EL PAíS › REVOCARON EL ARRESTO DOMICILIARIO DEL REPRESOR Y PARTERO DE LA ESMA JORGE MAGNACCO

Del shopping a la cárcel de Marcos Paz

Después de que la agrupación HIJOS difundiera un video en el que se ve al represor en Patio Bullrich y Barrio Norte, el tribunal que lo condenó por el plan sistemático de robo de bebés ordenó su detención. El tribunal que lo está juzgando por ESMA le suspendió el beneficio.

 Por Irina Hauser

“Esperé el colectivo pero no venía, es caro tomar taxi, así que caminé”, empezó su justificación el represor Jorge Magnacco cerca del mediodía. Estaba en un despacho del Tribunal Oral Federal Nº 6 (TOF6), lo había mandado a detener la Policía Federal después que se conociera un video de la agrupación H.I.J.O.S que lo mostraba paseando por la calle, recorriendo el Patio Bullrich y comprando en una fiambrería de Barrio Norte, en abierta violación del arresto domiciliario. “Entré al shopping para acortar camino y porque tenía calor, después compramos comida”, insistió en explicar. También acotó que le venía bien el periplo por su “necesidad de hacer ejercicio físico”. Magnacco, el médico que atendía los partos de las mujeres que estaban en cautiverio en la ESMA durante la última dictadura, había ido el lunes a los tribunales de Retiro porque debía prestar declaración indagatoria ante otro tribunal, el Nº 5, en el juicio por los crímenes cometidos en aquel centro clandestino. Tenía permiso de los jueces para ir y volver “por sus propios medios”, acompañado de su “garante”, que es la esposa, con quien se lo ve caminar del brazo en las imágenes, vestida ella con jeans y una cartera rosa cruzada. El tribunal TOF5 resolvió ayer suspender provisoriamente la detención en su casa para garantizar su juzgamiento; el TOF6, que ya lo condenó el año pasado a 15 años de prisión como partícipe de la apropiación de hijos de desaparecidos, directamente le revocó el beneficio. Su nuevo lugar de alojamiento es una cárcel común, el penal de Marcos Paz.

Magnacco tiene tres condenas por su papel como obstetra en los partos clandestinos durante el terrorismo de Estado y actualmente es uno de los 67 acusados en el juicio sobre los crímenes cometidos en la ESMA. El lunes, después de negarse a declarar ante el TOF5, se fue como si nada caminando por la calle. Tomó Avenida del Libertador y entró al Patio Bullrich, donde deambuló un rato. La agrupación H.I.J.O.S. lo filmó, en todo su trayecto, que incluyó una parada en un almacén llamado El Nene y luego el camino hasta su casa en la calle Marcelo T. de Alvear, cerca del Palacio Pizzurno. “Señores jueces, ya hemos exigido que los genocidas con arresto domiciliario no tengan privilegios, son ustedes quienes deben controlar qué hace Magnacco y cualquier otro cuando no está en su casa; y particularmente este verdugo, que tiene probado por la Justicia que fue partícipe del terrorismo de Estado, no puede seguir gozando de un beneficio que no respeta”, reclamó públicamente H.I.J.O.S. Luego, la fiscalía, las querellas y la Secretaría de Derechos Humanos le reclamaron al tribunal de ESMA que revocara la detención.

Entre tanto, también decidió tomar cartas en el asunto de oficio la presidenta del TOF6, María Roqueta, que fue la que ordenó detenerlo y llevarlo a tribunales. Allí le exhibieron el video y le requirieron que explicara su paseo, en presencia de su defensa y también de los jueces Julio Panelo y Domingo Altieri. Lo mismo hicieron después los jueces del TOF5, Daniel Obligado, Adriana Paliotti y Leopoldo Bruglia. Magnacco exhibió su teoría de la falta de transporte y el calor, además de argumentar que había ido a comprar algo de comer porque, al consultarle a su esposa si había algo para el almuerzo, ella le dijo que no, porque pensó que estarían más tiempo en tribunales. El represor dijo que entendía que no había transgredido su régimen de detención. Sin embargo, cuando le preguntaron si hacía uso del único permiso que tenía, que era el de hacer caminatas en la terraza de su edificio, dijo que no “por miedo a quebrantar el beneficio de la detención domiciliaria”, que le concedió el Juzgado Federal Nº 9 hace un año, en el contexto de la causa en la que fue condenado por facilitar la apropiación de Evelin Bauer Pegoraro. Le dieron el beneficio por ser mayor de setenta años, algo que prevé la ley. En rigor, los jueces están facultados para evaluar en cada caso si otorgarla o no. Es una herramienta pensada para evitar detenciones en condiciones inhumanas, habilitada también cuando un preso no puede recibir en la cárcel el tratamiento médico que requiere. La norma, en su versión antigua (la que se aplica a Magnacco), preveía la designación de un “garante”, como un familiar, del cumplimiento del arresto domiciliario. Quienes deben vigilar el cumplimiento, de todos modos, son los jueces, que también pueden designar al Patronato de Liberados. Pero la custodia no está a cargo de fuerzas de seguridad. Algunos tribunales (como el TOF6) interpretan que cuando deben ser trasladados a tribunales puede llevarlos alguna de las fuerzas.

Magnacco ayer ya no pudo volver a su casa. El TOF5 decidió suspender en forma provisoria el arresto domiciliario “a fin de asegurar la continuidad del debate oral y público en el que aquél resulta imputado”, y ordenó mandarlo a la cárcel de Marcos Paz. El TOF6, que también recibió un pedido del fiscal Martín Niklison, redactó dos carillas donde dice que Magnacco “en modo alguno” podía “deambular por el interior de un centro comercial” o “ingresar a un comercio a adquirir mercadería”. “Las explicaciones brindadas por el imputado resultan absolutamente injustificadas”; “el alojamiento en su domicilio particular no es más que una modalidad de cumplimiento de esa detención”. “Vale recordar que el imputado Magnacco reconoció gozar de buena salud y es prueba de ello que efectuó una larga caminata”, dice la resolución del TOF6. Su conducta, dijeron los jueces, constituye “un quebrantamiento injustificado de las condiciones de cumplimiento de la detención domiciliaria”.

Magnacco, recuerdan en H.I.J.O.S, “es uno de los que saben dónde están esos hijos de desaparecidos que aún no conocen su identidad, pero sigue fiel a los pactos de silencio”.

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“Entré al shopping para acortar camino y porque tenía calor, después compramos comida”, contó Magnacco.
 
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