Miller prosigue, en esta lección, su "traducción" y su elaboración, sobre la "muy última enseñanza" de Lacan. Hemos visto a Miller encaminarse en este espacio "nuevo", con numerosas idas y vueltas sobre el "sistema Lacan", con una dirección, un brillo, y a menudo también una cierta "audacia insolente" que corta el aliento de la audiencia. Este recorrido tiene todo el aspecto de hacer "explotar" muchos malentendidos y otras ideas recibidas, aún de moda, sobre lo que es el psicoanálisis. La lección fue larga, sin ningún descanso hasta una hora muy avanzada.
Luego de haber evocado su trabajo de la semana, durante la preparación de esta lección, Miller nos recuerda que lo que nos ofrece, en este encuentro semanal con nosotros, es lo que resta, luego de haber eliminado muchas otras "tentativas" para circunscribir la "cosa". De este modo, no es Freud sino James Joyce quien ha inspirado esta "muy última enseñanza de Lacan". No la teorÃa de Joyce, sino su práctica de la escritura. Miller señala que tenemos el testimonio en la Conferencia "Joyce el sÃntoma" (1). "Joyce inspiró a Lacan y lo despertó de su sueño dogmático, en tanto que Joyce encarnarÃa el sÃnthoma". Miller agrega que "la palabra es encarnación, pues es un asunto de cuerpo que se encuentra desplazado en el nombre propio".en la muy última enseñanza, "el nombre propio es una categorÃa del discurso privilegiada, en la medida en que ese serÃa el significante al que corresponderÃa, precisamente, el uncuerpo, la consistencia del uncuerpo". Miller evoca la nueva ortografÃa del sÃntoma que Lacan escribe, a partir del S. XXIII, el sinthome, "Esta nueva ortografÃa señala una definición diferente del sÃntoma, una definición que falta desprenderse del uso familiar del término" Si en el sistema de Lacan, el sÃntoma es, sin excepción, una ficción del inconsciente, es decir "una parte del discurso del Otro", el sÃnthoma "no es una función del inconsciente". Miller propone apuntar sobre aquello que atrajo a Lacan en esta cuestión del sÃnthoma. En la Conferencia ya evocada, Miller señala una frase que podrÃa muy bien ser considerada como banal, y que se revela, en suma, para nada banal. Lacan dice: "El sÃnthoma es lo que hay más singular en cada individuo". De este modo, Miller plantea un nuevo binario, sÃntoma y sinthoma, y trata, fiel a su estilo, de extraer de ello el mayor número de consecuencias. El sÃntoma conserva siempre algo de general, mientras que el sÃnthoma es lo que hay más singular. Miller comienza a "hacer malabares" con los Seminarios XXIII y XXIV, con la misma soltura que le hemos conocido en la época del "sistema Lacan". (Es unánimemente prodigioso, y el público que sigue muy concentrado, guarda su gratitud!").
Hacia el final de l'Une bévue, Lacan dice que la neurosis tiene que ver con las relaciones sociales. Esto se opone al rasgo singular del sÃnthoma. Por otra parte, "el inconsciente no es lo que hay como más singular en cada uno. El inconsciente está ubicada por Lacan en el Otro, mientras que el sÃnthoma está ubicado en el Uno. Lacan define incluso el Uno por el sÃnthoma." Miller destaca lo que le parece estar en el primer plano de la escena de esta "muy última enseñanza", esto es la oposición del sÃnthoma y del inconciente. Subraya también, que Lacan puede, durante todo un registro, desarrollar la naturaleza del sÃntoma, sin hacer referencia al inconsciente. Este se agrega en un segundo tiempo. Es Joyce, señala Miller, quien le dio a Lacan la idea, la práctica de Joyce. En la primera lección del Seminario XXIV, recuerda Miller, Lacan "trata de introducir algo que va más lejos que el inconsciente". "Con la Una equivocación, (l'Unebévue) por consonancia con l'Unbewusst freudiano, se inscribe al mismo tiempo la lógica ya explorada en El Sinthome, y esta orientación, parece, permanece constante en esta "muy última enseñanza". Por otra parte, "ella repercute la introducción del Uno, en su anterioridad al Otro". Miller observa que hay un movimiento, en el recorrido de Lacan, de volver más acá de, por ejemplo, el inconsciente es el discurso del Otro. Es necesario un nuevo léxico. Miller evoca de este modo el "florecimiento de neologismos", su número importante, y sin embargo, todavÃa faltan. Luego pondrá de relieve el término interpretación que merecerÃa comillas, a falta de un neologismo, pues "nos harÃa falta retranscribirlo en el registro del Uno. Después de todo, es el llamado que hace resonar Lacan, el llamado a un significante nuevo, que espera, y que no llega". Miller prosigue con la misma orientación, referencias de Lacan de 1953, Discurso de Roma, a las de 1976/77, de la Unaequivocación. Enuncia lo siguiente: "Creemos que decimos lo que queremos. Creemos en la intención. La Unaequivocación pone en cuestión la intención que presidirÃa el uso del significante y desprende un registro no intencional".
* De AMP Blog del 21/03/07. Fragmento.
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