EL PAíS › INTERPOL CAPTURó A UN REPRESOR QUE ACTUó EN LA QUINTA DE FUNES

El prófugo cayó en Medellín

Juan Carlos Bossi, ex personal civil de Inteligencia del Ejército en Rosario, había salido del país hace 34 años y tenía orden de captura desde 2011. Según declararon otros represores, “inyectaba y mataba a los detenidos”.

El represor Juan Carlos Bossi, que había huido del país hace 34 años, fue capturado por la Interpol en la ciudad colombiana de Medellín. El prófugo actuó como personal civil de Inteligencia del Ejército, en Rosario, entre 1976 y 1979. Un ex integrante del grupo de tareas que operó en la Quinta de Funes y otros centros clandestinos de detención de la zona declaró ante la Justicia que Bossi era el que “inyectaba y mataba a los detenidos”. Lo llamaban “El Doctor” porque, vestido con una bata de médico, torturaba a sus víctimas mediante la asfixia, utilizando los cauchos que son usados como torniquetes para las tomas de muestras de sangre.

Bossi fue detenido el jueves al mediodía. Ante la llegada de la policía, se identificó con un cédula colombiana falsa, según informaron fuentes de Interpol de Colombia.

El acusado, que actualmente tiene 67 años, integraba la lista de represores por los que el Estado argentino ofrece una recompensa para su captura. Se lo buscaba por su participación en delitos de lesa humanidad investigados en la causa caratulada “Guerrieri, Pascual Oscar”, que trata sobre los secuestrados que pasaron por los centros clandestinos de detención la escuela Magnasco, la Intermedia, la Quinta de Funes y La Calamita.

Guerrieri fue condenado junto a Eduardo Costanzo y otros represores del Ejército. En septiembre de 2009, Costanzo declaró ante el Tribunal Oral Nº1, al que dio detalles de cómo actuaba el grupo de tareas que integró e identificó a sus pares. En un tramo de su declaración, aseguró que el ahora detenido Bossi “era el que inyectaba y mataba a los detenidos”, y que utilizaba el alias de Julio Balonchard. Según el declarante, desde Rosario se realizaron vuelos de la muerte que tiraron a secuestrados al Río de la Plata.

También aseguró que Bossi integró la patota que en junio de 1977 fusiló a nueve secuestrados, militantes del Ejército Revolucionario del Pueblo, tras el montaje de un falso enfrentamiento. Los detenidos había sido en realidad torturados en el centro clandestino de detención conocido como La Calamita. La patota llevó a los nueve secuestrados a una casa, y para darle más espectacularidad al procedimiento fraguado, quemaron un Falcon viejo en la puerta, mientras Guerrieri –relató el represor– “con un megáfono pedía desde la calle que se rindieran, pero sólo era un simulacro”, ya que adentro los asesinaron.

El pedido de detención había sido ordenado el 4 de abril de 2011 por el juez federal Marcelo Bailaque. Sin embargo, muchos años antes de que se librara la orden, a principios de los 80, el represor había huido del país. Según los registros migratorios, se había instalado en España y en 2010 se había mudado a Colombia.

“Es un hombre entrenado en labores de Inteligencia y por eso eludía al máximo cualquier contacto con su pasado. Así evitaba que lo rastrearan, sostuvo el jefe de Interpol Colombia, el coronel Juan Carlos Gómez Arias, en declaraciones publicadas por el diario El Tiempo.

Según este medio colombiano, Bossi vivía en un lujoso departamento del sur de Medellín, asistido por un grupo de al menos cinco personas contratadas. “Curiosamente, los mantenía compartimentados y entre ellos no se conocían ni sabían de su existencia. A cada uno le tenía una misión diferente: uno le pagaba los servicios, otro le movía las cuentas del banco; tenía un tercero que aparecía en los documentos de alquiler del departamento; había un empleado que lo acompañaba a hacer diligencias y uno más que estaba pendiente de mantener al día su afiliación de medicina”, agregó Gómez Arias.

El represor tenía documentos falsos, aunque con su nombre de pila. Según Interpol, el represor sufre de cáncer de pulmón y lo capturaron cuando subía a un taxi para ir a una cita médica. De inmediato se activó el proceso para su extradición.

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A Bossi le decían “El Doctor”, torturaba con una bata de médico.
 
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