EL MUNDO › SEGUN LA ONG GLOBAL FOOTPRINT NETWORK, PARA MANTENER EL NIVEL DE VIDA HARIA FALTA MEDIO PLANETA MAS

Los seres humanos vivimos a crédito

La capacidad de consumo parece ilimitada y el planeta no da abasto. Los recursos que se utilizarán de aquí a fines de año corresponden a stocks que no se renuevan. Así lo revela un informe basado en datos científicos.

 Por Eduardo Febbro

Desde Ginebra

Desde el pasado 22 de agosto, la Humanidad vive a crédito. En los primeros ocho meses del año, los seres humanos agotaron la totalidad de los recursos que la Tierra es capaz de producir a lo largo del año. El 22 de agosto se alcanzó lo que la ONG Global Footprint Network (GFN) llama el Global Overshoot Day, es decir, “el día del exceso”. Desde 2003, esta ONG mide todos los años la huella ecológica del planeta, el cúmulo de recursos y la forma en que los consumimos. En cada informe constata cómo los recursos se agotan con mayor rapidez. La capacidad de regeneración anual del planeta es limitada. Frente a esto, la capacidad de consumo del ser humano parece ilimitada y el planeta no da abasto para cumplir con las exigencias que la Humanidad le impone. Desde la década del ’70, los seres humanos viven muy por encima de sus medios. El informe de GFN muestra una aceleración constante del agotamiento de los recursos. En 2012, el Global Overshoot Day se alcanzó 36 días antes que en 2011. La curva hacia abajo es constante. Los cálculos de esta ONG se basan en datos científicos que se articulan en torno de una medida, el hag, la hectárea global mediante la cual se compara la biocapacidad del planeta con el consumo de cada país. El resultado de los estudios es catastrófico: para mantener el nivel de vida actual haría falta medio planeta suplementario.

Los cuatro meses que quedan se vivirán entonces a crédito. Los recursos que se utilizarán de aquí a fines de año corresponden a stocks que no se renuevan. “La hora del balance ha llegado”, dice Global Footprint Network en su informe. Este año, la ONG amplió sus cálculos hacia los últimos 50 años. Entre los años ’60 y ahora, los recursos planetarios se dividieron por dos, mientras que las necesidades se incrementaron a niveles extraordinarios, al punto de que se consume un 50 por ciento de lo que la Tierra es capaz de producir. La presión que ejercen los siete mil millones de seres humanos no se ha vuelto desproporcionada. Los principales responsables del déficit son las emanaciones de dióxido de carbono y la explotación de los recursos naturales. “El cambio climático como consecuencia de los gases de efecto invernadero que se emiten más rápido de lo que pueden ser absorbidos por bosques y océanos es la consecuencia más tangible y urgente”, anota la ONG. Pero no es todo. A ello se le agregan “el estrechamiento de los bosques, la pérdida de las especies, el colapso de la pesca, el aumento de los precios de los productos básicos y los disturbios civiles”. El cuadro termina con una conclusión: “Las crisis ambientales y financieras que estamos experimentando son los síntomas de una inminente catástrofe. La Humanidad está simplemente usando más de lo que el planeta puede proveer”.

No todos los países tienen la misma responsabilidad en el desastre. Según Global Footprint Network, Estados Unidos y Brasil alcanzaron antes que nadie el día del exceso, el 26 de marzo y el 6 de julio, respectivamente. Si todo el planeta necesitara los recursos que consumen Estados Unidos y Brasil harían falta 4,16 y 1,9 planetas para satisfacer la demanda. La exigencia sube a más de seis planetas si viviésemos como Qatar. En cambio, si todos los seres humanos vivieran como la India, nos bastaría con el 49 por ciento de los recursos naturales del planeta. En 2008, la huella ecológica de la Humanidad correspondía a 2,7 hag por habitante para una capacidad real de 1,8 hag. De los 149 países estudiados, 60 son responsables de la deuda ecológica. Occidente tiene una influencia decisiva en el deterioro planetario. En un país como Francia las necesidades sobrepasan el 70 por ciento de los recursos presentes. La Argentina tiene una biocapacidad de 8 hag y su huella ecológica llega a 2,8 hag. En los años ’60, la Argentina contaba con casi 14 hag y con una huella ecológica de 4. El informe 2012 revela que entre 1970 y 2008, la biodiversidad planetaria cayó en un 30 por ciento. Según GFN, cada año desaparecen 0,01 por ciento de las especies. El fundador de la ONG, Mathis Wackernagel, recuerda que “el déficit ecológico se agranda de manera exponencial desde hace 50 años”. Por paradójico que resulte, hay una solución que no es un milagro, sino el mismo desastre. El responsable de la ONG resalta que, “a largo plazo, la recuperación sólo podrá tener éxito si está acompañada de reducciones sistemáticas de nuestra demanda de recursos y servicios a los ecosistemas”. Si eso no ocurre, el desastre se encargará de hacerlo. Mathis Wackernagel estima que la tendencia hacia el megaconsumo de los recursos “cambiará un día de dirección. Sea por el impulso de decisiones, sea por el desastre”. La cuestión del uso excesivo de los recursos tiene además impactos económicos potentes. Global Footprint Network recuerda que “dado que el déficit de recursos se hace más grande y que los precios de esos recursos son altos, el costo para las naciones será insoportable”. Buena parte de la Humanidad vive a crédito financiero. Entramos en otra etapa: el crédito ecológico.

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La humanidad está usando más de lo que el planeta puede proveer y después aparecen las crisis ambientales.
Imagen: Corbis
 
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