ECONOMíA › REDUCCIóN A LA SERVIDUMBRE DE DOS TRABAJADORES RURALES EN UN CAMPO DE LOS ETCHEVEHERE

Las huellas de la explotación laboral

Un ex delegado del Ministerio de Trabajo de Entre Ríos ya había denunciado en 1992 a la familia del presidente de la Rural por someter laboralmente a los hermanos Cornejo.

 Por Sebastián Premici

La situación de extrema precariedad de los hermanos Cornejo, que viven desde hace 38 años en un campo perteneciente al Grupo Etchevehere (La Hoyita), fue denunciada en la década del 90 por un funcionario del Ministerio de Trabajo provincial. Su nombre es Gustavo Caballero, quien relató a Página/12 que los hermanos Sergio y Antonio trabajaban como peones generales y vivían en paupérrimas condiciones ya en aquel entonces. El ex funcionario labró el acta correspondiente, pero tiempo después fue archivada sin movimientos. Incluso, sostuvo que aquel expediente “habría desaparecido” de la cartera laboral provincial.

Para lograr aquella inspección, Caballero tuvo que solicitar una orden de allanamiento al juez de Rosario del Tala, Entre Ríos, Lorenzo Olarte. El secretario del magistrado en aquel entonces era Samuel Rojkin, actual fiscal de esa jurisdicción y responsable de la investigación por posible reducción a la servidumbre de los hermanos. Esa orden de allanamiento podría ser clave para reconstruir la historia de los Cornejo, silenciada por los Etchevehere y las autoridades políticas de la provincia hasta que el Renatea formalizó una denuncia penal, a fines de mayo de este año.

“Yo entré a la Dirección de Trabajo del ministerio en 1988, designado por la CGT. En los ’90 ya había empezado a notar los movimientos de La Hoyita, que era intocable para todo el mundo, a raíz de que el marido de la señora Leonor Barbero Marcial era el dueño de El Diario de Paraná. Estoy hablando de Luis Félix Etchevehere (padre del actual presidente de la Sociedad Rural). Me vi obligado a pedir una orden de allanamiento y, cuando pude entrar, ya estaban estos hombres, los Cornejo, como parte del personal en negro”, narró Caballero a este diario.

Luego de aquella inspección, realizada a fines de 1992, Caballero envió el expediente a Paraná, con la denuncia correspondiente sobre los hechos relevados en La Hoyita. “En una oportunidad fui a Paraná, solicité el expediente y ahí me encontré con que ya estaba archivado. Luego insistí sobre el tema y me dijeron que me olvidara y que dejara de citar a La Hoyita”, agregó el ex funcionario de la cartera laboral, ya jubilado, pero conocido en todo Rosario del Tala por sus actuaciones en defensa de los trabajadores.

“Siempre estuvieron algo asustados los peones. Es muy difícil hacerles entender que no deben trabajar de sol a sol, sino que les corresponden ocho horas como a todos los trabajadores. Creo que hay intereses en la provincia para que no se conozca la historia de los Cornejo, fundamentalmente que no se toque el apellido de los Etchevehere”, interpretó Caballero.

El delito de reducción a la servidumbre es complejo de investigar. Y en este caso aún más, ya que para probarlo el fiscal deberá reconstruir la historia personal de los Cornejo de los últimos 38 años a través de testimonios. Por eso resulta relevante la palabra de Caballero, que podría aportar una prueba documental central en el complejo entramado que vincula a los Cornejo con el grupo Etchevehere.

Para defenderse, la familia del presidente de la SRA presentó una especie de comodato en el que sostienen que Sergio y Antonio habían recibido en 2001 dos casas, compuestas una por una cocina comedor de 5 x 3 metros y otra con una habitación de las mismas dimensiones, con patio y galería. Los Cornejo fueron llevados ante el escribano Martín Marcó para firmar con sus huellas dactilares ese supuesto comodato, seis días después de la denuncia penal formulada por el Renatea.

Página/12 habló con Marcó quien ratificó que estuvo frente a los Cornejo para certificar su firma, pero reconoció que su tarea terminó ahí, mientras que no dio crédito a que el contrato de comodato haya sido suscripto en 2001, como indicaron los Etchevehere. Ese contrato no fue certificado por ninguna autoridad competente y la única ratificación existente es la que se hizo en las oficinas de Marcó hace tres meses. Es decir, el propio escribano reconoció ante este diario que los Cornejo fueron llevados ante él para colocar sus huellas dactilares en un supuesto comodato.

Los Cornejo contaron en su declaración testimonial que luego de que les hicieran poner sus huellas digitales sobre unos papeles, de los cuales desconocían su contenido, les entregaron 20.000 pesos a cambio de decir que nunca habían tenido un vínculo laboral con los Etchevehere. Esta es otra pista que deberá seguir el fiscal Rojkin.

Página/12 habló nuevamente con los Cornejo, y ante la lectura del contenido del “comodato”, desmintieron haber recibido alguna vez dos casas de las características descriptas. “En la primera casa que estuvimos era de nylon. La segunda la hice yo de chapa, la tuve que armar yo. La casa vieja tenía 6x8, y la última era más chiquita. Pero siempre en una sola habitación. La última era de 4x4 y un baño, pero le faltaba el pozo, así que no servía”, explicó Sergio Cornejo.

[email protected]

Compartir: 

Twitter

Sergio y Antonio Cornejo trabajan con los Etchevehere hace 38 años.
Imagen: Guadalupe Lombardo
 
ECONOMíA
 indice

Logo de Página/12

© 2000-2022 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Política de privacidad | Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.