sobre el vÃnculo amoroso - y un poco corroÃdo- entre dos personas. Los intérpretes son Edgardo Castro, Miguel Franchi y Anne Devall; ella no es actriz, pero coincidió con el tipo de personaje que buscaba, que era extranjero. Pensé que a Anne le podÃa estar sucediendo una experiencia similar a la del personaje de la pelÃcula, y que de allà podrÃa salir algo que resultara.
¿Cómo fueron tus principales sensaciones a lo largo del proyecto?
Fueron una mezcla. Un rodaje es como un mundo, a veces unos dÃas me sentÃa súper conforme, habÃa cosas que me encantaban, otro dÃa sentÃa que habÃa estado más o menos bien, y otros dÃas me parecÃa que no, que podrÃa haber hecho una cosa completamente distinta. En realidad todo proceso es asÃ, no hay una lÃnea que sea de la misma manera. En general estuve siempre contenta y me gustaba lo que iba ocurriendo, pero dentro de eso estaban también las variaciones.
Y ahora es el momento del contacto con el público.
Es la parte importante. Cuando llega el momento uno se da cuenta de que hacen falta más vÃas, circuitos y maneras, para mostrar una pelÃcula, para distribuirla, proyectarla, para que llegue al público. Me parece completamente valioso el Programa EstÃmulo y su aporte para que la pelÃcula llegue a su público asà como para que el público encuentre a la pelÃcula. Cuando uno está haciendo durante tanto tiempo una pelÃcula, se llega a una altura en que ya no podés pensar cosas nuevas, porque estás completamente enfrascada. Estoy con muchas ganas de que la pelÃcula se vea para observar cómo la ve otra gente, qué pasa, qué sienten, qué les parece. Ya se trata de una necesidad que es tanto mÃa como de la pelÃcula.
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