EL PAíS › EL GOBIERNO INTENTó JUSTIFICAR LAS DECLARACIONES DEL PRESIDENTE SOBRE LOS DESAPARECIDOS Y LA DICTADURA

Con críticas hasta de los aliados políticos

A pesar de los esfuerzos de los funcionarios por explicar las declaraciones, Macri siguió sumando repudios. “No se puede establecer equivalencias entre la guerrilla y el terrorismo de Estado”, dijo Ricardo Alfonsín.

Mientras algunos funcionarios macristas intentaron enmendar las palabras del presidente Mauricio Macri, quien en una entrevista minimizó el genocidio y dijo no tener “ni idea” sobre el número de personas desaparecidas durante la dictadura, siguieron lloviendo críticas y cuestionamientos, incluso de algunos de sus socios del radicalismo. El diputado nacional por la UCR Ricardo Alfonsín sostuvo que “no se puede establecer equivalencias entre lo que fue el accionar de la guerrilla y el terrorismo de Estado”. El premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel le pidió al Presidente “aprender y no generar más tensiones”, al tiempo que la diputada Victoria Donda, de Libres del Sur, le exigió “que me diga si condena a esos militares que empujaron a mi mamá de arriba de un avión y me regalaron”. En sintonía, Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora consideró que “a él nunca le importaron los derechos humanos, y se equivoca, tiene que hacer un poco de reflexión, no puede desconocer los juicios porque nos han dado en el exterior prestigio de defensores de la verdad y la justicia”.

Cortiñas evaluó que “en estos casi ocho meses de gobierno hemos retrocedido mucho en derechos humanos” y que las declaraciones del jefe de Estado evidencian que “su ideología reaccionaria”.

Página/12 publicó ayer, además, los cuestionamientos de Estela Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Taty Almeida, de Madres de Plaza de Mayo línea fundadora, de la agrupación HIJOS (Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio) y otros referentes sociales y políticos. El jefe de Gabinete, Marcos Peña, buscó explicar al Presidente y a la vez se quejó por las críticas, a las que calificó como “injustas” porque, consideró, “durante los años de gobierno en la Ciudad de Buenos Aires y ahora en la Nación” el PRO “siempre” sostuvo las políticas de memoria, verdad y justicia”.

“No tengo idea si fueron nueve mil o treinta mil”, dijo Macri en relación a los desaparecidos en una entrevista con el sitio BuzzFeed. Allí también habló de “guerra sucia” y llamó “desquiciada” a la presidenta de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini. Peña alegó que en los primeros meses del gobierno “se rindió homenaje a las víctimas”, en referencia al acto de Macri junto al presidente norteamericano Barack Obama en el Parque de la Memoria.

El presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, dijo que “el terrorismo de Estado es la guerra más sucia” que vivió el país y señaló que “lo que pasó en la Argentina, salvo una marginalidad que optó por ese camino, fue algo diferente, que está marcado claramente por el terrorismo de Estado y eso está fuera de toda discusión” y sostuvo que “tampoco duda” de esto el Presidente. “En una guerra oficial...declarada, con uniformes y dos banderas, hay dos bandos, no es lo que pasó en la Argentina”. También desde la Secretaría de Derechos Humanos intentaron explicar a Macri. En un comunicado, el organismo que preside Claudio Avruj dijo que “la guerra sucia debe entenderse desde la responsabilidad mayúscula del Estado” y que “30 mil es la cifra que marcó el camino de la sociedad argentina”.

Más allá del esfuerzo de sus funcionarios, las palabras de Macri fueron claras y siguieron cosechando rechazos, incluso entre sus aliados políticos. “No comparto esa visión para nada; no se puede establecer equivalencias entre lo que fue el accionar de la guerrilla y el terrorismo de Estado, porque el Estado está para evitar eso y no convertirse en caníbal”, dijo Alfonsín. En el mismo sentido se pronunció el senador radical por Santa Cruz Alfredo Martínez quien dijo que el Presidente incurrió en un “retroceso” cuando describió como “guerra sucia” a la represión ilegal de la dictadura. “Pretender cerrar una discusión que está vigente en la lucha de quienes aún claman por ‘verdad’ y ‘justicia’ y referirse al horror perpetrado por un gobierno genocida con términos como ‘guerra sucia’ constituyen un retroceso que nos recuerda a aquella ‘Teoría de los demonios’”, afirmó Martínez. El legislador, quien conforma el interbloque Cambiemos en la Cámara alta, agregó que las declaraciones del presidente le produjeron “profundo dolor” y que el mandatario incurrió en un “grave error” al analizar el “horror según la cantidad de víctimas desaparecidas”.

Pérez Esquivel indicó que no es “saludable para el gobierno y la sociedad decir esas barbaridades”. Para el referente de derechos humanos “es preocupante que el presidente de la Nación primero quiera desconocer lo que pasó en el país y después quiera confundir hablando de guerra sucia. Aquí no hubo una guerra, hubo una represión brutal contra sectores sociales, religiosos, sindicalistas, estudiantes y bebés”. El titular del Servicio Paz y Justicia le aconsejó a Macri “tener en cuenta la metodología aberrante que se utilizó para el secuestro y desaparición de personas”. Y se preguntó: “habría que ver en qué guerra sucia pelearon los bebés”, al referirse a los 500 hijos de desaparecidos apropiados por los represores, al tiempo que recordó que “la misma Justicia reconoció (el terrorismo de Estado) en el juicio a las juntas militares”.

Donda afirmó que “en Argentina no hubo una guerra, hubo terrorismo de Estado”, y cuestionó a Macri por sus dichos, porque consideró que “es como si la primera ministra alemana diga que desconoce cuántas son las personas asesinadas en el Holocausto”.

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El Presidente se refirió al terrorismo de Estado como “la horrible tragedia que fue esta guerra sucia”.
 
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