EL PAíS › CONDENARON AL MATRIMONIO Y A LA ENTREGADORA EN EL CASO PEREYRA-CAGNOLA

Seis años de cárcel por apropiarse de un bebé

Los integrantes de un matrimonio que anotaron como propio al hijo de una pareja de desaparecidos, nacido en la ESMA en 1978, fueron condenados ayer a seis años de prisión junto a la entregadora del bebé, que es viuda de un militar que comandó el centro de detención ilegal de El Vesubio.

La pena aplicada por el Tribunal Oral Federal N° 4 –a cargo de los jueces Leopoldo Bruglia, Néstor Costabel y Pablo Bertuzzi– recayó sobre Cristina Mariñelarena y Jorge Ernesto Baccas, quienes junto a Graciela Lugones fueron condenados por la sustracción y el cambio de identidad del hijo de Liliana Carmen Pereyra y Eduardo Cagnola, una pareja que se encuentra desaparecida desde octubre de 1977.

Lugones, que actuó como entregadora de la criatura, es la viuda del teniente coronel Guillermo Minicucci, que comandó el centro clandestino de detención El Vesubio durante la última dictadura cívico-militar.

La fiscalía había solicitado nueve años de prisión para la pareja acusada de haberse apropiado de un menor nacido en cautiverio, y seis años a Lugones.

Los tres condenados fueron considerados penalmente responsables por los delitos de “retención, ocultamiento y supresión de identidad” de un menor de diez años, y de la falsificación de documento público al inscribirlo como Hilario Baccas, con un certificado de nacimiento apócrifo. Aquel niño apropiado, Federico Cagnola Pereyra, tiene hoy 35 años y recuperó su identidad en 2008, cuando el Banco Nacional de Datos Genéticos comprobó su filiación con el matrimonio Pereyra-Cagnola.

Liliana Pereyra estaba embarazada de cinco meses cuando, el 5 de octubre de 1977, fue secuestrada junto a su marido, Eduardo Cagnola, en Mar del Plata, y fueron llevados a la Base Naval de Buzos Tácticos de esa ciudad. Posteriormente, la joven fue trasladada a la ESMA, donde según el relato de sobrevivientes estuvo en la llamada “pieza de las embarazadas” y, en febrero de 1978, dio a luz un bebé al que llamó Federico. Su caso forma parte de las pruebas oídas en el juicio oral por el plan sistemático de apropiación de menores.

Mariñelarena, una médica de Arrecifes que crió al niño como propio, había confesado en la instrucción que la mujer del entonces jefe de la central de reunión de Inteligencia del Regimiento 3 de La Tablada, “sabiendo de mis grandes ganas de formar una familia más amplia, me llamó y me dijo que ella tenía un bebé para adopción y me preguntó si yo lo quería”. Lo hizo a condición de que no le preguntara nada sobre su origen, ya que el chico había nacido en la ESMA, donde sus padres estaban cautivos (continúan desaparecidos).

En el juicio se dio por probado que el bebé fue entregado a sus apropiadores en un departamento ubicado en la avenida Luis María Campos y en el hecho participó el propio Minicucci, según confesó la apropiadora en la instrucción.

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