ECONOMíA › MAL AUGURIO PARA LA GESTION DE LAVAGNA EN ESTADOS UNIDOS

Koehler y su mala onda con Argentina

Justo el día en que el ministro arribó a Nueva York, el director gerente del FMI se manifestó “sorprendido y decepcionado” porque Argentina no tiene apuro en reestructurar el sistema bancario. Como los grandes boxeadores, Lavagna disimuló el golpe para seguir en pelea.

 Por David Cufré

Las señales previas al encuentro clave que mantendrá hoy Roberto Lavagna con las autoridades del FMI no podían ser peores. El ministro de Economía se enteró ayer durante sus entrevistas con un grupo de banqueros en Nueva York que el director gerente del Fondo, Horst Koehler, dijo sentirse “sorprendido y decepcionado” por las demoras del Gobierno en implementar una reforma del sistema financiero. “Los argentinos obviamente no tienen prisa para conversar con nosotros sobre la reestructuración del sector bancario”, se quejó Koehler. “Eso me sorprendió y me decepcionó”, dijo luego, como si estuviera ofendido. El reproche tiene poco que ver con la realidad, dado que es el Fondo el que lleva las negociaciones a la larga desde hace seis meses, pero deja en claro lo que le espera a Lavagna cuando se siente a negociar hoy en Washington.
Contra lo previsto, Koehler ni siquiera recibirá al ministro de Economía argentino. Las reuniones serán con la subdirectora del FMI, Anne Krueger, y con el director del Departamento para Asuntos Especiales, Anoop Singh. Luego Lavagna irá al Departamento del Tesoro de Estados Unidos a verse con su titular, Paul O’Neill, y con el número dos, John Taylor. La jornada terminará con una nueva entrevista con Krueger. El informe de la misión del FMI que estuvo en Buenos Aires la semana pasada desaconseja el inicio de negociaciones formales para redactar una carta de intención, puesto que Argentina no avanzó lo suficiente en la elaboración de un plan sustentable.
La crítica del jefe de esa misión, John Thornton, estuvo centrada en la falta de acuerdos definitivos con las provincias para que se comprometan a reducir sus déficit fiscales y a la incertidumbre que deja abierta el plan del Gobierno para terminar con el corralito. Koehler sumó otro elemento, al cuestionar la tardanza en la instrumentación de una reforma del sistema bancario. “En medio de una negociación no vamos a decir nada. El informe de Thornton ya lo conocíamos, pero no agrega nada nuevo”, dijeron cerca de Lavagna a Página/12, buscando desdramatizar una situación que asoma como muy complicada para las aspiraciones oficiales.
Un dato de importancia que entregaron desde Economía es que la Corte Suprema haría una acordada para reforzar la ley antigoteo. “Teníamos información de que en su reunión de mañana (por hoy), la Corte sacaría un fallo sobre la situación de San Luis en contra del pedido de la provincia para que le restituyan los depósitos. Con eso sentaría jurisprudencia y reforzaría la ley tapón”, indicó un funcionario del Palacio de Hacienda. Esa era una de las cartas que tenía preparada Lavagna para poner hoy sobre la mesa de negociaciones, pero el propio equipo económico admitió anoche que la agudización del conflicto social y la represión con muertos impide una resolución semejante. Desde la Corte, en tanto, negaron que se esté preparando una acordada como la que mencionan en el Poder Ejecutivo.
Lavagna corre el riesgo de ver repetida la historia que ya les tocó vivir a sus antecesores. Las conclusiones de la misión que estuvo en Buenos Aires y las palabras de Koehler no dan mucho lugar al optimismo. En su momento, Domingo Cavallo y Jorge Remes Lenicov también fueron a Washington a destrabar las negociaciones con el FMI y volvieron sin nada. Un reputado consultor financiero comentó a Página/12 que “la relación de Duhalde con Lavagna pasa por un mal momento. Si el ministro fracasa en Estados Unidos, seguramente será reemplazado”. Más de un banquero estaría satisfecho con esa decisión.
El jefe del Palacio de Hacienda dedicó el día en Nueva York a reuniones con hombres de las finanzas. Primero recibió en el hotel donde se hospeda a William Rhodes, titular del Citigroup, y luego se entrevistó con ejecutivos del HSBC, FleetBoston (controlante del BankBoston), Santander (Río) y Bilbao Vizcaya Argentaria (Francés). “Todos dijeron que se quedarán en Argentina”, resumió la versión oficial. “Rhodes coincidió con Lavagna en que el decreto para salir del corralito es el mejor mecanismo, porque no es un instrumento compulsivo y evita dificultades judiciales y políticas”, agregaron desde la delegación. En un breve contacto con la prensa, Rhodes sostuvo que la charla de media hora fue “un positivo intercambio de puntos de vista”. Otra actividad del ministro fue un encuentro con el Congreso Judío Mundial, presidido por Edgar Bronsman, que dio su apoyo para que el Gobierno acuerde con el FMI.
El trabajo de Lavagna en Estados Unidos finalizará mañana, luego de entrevistarse con los presidentes del Banco Mundial, James Wolfensohn, y del BID, Enrique Iglesias. Un elemento que tomará el ministro –quien viajó acompañado del secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen– es la agudización de la crisis de la región. Para evitar que la situación siga empeorando, Lavagna les dirá a Krueger y a O’Neill que cierren un acuerdo con la Argentina. Sin embargo, por ahora las señales son contrarias a un convenio en el corto plazo.

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Horst Koehler, director gerente del FMI. Disparos contra la gestión de Roberto Lavagna.
“Los argentinos no tienen prisa para conversar sobre la reestructuración del sistema bancario.”
 
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