“Me faltan 30.000 palabras”
La expresión “los treintamil” deviene, además de cuantificar la pérdida respecto de su dimensión y alcance, un modo de nombrar eso que fue despojado de su nombre. Al cumplirse un nuevo aniversario del golpe, el interrogante sobre el mal cobra renovada vigencia, de cara a la experiencia vivida por esta sociedad.