ECONOMíA › LAS PRINCIPALES BOLSAS MUNDIALES REGISTRARON AYER UNA FUERTE CAIDA. LOS RESCATES NO CAMBIAN LA TENDENCIA

Ajuste y más ajuste profundizan la crisis

La estrategia del Banco Central Europeo y de la Reserva Federal de Estados Unidos para ayudar a las entidades financieras no entusiasmó a los grandes especuladores bursátiles. El miedo a una nueva recesión provocó el descenso de las cotizaciones.

 Por Cristian Carrillo

Las medidas de estímulo financiero anunciadas en Europa y Estados Unidos tuvieron ayer un efecto contraproducente en las Bolsas globales. Las principales plazas registraron pérdidas de hasta 5,0 por ciento en el Viejo Continente y del 3,5 en Wall Street. La Unión Europea informó que adjudicó 4000 millones de euros en bonos a quince años, que se utilizarán para asistir financieramente a Portugal e Irlanda. La medida, en vez de traer alivio a los mercados, reavivó las preocupaciones que existen en torno de la salud de estas economías, además de las de Italia y España. Tampoco tuvo buena acogida por parte de los inversores la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos de estabilizar a la baja la tasa de interés de largo plazo. Se le agregó al descontento el sombrío panorama que difundió la Fed sobre la economía estadounidense.

Los planes de ajustes fiscal y presupuestario se suceden ante el pedido de los organismos multilaterales. Sin importar la crudeza de los recortes, el establishment financiero reclama nuevas y más severas políticas contractivas. Esta pulseada se libra en los mercados, donde se presiona por torcer la voluntad de los gobiernos de aquellas economías con mayores problemas por la crisis global. Esa presión se traduce en caídas de las cotizaciones de acciones y bonos de deuda soberana de estos países. Ahora, los inversores parecen dispuestos a castigar cualquier plan de estímulo que no vaya dirigido a un rescate bancario.

Este miércoles la Reserva diagnosticó una muy lenta recuperación, con un alto nivel de desempleo, en la economía estadounidense. Para reactivar esta situación, anunció una operación –denominada twist–, que consistirá en vender unos 400 mil millones de dólares en bonos con vencimientos de hasta tres años, para adquirir igual monto en títulos de hasta 30 años. El trueque permite estabilizar la tasa de largo plazo, ya que la mayor demanda por títulos con vencimientos más lejanos hará subir su precio y consecuentemente caer su tasa. La medida responde a la promesa que realizó el mes pasado el titular de la Fed, Ben Bernanke: de una tasa baja hasta 2013. La operatoria no tuvo adhesiones del mercado, lo que se reflejó en la tendencia bajista que registró desde el arranque el índice Dow Jones. El indicador cerró con una baja de 3,5 por ciento.

Las ventas se intensificaron con la difusión de un diagnóstico por parte de la Fed para la economía estadounidense. La entidad reconoció que la tasa de desempleo sigue siendo alta, el gasto de los hogares creció a un ritmo modesto y el sector de la vivienda permanece deprimido. Esto acrecentó el malestar de los inversores, no tanto por el diagnóstico en sí sino por las medidas que, especulan, podrían ser implementadas y que no estarían focalizadas al sector financiero. El secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, consideró que la lentitud del crecimiento económico mundial es “un desafío mayor” que el de la deuda, y exhortó a priorizar la reactivación global.

Geithner consideró que la crisis europea amenaza a la economía estadounidense y dijo que “la apuesta en la solución de la crisis europea es alta”. La crisis de deuda en la Eurozona es un ejemplo de fracaso político y pone en riesgo la sobrevivencia de la unión monetaria, coincide un estudio del Banco Central Europeo (BCE), elaborado entre otros por Jürgen Stark, ex economista en jefe de la entidad, quien renunció el 9 de este mes. El informe advierte que los grandes desequilibrios fiscales en la zona euro y la grave situación de algunos países “están minando la estabilidad, el crecimiento y el empleo”, así como la sostenibilidad de la unión monetaria en sí misma.

Stark había renunciado por no querer convalidar una ampliación en la deuda del BCE para inyectar liquidez a los países en problemas. Ayer, la Comisión Europea adjudicó 4000 millones de euros en bonos a 15 años, lo que utilizará para financiar el programa de ayuda a Portugal e Irlanda. La operación se llevó a cabo a través del Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera. De los 4000 millones de euros colocados, Irlanda y Portugal recibirán 2000 millones de euros cada uno en forma de préstamos dentro del programa de ayuda financiera acordado con la Unión Europea. La noticia tampoco tuvo buena recepción: la Bolsa de París perdió 5,3 por ciento y le siguieron de cerca Frankfurt (4,9), Londres (4,7), Madrid (4,6) y Milán (4,5). Por su parte, el euro retrocedió frente al dólar a su mínimo en siete meses, en 1,343 dólares.

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La Bolsa de Nueva York cayó 3,5 por ciento, mientras que la de París perdió 5,3 y la de Frankfurt, 4,9.
Imagen: AFP
 
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