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Pese a la presentación del Gobierno argentino ante el Tribunal del Mar y las amenazas de sanciones, el secretario de Relaciones Exteriores británico aprobó el avance del proyecto a cargo de la empresa israelí Navitas y de la inglesa Rockhopper.
En medio de su sobreactuado giro Malvinero, la Casa Rosada había dado plazo hasta ayer a Londres para que ponga freno a las operaciones del proyecto Sea Lion en la Cuenca Malvinas Norte. Argentina pidió una medida provisoria para detener esas explotaciones.
La multinacional no será parte de la ambiciosa iniciativa en la zona del archipiélago, contra la cual reaccionó el gobierno argentino, que amenazó con sanciones.
El Gobierno retrucó el duro comunicado de Londres contra el arbitraje que planteó la Argentina. Desde Estados Unidos llamaron a “desescalar” el conflicto.
Empresarios de las islas llegaron a la ciudad chilena para cerrar acuerdos comerciales con la expectativa de que la ruta marítima directa comience a operar en noviembre.