EL MUNDO › ENTRE LA “AYUDA HUMANITARIA MILITAR” Y EL “CAMBIO DE RéGIMEN EN LIBIA”

Las dudas sobre el rol de los aliados

El empate entre rebeldes y khadafistas hizo que hasta Obama hablara de “punto muerto” y destacó las tensiones internas. Los franceses quieren una resolución de la ONU para sacar al coronel, otros no quieren ni hablar de hacerlo.

 Por Andrew Grice y Patrick Cockburn *

Desde Benghazi

La misión internacional en Libia parecía apagarse ayer cuando Barack Obama admitió que la situación en tierra estaba en punto muerto y Francia dijo que tal vez sería necesaria una nueva resolución de la ONU para echar al coronel Muammar Khadafi. Mientras los cohetes del régimen continuaban cayendo en la asediada ciudad rebelde de Misrata y las fuerzas de la OTAN atacaban Sirte, la ciudad natal de Khadafi, Francia y Gran Bretaña todavía luchaban por convencer a los otros miembros de la organización de que suministraran más aviones de guerra. Una reunión de los países miembro en Berlín terminó ayer sin ninguna garantía de que los líderes militares pudieran obtener los nuevos recursos que habían pedido.

El presidente Obama insistió en que el coronel Khadafi será forzado a dejar el poder. Pero el pedido de Francia para comenzar ataques sobre blancos estratégicos logísticos, que previamente han estado prohibidos, puso de manifiesto que partes de la coalición se resignaron a la idea de que no habrá la rápida victoria que se esperaba.

La sugerencia de una nueva resolución fue de Gerard Longuet, ministro de Defensa francés. Sosteniendo que sacar a Khadafi sería “por cierto” ir más allá del alcance de la actual resolución, Longuet dijo que la posición delineada en una nota conjunta de Nicolas Sarkozy, David Cameron y Barack Obama, insistiendo en que lucharían hasta que Khadafi se fuera, requería un nuevo acuerdo. El texto fue publicado ayer simultáneamente en el International Herald Tribune, Le Figaro y The Times. “Creo que los tres principales países diciendo lo mismo es importante para la ONU”, dijo. “Quizás el Consejo de Seguridad adoptará una resolución.” Pero los británicos reaccionaron con calma ante la propuesta francesa. Insistieron en que el propósito de la operación no era un “cambio de régimen”.

Downing Street rechazó un pedido hecho por cinco miembros del Parlamento para que el receso de Pascua se interrumpiera para un debate sobre el punto muerto sobre Libia. “Siento que la misión en Libia ha cambiado significativamente”, dijo John Baron, miembro conservador del Parlamento. “Cuando se presentó ante la Cámara, el énfasis era en gran parte la asistencia humanitaria. Ahora es el cambio de régimen.” David Davis, ministro del Interior conservador en la sombra, dijo que “la verdad es que el Parlamento no autorizó la próxima fase”. Jeremy Corbyn, laborista, añadió: “Gran Bretaña y la Otan están haciendo de las guerras una costumbre con cuestionable legalidad o justificativo. Occidente parece no tener interés en una solución política y está preparado para una campaña militar que claramente se enfoca en un cambio de régimen”.

En Libia, por el contrario, el goteo de suministros militares y los indicios de compromiso a largo plazo para derrocar al coronel Khadafi parecían alentar a los líderes rebeldes. Mientras los misiles caían como lluvia en Misrata, los milicianos parecían estar recibiendo misiles antitanque hechos en Milán, a juzgar por las cajas, así como radios. También hay señales de que están más en contacto con la OTAN y son más capaces de pedir apoyo aéreo de la OTAN para ayudar a las milicianos en el camino que sale de Ajdabiya.

Los suministros militares adicionales para los rebeldes no van a cambiar el equilibrio militar a corto plazo. Los milicianos están mal entrenados y son pocos, con lo que la efectividad militar de los combatientes depende enteramente de la OTAN. Sin apoyo aéreo, las fuerzas pro Khadafi probablemente podrían capturar Benghazi sin demasiada dificultad. El enclave rebelde también se enfrenta con carencias, pero puede esperar alivio en términos de suministros y dinero. Por el momento, la vida parece normal, pero las oficinas del gobierno, las escuelas, las obras en construcción y muchos negocios están cerrados.

En Trípoli, la hija del coronel Khadafi dijo en una manifestación que “hablar de derrocar a Khadafi es un insulto, porque Khadafi no está en Libia sino en el corazón de todos los libios”.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Páginal12.

Traducción: Celita Doyhambéhère.

Compartir: 

Twitter

Para los rebeldes, la idea “dura” es un aliciente en una lucha que será más larga de lo previsto.
Imagen: AFP
 
EL MUNDO
 indice

Logo de Página/12

© 2000-2022 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Política de privacidad | Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.