EL MUNDO › SECUESTROS Y MUERTOS EN YEMEN

Al Qaida y militares

La violencia también llegó ayer a Yemen. Mientras miles salieron a la calle después de las plegarias de los viernes, hombres armados de una tribu y supuestos militantes de la red Al Qaida mataron a 22 personas, entre ellas veinte soldados, y secuestraron a decenas más, en ataques efectuados por separado, según indicaron fuentes tribales y de los servicios de seguridad el viernes.

“Unos militantes de Al Qaida tendieron una emboscada a una patrulla militar cerca de Safer (donde hay campos petroleros), en la provincia oriental de Marib, matando a once soldados”, informó una fuente de la seguridad en la capital Saná. También en Marib, dos soldados murieron, otros dos resultaron heridos y 30 fueron hechos prisioneros en un enfrentamiento con hombres de una tribu, dijo otro responsable de seguridad y una fuente tribal. Los hombres de la tribu, que tenían armas antiaéreas, atacaron un convoy militar que intentaba abrir la principal carretera entre Saná y Marib, bloqueada por las tribus a modo de protesta. Responsables de los servicios de seguridad dijeron que unos hombres armados mataron luego a tiros a un soldado en la provincia meridional de Abyan, un bastión de Al Qaida.

La de ayer fue parte de una seguidilla de violencia que se viene dando en los últimos días. El jueves, en un enfrentamiento entre hombres de una tribu y tropas de la Guardia Republicana de Yemen en la provincia de Lahij (sur), seis soldados y dos miembros de la tribu murieron.

Yemen, un país con una estructura social tribal, es desde el mes de enero escenario de protestas contra el presidente Ali Abdala Saleh. Además del movimiento de protesta contra el régimen, Yemen enfrenta un movimiento secesionista en el sur, una rebelión chiíta en el norte y un resurgimiento de la presencia de la red Al Qaida.

En medio de las protestas de ayer, el presidente Saleh intentó hacer una concesión. El mandatario saludó el plan de transición que anteayer le hicieron llegar los países del Golfo, que contempla la formación de un gobierno de unidad liderado por la oposición y que Saleh transfiera sus poderes a su número dos 30 días después. Los mediadores acordaron esa iniciativa para poner fin a los disturbios, pero la oposición insiste en el que el mandatario debería dimitir de inmediato. Previamente, el presidente yemení había señalado que no abandonaría el poder hasta fines de 2013, cuando finaliza su mandato, de- safiando las protestas que piden su inmediata dimisión. Ayer, frente al palacio presidencial, centenares de seguidores se convocaron en lo que llamaron el “viernes de la reconciliación”. Pero fueron muchos más los que se reunieron para manifestarse en el “viernes de la última oportunidad” y pedir su pronta salida.

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Imagen: EFE
 
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