DEPORTES › INDEPENDIENTE DERROTO 1-0 A VELEZ EN LINIERS

Con el corazón al rojo vivo

El conjunto de Gallego jugó más de una hora con un hombre menos por la expulsión de Julián Velázquez, pero ganó en la casa del campeón gracias a un gol de Cristian Tula. A pesar de la victoria, todavía no pudo salir de la zona de descenso.

Con una defensa casi heroica, Independiente se sobrepuso a la expulsión de Velázquez en el primer tiempo y se impuso 1-0 a Vélez en Liniers gracias a un gol de Cristian Tula. El equipo de Gallego aprovechó una mala noche del campeón para quedarse con un triunfo revitalizador.

La idea de Independiente fue pararse lejos de su arco, con un mediocampo combativo y con la premisa de que Montenegro y Miranda le pudieran dar juego a Farías. Con ese planteo neutralizó el circuito ofensivo de Vélez y se las ingenió para tener una enorme chance de gol, con un tremendo remate de Ferreyra desde muy lejos que pegó en el palo del sorprendido Sosa.

Pero lo cierto es que el planteo inicial del conjunto de Avellaneda quedó rápidamente archivado por una irresponsabilidad de Julián Velázquez, que cometió dos faltas tan duras como innecesarias, que le valieron la expulsión antes de la media hora. Con un hombre menos, Gallego apostó por atrincherarse y esperar algún contragolpe salvador para poder llevarse algo más que un punto. Mandó a la cancha a Mancuello para reacomodar la línea de cuatro y sacó a Miranda, con lo que Montenegro quedó casi como delantero para acompañar a Farías.

Ante ese plan, Vélez intentó ser paciente para romper el cerrojo, pero le faltó profundidad para llegar con peligro. Pudo colocarse en ventaja con una media vuelta de Rescaldani, pero el palo se volvió el remate. En el rebote convertía Insúa, aunque el tanto fue anulado por off side. A esa altura, con un rival asediado y con pocas respuestas para salir de contragolpe, Vélez sintió que el gol iba a llegar por decantación. Ese fue su error. No forzó el ritmo, no cambió de velocidad y terminó muriendo en pases frontales que sirvieron para que se lucieran los centrales rivales.

Para colmo, en una jugada aislada, Independiente llegó al gol. Tras un centro desde la izquierda, Sosa falló en la salida y la pelota le cayó por el segundo palo a Tula. El defensor giró y sacó una media vuelta que sorprendió a todo el fondo velezano y se metió junto al poste más lejano. La jugada se asemejó al gol de Omar Asad contra Milan en la final Intercontinental que Vélez ganó en 1994.

En desventaja, el problema para Vélez es que ya no estaba sereno. Por eso fue una y otra vez a chocar contra el fondo visitante. Es cierto, tuvo ocasiones para empatar, como un mano a mano que Rescaldani perdió de manera increíble por demorarse y permitió que Mancuello lo cerrara. Pero es tan cierto como que nunca tuvo claridad. Por eso, con una defensa heroica, Independiente se llevó una victoria que le entrega otra moral para su pelea.

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Tula festeja su gol, Farías lo sigue. Los de Vélez lo sufren.
Imagen: Télam
 
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