El panorama sirio es tan complejo que resulta fácil perderse entre los intereses locales y las agendas de las grandes potencias, que han convertido al país en un campo de batalla geopolítico.
Médico de oficio y heredero del militar que tomó el control con un golpe de Estado, Bashar al Asad ha huido tras doce días de intensa rebelión en el país.
El panorama sirio se presenta como una madeja de intereses locales entremezclados con las agendas de las grandes potencias, convirtiendo al país en un campo de batalla geopolítico.
Esta madrugada del 8 de diciembre de 2024, las calles de Damasco, una ciudad con milenios de historia, se convirtieron en el escenario de un cambio político cuando las fuerzas rebeldes, lideradas p
Los rebeldes islamistas tomaron Deraa, Al Suweida y Quneitra y se dirigen a Damasco, el punto cúlmine de su ofensiva contra el gobierno de Bachar al Asad.
Aviones rusos y sirios bombardearon posiciones cerca de Homs, matando a 20 civiles. Naciones Unidas indicó que el número de desplazados internos en el país ascendió a 370 mil personas.
El presidente Bashar al Asad declaró que esta "escalada terrorista" busca "fragmentar la región, desmoronar sus Estados y redibujar el mapa" de Medio Oriente.
Desde el inicio de la ofensiva para tomar Alepo han muerto al menos 255 personas
Todavía no se sabe el número de víctimas, mientras que se reportó la muerte de al menos 56 personas en Líbano y otras 37 en la Franja de Gaza.
Los bombardeos se produjeron días después de un ataque israelí en la ciudad de Damasco, dirigido contra miembros de la Guardia Revolucionaria iraní y del grupo chiíta libanés Hezbolá.