El escenario que habÃa imaginado el intendente Miguel Lifschitz en medio del conflicto con los trabajadores municipales ha terminado de conformarse. El paro por 48 horas lanzado para esta semana por el sector tendrá un impacto totalmente amortiguado en medio de las noticias de los últimos dÃas: los quinientos telegramas de despido que después la General Motors dejó sin efecto trazaron una raya imborrable entre la negociación y la tragedia laboral.
No es que el intendente de Rosario viera más allá que el resto (lo de GM era inesperado por todos), sino que en medio de sus propias urgencias se tomaba de los dichos de Hugo Moyano de la CGT nacional que decÃa "vienen tiempos de cuidar el trabajo, de una baja en la lucha por la recuperación salarial". Y el camionero sà que tendrÃa un par de elementos más que cualquiera para advertir antes que nadie y en público, lo que se venÃa.
Con todo, también se habÃa expresado en esta misma columna el contrapunto entre el jefe comunal y los municipales. En todo caso, desde los dos lados se veÃa el negro panorama y se actuó en consecuencia: Lifschitz señalando la imposibilidad de otorgar un aumento del 10 por ciento "en estos momentos" y los municipales señalando que, precisamente "por estos momentos", habÃa que ir por el que quizás fuera el último incremento en mucho tiempo. No es que haya obtusos en este conflicto, sino simplemente intereses.
De cualquier manera, en la reunión convocada para hoy por el gobernador Hermes Binner, donde estarán las cámaras empresarias de vastos sectores y el mundo del trabajo; la CGT Rosario estará representada por su secretario general Néstor Ferraza, lÃder de los municipales de Rosario. El mismo dirigente que en estos últimos dÃas hizo enormes esfuerzos por no responder a lo que desde la primera lÃnea de la Intendencia ya sonaba a provocación. Pero en la reunión en Santa Fe, Ferraza estará ejerciendo una representación mucho más amplia y, necesariamente, tendrá que diluir el reclamo de su sector.
Completando el panorama, Lifschitz asistió al despliegue polÃtico del ex intendente Héctor Cavallero, que ya habÃa comenzado sus movimientos en aquel sonado encuentro con el presidente del Concejo Miguel Zamarini. Esta vez, el titular del cuerpo se corrió a un costado pero los opositores se prendieron al convite del Tigre para hacer impacto en un par de objetivos sensibles en las arcas municipales. Y encima, en medio del debate por las jubilaciones y el fin del régimen de capitalización privada, una de las municiones más gruesas se dirigió precisamente a la situación de la Caja de Jubilaciones Municipal. Cartón lleno, habrá pensado Lifschitz.
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