Según Garganta, el 31 de marzo "alrededor de las 16 horas, el jefe de la Unidad 45 de Melchor Romero, Mario Alberto Vargas, autorizó el ingreso de un detenido que venía en traslado desde la Unidad 48 de San Martín por estar involucrado en la muerte de Juan Romano Verón". Consideró que "pese a no contar con una parte de su legajo y sin realizar un estudio de admisibilidad del detenido fue ingresado en una celda cerrada del pabellón 5, munido de un arma blanca, con internos de alta peligrosidad, quienes también se encontraban armados, y uno de ellos con problemas previos con él".
Según la investigación, minutos después de ingresar al pabellón, "tres internos identificados como Brian Carlucci, Ramón Torres Pedroso y Leonardo Caroni Piedrabuena asesinaron a Burela Sombras mediante el empleo de armas blancas tipo casera" conocidas como facas. Para el fiscal el director de la Unidad "ordenó la recepción del interno sabiendo que no contaba con un tomo del legajo, situación esta no permitida por reglamentación y que impediría una correcta evaluación de su admisibilidad". Además consideró que "las propias reglas de su profesión indicaban que la única manera de evitar los riesgos que ello generaba para la integridad física del interno era preservarlo de la población conflictiva".
Garganta tomó en cuenta también que, según los peritajes, "fue adulterado el Libro de Control de Vigilancia y Tratamiento de la Unidad 45 adelantando la hora de ingreso del interno Burela a los pabellones, para atribuir la muerte a una circunstancia sobreviniente, y no a la situación en la que se lo colocó".
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