OPINIóN › SIETE DIAS EN LA CIUDAD

El peor de todos los escenarios

La prolongación del conflicto de los municipales en Rosario y la provincia terminará por reducir el impacto de la medida de fuerza anunciada para esta semana. El escenario que trazaron los 500 telegramas de despido, más tarde desactivados por la General Motors, constituye un panorama demasiado oscuro para todos los sindicatos.

 Por Leo Ricciardino

El escenario que había imaginado el intendente Miguel Lifschitz en medio del conflicto con los trabajadores municipales ha terminado de conformarse. El paro por 48 horas lanzado para esta semana por el sector tendrá un impacto totalmente amortiguado en medio de las noticias de los últimos días: los quinientos telegramas de despido que después la General Motors dejó sin efecto trazaron una raya imborrable entre la negociación y la tragedia laboral.

No es que el intendente de Rosario viera más allá que el resto (lo de GM era inesperado por todos), sino que en medio de sus propias urgencias se tomaba de los dichos de Hugo Moyano de la CGT nacional que decía "vienen tiempos de cuidar el trabajo, de una baja en la lucha por la recuperación salarial". Y el camionero sí que tendría un par de elementos más que cualquiera para advertir antes que nadie y en público, lo que se venía.

Con todo, también se había expresado en esta misma columna el contrapunto entre el jefe comunal y los municipales. En todo caso, desde los dos lados se veía el negro panorama y se actuó en consecuencia: Lifschitz señalando la imposibilidad de otorgar un aumento del 10 por ciento "en estos momentos" y los municipales señalando que, precisamente "por estos momentos", había que ir por el que quizás fuera el último incremento en mucho tiempo. No es que haya obtusos en este conflicto, sino simplemente intereses.

De cualquier manera, en la reunión convocada para hoy por el gobernador Hermes Binner, donde estarán las cámaras empresarias de vastos sectores y el mundo del trabajo; la CGT Rosario estará representada por su secretario general Néstor Ferraza, líder de los municipales de Rosario. El mismo dirigente que en estos últimos días hizo enormes esfuerzos por no responder a lo que desde la primera línea de la Intendencia ya sonaba a provocación. Pero en la reunión en Santa Fe, Ferraza estará ejerciendo una representación mucho más amplia y, necesariamente, tendrá que diluir el reclamo de su sector.

Completando el panorama, Lifschitz asistió al despliegue político del ex intendente Héctor Cavallero, que ya había comenzado sus movimientos en aquel sonado encuentro con el presidente del Concejo Miguel Zamarini. Esta vez, el titular del cuerpo se corrió a un costado pero los opositores se prendieron al convite del Tigre para hacer impacto en un par de objetivos sensibles en las arcas municipales. Y encima, en medio del debate por las jubilaciones y el fin del régimen de capitalización privada, una de las municiones más gruesas se dirigió precisamente a la situación de la Caja de Jubilaciones Municipal. Cartón lleno, habrá pensado Lifschitz.

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