DEPORTES › NEWELL’S GANO 1-0 EN EL GIGANTE DE ARROYITO

Música para Caruso

El clásico rosarino se definió con un golazo sobre el final de la primera parte del paraguayo Salcedo. La derrota complica a Central en su lucha por la permanencia.

 Por Alejo Diz

Desde Rosario

A Ricardo Caruso Lombardi se lo puede encuadrar dentro de los técnicos charlatanes, de esos que son capaces de dar una conferencia de prensa de más duración que un propio partido de fútbol. Pero el entrenador de Newell’s, aunque suene extraño, hace uso de la palabra sin abusar. En la semana, por caso, disertó sobre las bondades que entregaría para todos un empate. Pero ayer, sin hablar, hizo callar a todos, alzándose su equipo un triunfo indiscutido en Arroyito, aunque las formas fueron poco ortodoxas. Ganó Newell’s con un gol que requirió de agudos yerros defensivos en el rival, aunque transcurrió la tarde en el Gigante sufriendo una sola situación de riesgo en su arco. Y una vez que el rojinegro se puso en ventaja, Central se quedó fuera de conversación.

El partido tuvo pequeñas emociones, pero arrojó un ganador. El que ganó fue el equipo que atacó con cierta coordinación, aunque jamás Newell’s se volcó decididamente al campo rival. Mucho se habló de un empate en la semana, más aún con Lombardi haciendo público su conformismo por el punto. Aunque una vez que Newell’s se puso en ventaja, ya no hubo forma de que se cumpliera el conformismo del DT del conjunto del parque Independencia.

El juego arrancó con la visita imponiendo la puja física, batalla que lo llevó al local a un papel secundario. Es que Central sufría tanto cuando el adversario lo atacaba como cuando sus puntas –principalmente Arzuaga– tomaban la pelota, que generalmente terminaba en poder de los jugadores de Newell’s.

Sin atributos en la ofensiva, los locales quedaron a merced de la defensiva. Y como defendía peor de lo que atacaba, cuando Ne-

well’s lo provocó, Alvarez tembló. El primer tiro al arco de Central se vio a los 39 minutos con un tiro libre desviado de Cristian González. Newell’s, en cambio, se relamía con las dudas de Raldes y Fassi. En la primera de ellas Salcedo quedó frente al arco, pero el paraguayo definió por arriba; en la segunda el guaraní cabeceó sin fuerza y permitió la reacción del uno; y en la tercera buscó desesperadamente a los hinchas para festejar, puesto que Raldes lo habilitó con un ingenuo cabezazo hacia atrás, que el goleador transformó en gol con definición violenta al primer palo, y ante un Alvarez indefenso.

Entonces nació la única jugada de gol a favor de los auriazules: mano a mano de Zelaya con Villar que ganó el arquero paraguayo. Allí se acabó el clásico para el local aunque quedaban por delante ¡otros 45 minutos! Porque en el segundo tiempo no hubo variante que sacara a Central de su pena deportiva. Y hubo emoción sólo porque Newell’s no lo revolvió de contragolpe.

Los tres puntos conseguidos en Arroyito dejaron a los rojinegros en una posición más sólida en la lucha por la permanencia. Los tres puntos perdidos por Central, en cambio, tiraron al conjunto auriazul a zona de alto riesgo en momentos donde se viene un fixture de máxima exigencia (San Lorenzo, Estudiantes, River, Vélez). El clásico empezó con las polémicas declaraciones de Lombardi y terminó en boca del propio entrenador, improvisando el monólogo más feliz desde que llegó al club.

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Santiago Salcedo festeja el gol de la victoria.
Imagen: Alberto Gentilcore
 
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