EL MUNDO › ENTREVISTA AL CHILENO MARCO ENRíQUEZ-OMINAMI, EX CANDIDATO PRESIDENCIAL INDEPENDIENTE

“El plan de Piñera no es ambicioso”

Fue la novedad de los comicios chilenos. Mientras prepara el armado de un partido progresista, Enríquez-Ominami critica el plan de reconstrucción tras el sismo y los conflictos de intereses del mandatario. A la vez, aprueba la reforma impositiva.

 Por Mercedes López San Miguel

Dice que encarna una nueva forma de hacer política y que gracias a su candidatura se enriqueció el debate en Chile. Locuaz y simpático, da una imagen cercana a la del arquetipo de treinteañero porteño. Marco Enríquez-Ominami es la novedad de las últimas elecciones presidenciales. Con su candidatura independiente logró el tercer lugar en las preferencias del electorado. El ex diputado de la Concertación, hijo del mítico guerrillero Miguel Enríquez e hijastro del ex socialista Carlos Ominami, estuvo en Buenos Aires dando charlas en universidades privadas y públicas. En su visita, este director de cine y licenciado en filosofía incluyó reuniones con el gobernador santafesino Hermes Binner y el diputado Martín Sabbatella. ME-O, como lo llaman, se comunica con sus seguidores a diario por Internet. Afirma que ya son siete mil los incriptos a su partido, cuyo nombre está por definir. El prefiere Copihue, pero va ganando Partido Progresista.

–¿Por qué elige tener como referente al Frente Amplio de Uruguay?

–Las fuerzas políticas se construyen sobre diagnósticos y sueños. Chile cambió y es necesario crear una nueva fuerza política con democracia directa, primarias vinculantes y obligatorias y federalismo. Si esa fuerza que encabezo junto a Carlos Ominami es capaz de constituirse y en el trayecto necesita alianzas, las haremos sobre la base del modelo del Frente Amplio de fraternidad, multiculturalidad y cohesión. Parte de los problemas de los partidos es que se detestan. Hoy se necesita construir un partido distinto que se haga cargo de los silencios de la democracia.

–¿Quiénes lo acompañan?

–Son todas las fuerzas que se definan como progresistas, que están a favor de una revisión de la matriz productiva para Chile, de una reforma política contra una monarquía presidencial, de una reforma tributaria y un proceso de creación de empleo distinto del que tenemos actualmente. Una posición que avance en materia de derechos civiles, de la salud sexual y reproductiva de las mujeres y la unión entre personas del mismo sexo.

–¿Su postura desde la oposición es dura o positiva?

–De buena fe. Creemos que Sebastián Piñera ha sido imprudente en un conjunto de conflictos de intereses con sus empresas. Al mismo tiempo, reconocemos que es el primer presidente que hace una reforma tributaria, que es parecida a la que nosotros proponíamos.

–La reforma tributaria está pensada para recaudar fondos para la reconstrucción de Chile. La Concertación la critica por insuficiente...

–La Concertación y Piñera tienen un mismo problema. Cuando yo propuse una reforma impositiva para reducir la pobreza, me dijeron que era un demagogo. Vino el terremoto y se convencieron de que el mejor mecanismo para recaudar más es una reforma tributaria. Por tanto, la legitimidad de esa crítica es baja.

–Entonces, ¿la medida que tomó Piñera es un guiño a su sector?

–No sé si es así. Yo recuerdo que cuando planteé el tema, Piñera me trató de demagogo. Tres meses después, es su gran propuesta de gobierno. Yo proponía subir los impuestos a las empresas, al tabaco, a los alcoholes, la minería y la hidráulica. La propuesta de Piñera tiene dos aspectos que no me gustan: uno, el de privatizar para recaudar más. No creo que privatizar activos del Estado sea un buen mecanismo para recaudar más. Dos: propone que los aumentos impositivos sean transitorios. En mi opinión deben ser permanentes. La carga impositiva a las empresas es muy baja en Chile. Eso no ahuyenta la inversión. Eso no es cierto.

–¿Qué ve de positivo de una privatización?

–Creo que Petrobras es un buen camino. Una empresa pública puede tener capitales privados y seguir siendo pública. Permite más competitividad, que al final genera más ingreso. Creo en las empresas mixtas.

–¿Está de acuerdo con el Plan de reconstrucción?

–No es lo mismo reconstruir que reinventar. Piñera propone reconstruir exactamente el Chile que conocíamos antes, ahí veo una contradicción con su discurso de cambio. Si tú quieres reconstruir las mismas viviendas sin áreas verdes, te cuesta lo mismo que antes. Su propuesta tiene algo de restrictiva. El proceso de reconstrucción carece de ambición.

–¿El país estaba preparado para enfrentar semejante catástrofe natural?

–No. En Haití no funcionó el Estado, pero sí la sociedad. En Chile estuvo el Estado y falló la sociedad. Tenemos un tejido social débil, poca participación ciudadana, una monarquía presidencial. La respuesta posterremoto fue muy mala porque el país es hipercentralizado. Yo encabecé un conjunto de campañas de ayuda. Un Estado que no es federal reacciona de modo mucho más lento. Se cayó una torre, se apagó Chile. Nuestro país, a diferencia de Argentina, no está interconectado con Brasil y Bolivia que le garanticen autonomía. El Ejecutivo va a aprobar una represa que va a aumentar la concentración eléctrica. En vez de corregir y diversificar la matriz, la empeoramos.

–¿Qué opina del equipo de gobierno de Piñera?

–Creo que se ha excedido con esta idea de gerentes al gobierno, inspirándose en las experiencias de Sánchez de Lozada en Bolivia, Vicente Fox en México y Collor de Mello en Brasil. Esas experiencias no fueron exitosas.

–Piñera no se desprendió de todas sus acciones, por ejemplo, el canal ChileVisión. ¿Qué le parece?

–Me parece imprudente que no venda sus empresas y no cumpla con sus palabras. Y es un mal ejemplo para sus ministros. Además, no es sólo el canal. Está el tema Colo Colo. Designar como subsecretario de Deportes a quien era un alto directivo en Colo Colo enreda las cosas. Son muchos los conflictos de intereses.

–El Congreso, con mayoría de la Concertación, ¿podrá avanzar en una agenda más progresista?

–Es que tras una catástrofe, el foco no está en el Congreso. La iniciativa la tiene el Ejecutivo. No son los diputados los que reconstruyen un país, es el gobierno.

–Pasado lo urgente, ¿hay espacio para tratar de acabar con la impunidad?

–No creo, porque Piñera cuando fue senador propuso una ley de amnistía y ahora no responde sobre el tema. Yo propuse derogarla. No creo que haya avances en materia de derechos humanos.

–¿Cómo quedó la Concertación tras la derrota? Hace unos días los principales líderes tuvieron un encuentro.

–Sí, lo delirante es que se llamara cónclave, los traiciona el lenguaje. Eso es lo que hacen en el Vaticano. No hablaron ni de diagnóstico ni de futuro. Se escucharon a sí mismos. No están dispuestos a escuchar.

–Uno de sus asesores de campaña, Max Marambio, es investigado en Cuba por supuesta corrupción de una de sus empresas. ¿Qué puede decir al respecto? ¿Tiene alguna relación con su candidatura?

–Cuba presenta un cuadro de descomposición económica más agudo que antes. Y hay un corralito que afecta a empresas canadienses, españolas y chilenas. Marambio protestó. Pocos lo hacen. A mí me consta que mi candidatura a nivel internacional tuvo un efecto. Fuimos recibidos por varios jefes de Estado y fue difícil que nos recibieran. Hubo presiones. La candidatura no era decodificable con los cánones anteriores y Cuba tuvo dificultades para entender que yo no quiero repetir su modelo para Chile.

–¿Imagina un cambio en las relaciones de Chile con la región?

–Todavía no sé bien por dónde va Piñera. Si me tomo en serio que admira a José María Aznar, me preocupa. Y ha dicho que admira a Alvaro Uribe. Pero no debiera sufrir modificaciones muy gruesas en las relaciones exteriores. El 4 de mayo es la votación de la Unasur y Piñera va a participar por el fortalecimiento de la relación de Chile con el bloque.

–¿Cómo ve la candidatura de Néstor Kirchner?

–Si la figura de Néstor Kirchner concita apoyos, incluso de Uruguay, es evidente que Chile no tendrá reparo. A mí me parece bien su candidatura.

–¿Qué le parece el gobierno de Cristina Fernández?

–Tengo juicios complejos sobre los presidentes. Este gobierno instaló una cantidad de debates que comparto, como la ley de medios y la reforma al sistema previsional. En Chile estamos obligados a usar el sistema privado único de las AFP. Otro aspecto que me parece esencial es que la política exterior de Argentin apunta a la integración sudamericana.

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“Sebastián Piñera ha sido imprudente en un conjunto de conflictos de intereses con sus empresas”.
 
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