EL MUNDO › LA CAMPAÑA DEMOCRATA ENFOCA A LOS HISPANOS Y A AMERICA LATINA

Surge el candidato Juancito Kerry

Los latinos son la primera minoría en Estados Unidos. Y están profundamente desilusionados con George W. Bush. En este contexto, la campaña demócrata ha iniciado una ofensiva de seducción. Y John Kerry promete ser “un presidente que sabrá dónde está América latina”.

 Por Mercedes López San Miguel

John Kerry se muestra interesado por los latinos dentro y fuera de Estados Unidos. “Seré un presidente que sabrá dónde está América latina”, ha declarado el candidato demócrata, criticando abiertamente al presidente Bush por su política “monotemática” en la región –basada en el libre comercio–. Se dice conocedor de algunos tópicos y asegura que implantará una política exterior “pluralista”, a grandes rasgos ya delineada. En realidad, está la búsqueda de captar el voto hispano, la primera minoría del país, a la que la campaña demócrata actualmente le dirige avisos en español, por un costo de un millón de dólares. La fórmula de los dos John (Kerry-Edwards) está asesorada en materia exterior por veteranos de la administración Clinton.
Kerry acusa a George W. Bush de haber “roto las promesas” con la comunidad hispana en materia de educación, cuidado de la salud y empleo –y promete cumplirlas él–. El año pasado los hispanos alcanzaron los 35 millones, o el 12,5 por ciento de la población total, desplazando a los afroamericanos como primera minoría. Un dato no menor es que hay un 25 por ciento más de latinos desempleados que cuando Bush asumió el cargo en 2001, y que su gobierno ha recortado fondos para mejorar la educación de la comunidad hispana. Kerry dijo que su campaña tendrá “una puerta abierta, queremos una administración que represente la total diversidad del país”. Una encuesta de Gallup difundida este mes señaló que Bush está perdiendo terreno entre votantes hispanos, con un 57 por ciento de los consultados a favor de su competidor, contra 38 por ciento a favor de la reelección del presidente.
Entre los temas a los que da prioridad el senador demócrata está el inmigratorio. En particular, a que no haya prosperado un acuerdo con México. “Bush se enojó con (Vicente) Fox porque no lo respaldó con la guerra en Irak. El asunto de la inmigración se ha descartado completamente”, dijo Kerry. Fabiola Rodríguez, la portavoz de los asuntos hispanos de campaña, señaló telefónicamente a Página/12 desde su oficina en Washington: “Hay propuestas concretas para llevar adelante en los primeros 100 días de gobierno para corregir las normas de inmigración en general. Kerry apoya la ‘legalización ganada’ –para los trabajadores sin papeles que hayan vivido cinco años a facilitarles la ciudadanía– y ‘el programa de visas de trabajadores con protecciones’”.
Los latinos fueron cerca del 7 por ciento del electorado en la elección presidencial de 2000 y son un bloque mucho mayor en estados peleados como Arizona, Nuevo México y Florida. Kerry insiste en que los esfuerzos de la actual administración han sido “simbólicos y superficiales” con ese segmento de la población. “Creo que está en el interés de los trabajadores latinoamericanos asegurar que el agua que beben y el aire que respiran sean limpios y que mientras trabajan sus sueldos suban”, declaró el senador de Massachusetts. Los demócratas lanzaron el 12 de julio una campaña publicitaria en español por un costo total de un millón de dólares. La campaña incluye varios avisos en castellano en televisión, radio y prensa escrita, y se emitirá hasta el 28 de julio en 11 estados considerados claves para un triunfo en las elecciones presidenciales del 2 de noviembre: Florida, Nuevo México, Nevada, Arizona, Colorado, Ohio, Oregon, Washington, Pennsylvania, Carolina del Norte y Texas.
En el aviso se puede ver al joven soldado Kerry, al político Kerry, al papá Kerry e incluso, gracias al arte del retoque fotográfico, al apuesto Kerry. La voz del narrador subraya lo mismo que el montaje sugiere: “Les presentamos a un hombre de fe... un hombre de familia... un hombre de honor... un hombre para nuestra comunidad... Su nombre es John Kerry. Durante más de 20 años, él ha defendido a la gente trabajadora y ha luchado para que ellos puedan realizar sus sueños... John Kerry. Como presidente, él será nuestra esperanza para un futuro mejor”. Y el anuncio culmina con la voz del protagonista en un castellano de acento oscuro y esforzado: “Soy John Kerry y he aprobado este mensaje”, dice el candidato antes de gritar un atrevido “¡Sí, se puede!”, la versión hispanizada del “Yes, you can!” que preside su campaña.
A Al Gore le fallaron los hispanos en Florida del mismo modo que le hicieron un favor en Nuevo México, donde ganó por solo 366 votos. En estas elecciones, uno de cada tres votantes en este estado y 13 de cada 100 en Florida serán votantes hispanos. A John Kerry, dicen los sociólogos, le hace falta más de un 60 por ciento del voto hispano si quiere ganar las elecciones del 2 de noviembre.
Los fundamentos de la política demócrata respecto de América latina apuntan a una mayor colaboración con la región y acuerdos de libre comercio que incluyan cláusulas de protección de los derechos laborales y del medio ambiente. Para Kerry, habría que volver a la mesa de negociación de un acuerdo de libre comercio con cinco países centroamericanos (CAFTA), que se firmó a fin de mayo y que haría lo mismo con el controvertido ALCA (Area de Libre Comercio de las Américas), que agruparía a 34 países. Rechazó ser “proteccionista” por haber sugerido la revisión de ciertos acuerdos comerciales. John Forbes Kerry es progresista, representa la aristocracia de Nueva Inglaterra blanca y progresista. Su contrapeso, el candidato a vice John Edwards, es del sur y de familia de clase trabajadora. Se recibió de abogado y años después amasó una fortuna defendiendo a pobres, sobre todo, por casos de mala praxis.
Uno de los puntos centrales de la plataforma demócrata es el apoyo a un fondo social de inversión y desarrollo de las Américas, que desembolsaría 2500 millones de dólares en cinco años. La propuesta nace de un proyecto de ley actualmente en el Congreso, que aumentaría la ayuda externa de Estados Unidos para la educación, la salud y los créditos a las microempresas en América latina. Según los asesores de Kerry, esto representará un cambio a la política de Bush, basada casi exclusivamente en el fomento del libre comercio y la ayuda externa destinada en su mayoría a la asistencia militar y la lucha contra las drogas –Washington financia la lucha antinarcóticos del Plan Colombia, y en Perú y Bolivia, la erradicación de los cultivos de coca–.
Otra base de su estrategia –asesorado por el ex subsecretario Peter Romero y el ex funcionario del gobierno de Clinton, Nelson Cunningahm, para América latina– será el apoyo a la democracia del continente. Kerry propone mantenerse “neutral” en los procesos electorales de los países latinoamericanos; lograr que “se cumplan los procesos constitucionales”. Pero el candidato demócrata mira con recelo el populismo de Chávez. Considera que el referéndum revocatorio presidencial de Hugo Chávez es “un verdadero reto para todo el hemisferio”. Venezuela realizará el 15 de agosto próximo la consulta impulsada por la oposición a Chávez. A la vez, Kerry señaló que no se apoyará a un gobierno impuesto por un golpe de Estado y criticó que “Bush diera la bienvenida a un nuevo gobierno instalado por los generales mientras el presidente electo permanecía bajo custodia militar” –el efímero golpe militar-empresarial de abril de 2001–. Respecto a la situación cubana, Kerry dijo que colaborará con los disidentes, pero reiteró sus críticas a Bush por las nuevas restricciones de viajes y envíos a Cuba por considerar que afectan a las familias cubanas y no al gobierno de Fidel Castro. En otras palabras, no levantará el embargo pero flexibilizará las sanciones que impuso la actual administración el 30 de junio pasado. Kerry votó en 1997 la ley HelmsBurton, dirigida a desalentar la inversión extranjera en Cuba.
En cuanto a América del Sur, el rival de Bush reveló estar sorprendido con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. “Ha sido increíblemente responsable en el sentido monetario y fiscal... Ha sorprendido a muchos por el rumbo que tomó su gobierno y me encantaría cooperar con él.” Es precisamente el compromiso de Lula con el establishment y la ortodoxia económica de su gobierno el blanco de las críticas pasado el año y medio de gestión, y clave en la popularidad en baja tanto de su imagen como de su gobierno. Kerry criticó a Bush porqueno ayudó a Argentina –tampoco a Brasil en los noventa– durante la crisis de 2001, caída del gobierno de Fernando de la Rúa. Propone crear un Consejo para la Democracia para hacerles frente a las crisis.
Por lo general, los latinos votan a los demócratas. Bill Clinton fue el primer candidato a presidente que logró apoyo incluso entre los electores cubano-americanos de Florida, que generalmente votan a los republicanos. Por eso no es extraño que en medio de la batería de ataques a Bush sobre la cuestión de Irak –las armas que no aparecieron, la inverosimilitud de los informes, el costo en bajas militares– Kerry personalmente le haya dedicado un discurso a América latina y, localmente, a los latinos. Como ha señalado en un cuasieslogan: “Lo que sucede en el hemisferio tiene un efecto profundo en el norteamericano común, desde su trabajo hasta el cuidado de su salud, desde la inmigración a las escuelas”.

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John Kerry apoya la “legalización ganada” y las visas de trabajadores con protecciones.
 
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