EL PAíS › DISTINCIóN EN LA CáMARA DE DIPUTADOS

Transexual y mujer del año

Marcela Romero, militante en favor de la diversidad sexual, fue elegida entre doce nominadas. Tuvo que esperar diez años para que le den un DNI acorde con su elección de género.

 Por Emilio Ruchansky

Como todos los años, la Comisión de Familia, Niñez y Adolescencia de la Cámara de Diputados de la Nación eligió ayer a “la mujer destacada año 2009”. Hubo doce personas nominadas y ganó Marcela Romero, una transexual reconocida por su militancia en favor de la diversidad sexual. Su nominación fue impulsada por la legisladora socialista Silvia Ausgburger, autora de un proyecto de ley de identidad de género. “Las travestis y transexuales queremos conocer la democracia algún día”, dijo la premiada, y reclamó que se sancione el proyecto de Ausgburger para que nadie tenga que esperar, como ella, diez años para que le den un DNI acorde con su elección de género.

En la actualidad, Romero es presidenta de la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de la Argentina (Attta), vicepresidenta de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (Falgbt) y forma parte del consejo asesor del Instituto contra la Discriminación (Inadi). Durante el acto realizado por la tarde en el Salón de los Pasos Perdidos de la Cámara baja, esta militante también reclamó que se deroguen los edictos que castigan el travestismo y la homosexualidad en muchas provincias. “Queremos que se termine con la discriminación, ya se perdieron muchas vidas de compañeras por la violencia estatal”, aseguró.

En esta edición también estuvieron nominadas Mabel Bianco, directora de la Fundación para el Estudio y la Investigación de la Mujer; María Teresa Carreras de Miglio-zzi, docente y escritora; y Rosa Collado Zárate, miembro de la red por la identidad de Abuelas de Plaza de Mayo, entre otras. Romero fue elegida, según comentó la presidenta de la Comisión de Familia, Juliana Di Tullio, por su actividad “en pos de la derogación de los códigos de Faltas y Contravencional que criminalizan el travestismo”.

En diálogo con Página/12, Romero hizo un repaso de sus días de encierro. “La primera vez que me detuvieron tenía 14 años, ahora tengo 45. Fue en plena dictadura. Me mandaron a un lugar para menores, el Instituto Rocca, adonde volví tres veces. Cuando cumplí los 18 me encerraron en la cárcel de Devoto y después pasé por varias brigadas, la de Tigre, la de San Martín... Milité mucho dentro de la cárcel para que no nos golperaran, para tener un trato justo”, recordó la dirigente.

En 1983 viajó a Chile para hacerse una cirugía de reasignación sexual, fue una de las pioneras junto a Mariela Muñoz. “Fui muy perseguida en Argentina, tuve que ir Uruguay, después a Paraguay y a Brasil. Volví al país hace trece años y empecé a luchar de nuevo”, contó Romero. Lo primero que hizo, agregó, fue presentarse ante la Justicia para que le rectifiquen su partida de nacimiento. Había un solo antecedente parecido al suyo: el de Muñoz.

“El juez de Familia de San Martín me humilló y me maltrató desde un principio. Era el dueño de mi vida, de mi identidad, de mis sentimientos. Me hizo hacer cinco peritajes. Me desnudaban y me medían la profundidad de la neovagina para ver si coincidía con la profundidad de la vagina de una mujer. Fue algo tremendo, injusto”, dijo Romero, con la voz entrecortada. Recién el 24 de agosto pasado consiguió su DNI, lo que mejoró su calidad de vida. “Antes tenía que pedir el teléfono a nombre de una amiga, lo mismo para alquilar, porque no tenía identidad –contó–. Incluso en los aeropuertos me llevaban aparte para desnudarme y ver si tenía pene o no, pero ya se acabó.”

Hoy, entre muchas de sus actividades, Romero suele repartir folletos informativos y preservativos en las zonas rojas porteñas con su compañera de Attta, Claudia Pía Braudacco. También impulsa el proyecto de ley de identidad de género de la diputada Ausgburger, que asegura el cambio de DNI a las y los transexuales y travestis, sin obligarlas a una operación de cambio de sexo, como suelen exigir en la Justicia. Además garantiza el acceso gratuito, previo examen psicológico, a las operaciones de reasignación sexual.

Romero subió dos veces al estrado del salón y en cada ocasión la diputada del PRO, Cynthia Hotton, se bajó. Según relató María Rachid, presidenta de la Falgbt, no fue algo casual: “Cuando le pregunté por qué lo hacía, me dijo que era su forma de rechazar la elección de Marcela, fue algo vergonzoso”.

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Imagen: Guadalupe Lombardo
 
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