EL MUNDO

Una lista de demandas para el hombre que no es Arafat

George W. Bush hizo claro ayer ante Mahmud Abbas, primer dignatario palestino en ser recibido por su gobierno, que toda ayuda depende de la represión al terrorismo.

Por Javier del Pino *
Desde Washington

El primer ministro palestino, Mahmud Abbas (Abu Mazen, por su nombre de guerra), se llevó de Washington una promesa de ayuda económica, pero no logró un compromiso para presionar a Israel en algunos de los puntos más conflictivos del enfrentamiento histórico. George Bush reconoció que el muro de seguridad construido por Israel entorpece el entendimiento, pero sugirió que escollos como ése sólo pueden superarse si la Autoridad Palestina demuestra su compromiso contra el terrorismo. La Casa Blanca ofreció a Abbas ayuda para construir los fundamentos económicos del Estado palestino.
Era la primera vez que un líder palestino pisaba suelo presidencial de Estados Unidos desde que Bush está en la Casa Blanca. Por Yasser Arafat siempre mostró un desprecio político y una repugnancia personal; en cambio, Bush concede a Abbas un perfil moderado, y parece confiar en su promesa de luchar contra la violencia palestina. El presidente de EE.UU. ha puesto todas sus esperanzas en que Abbas lidere el proceso hacia la creación de un Estado palestino en 2005. Hubo múltiples muestras de respeto entre ambos líderes, pero en sus intervenciones abundaban los desencuentros. Bush, por ejemplo, sólo se refirió al muro de seguridad construido por Israel como “un problema, porque es difícil desarrollar confianza entre israelíes y palestinos cuando hay una valla de por medio”. Pero enseguida vinculó la negociación sobre la existencia del muro o sobre la política de asentamientos a “la necesidad de acabar con la violencia terrorista. Cuanto más se avance en ese terreno, más se avanzará en los asuntos complicados”, dijo Bush. De momento, Abbas consiguió en la Casa Blanca formalizar la creación de un consejo económico bilateral que será, en la práctica, un organismo de asesoría financiera en la creación del Estado palestino. Además, los secretarios del Tesoro y de Comercio, John Snow y Don Evans, visitarán la zona en otoño para hacer un primer diagnóstico sobre las bases económicas que requiere el proceso de creación de un nuevo Estado.
Abbas agradeció públicamente a Bush los 20 millones de dólares de ayuda que ha proporcionado a la Autoridad Palestina y, sin dudarlo, ensalzó al presidente de EE.UU. por “sus esfuerzos en aras de la paz en el mundo”. El primer ministro palestino quiere un Estado “construido en los fundamentos sólidos de la ley, la constitucionalidad y la economía de mercado”.
Sin embargo, donde Bush veía progresos, Abbas añadía peticiones. El presidente de EE.UU. ensalzó a Israel por haber anunciado la reducción del número de controles, pero el líder palestino traía una lista de pedidos mucho más amplia: “Hay que liberar a los prisioneros, levantar el cerco al presidente Arafat, tiene que haber una retirada israelí de las zonas palestinas y ha de facilitarse el libre movimiento de los palestinos. Debe haber una transformación de las condiciones humanas sobre el terreno. Como usted mismo ha dicho en muchas ocasiones –le dijo Abbas a Bush–, deben acabar los ataques a la dignidad de los palestinos”. Bush prometió plantear algunas de estas cuestiones al primer ministro israelí, Ariel Sharon, cuando la semana próxima visite Washington. Pero todo esto, según Bush, no depende de la buena voluntad de Israel, sino de la capacidad de Abbas para demostrar su compromiso en la lucha contra el terrorismo. Otra zona de enfrentamiento claro surgió cuando un periodista quiso indagar en el conflicto sobre la liberación de los prisioneros palestinos en manos de Israel. Abbas se refirió a esa amnistía de prisioneros como “la base para la paz”, pero Bush mostró enseguida su objeción: “Hay que analizar la liberación de prisioneros caso por caso. Nadie quiere permitir que un asesino sangriento salga de la cárcel, porque eso jugaría en contra de la paz. Nunca pediré a nadie que libere a un prisionero que luego puede cometer un acto terrorista”, dijo el presidente de EE.UU.

* De El País de Madrid. Especial para Página/12.

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Niños palestinos sostienen retratos de prisioneros en una manifestación por su libertad.
“Nunca pediré a nadie que libere a un prisionero que luego puede cometer un acto terrorista”, dijo Bush.
 
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