EL PAíS › EL GOBIERNO LOGRO DEROGAR LA LEY DE SUBVERSION ECONOMICA

Con desempate y con papelón

Fue necesario que una senadora radical se ausentara del recinto para que hubiera empate. Eso habilitaba a Maqueda para desempatar. Así ganó el PJ, en una sesión cuyo quórum y resultado final facilitó la UCR. Se cumple así el mandato del FMI, contenido en los 14 puntos.

Por Felipe Yapur y Eduardo Tagliaferro

Eduardo Duhalde podrá, por lo menos durante esta semana, dejar de amenazar con su renuncia. Ya consiguió que el Congreso concretara el punto diez de los 14 que firmaron los gobernadores: la derogación de la Ley de Subversión Económica. Muy atrás quedó la promesa que Duhalde formuló frente a la Asamblea Legislativa de investigar y castigar a los responsables del vaciamiento económico. Al justicialismo le costó mucho, pero al final el retiro del recinto de la senadora radical por Río Negro, Amanda Isidori, fue la llave que necesitaban para facilitar la insistencia en la derogación de la ley 20.840. El resultado final fue un empate en 34 votos. Esto obligó al presidente del cuerpo, Juan Carlos Maqueda, a desempatar. El justicialista repitió su votación y sus colegas de la bancada se abrazaron cuando anunció la supresión de ley que exige el FMI como una de las tantas condiciones para firmar un nuevo acuerdo de asistencia financiera.
Amanda Isidori seguramente no será recordada como aquella Amanda que el poeta y músico chileno Víctor Jara describió con tanta ternura (ver asimismo página 2). Pero para los justicialistas se transformó en la heroína que necesitaban. “Las mujeres están llamadas a cumplir un rol destacado en este Senado y demostró (por Isidori) que tiene lo que muchos deberían haber tenido hace tiempo”, dijo con tono altanero, triunfalista, la hiperduhaldista Mabel Müller. La bonaerense estaba relajada, durante todo el día su rostro se mostró adusto fruto de la imposibilidad de convencer a los ocho rebeldes del PJ. Al momento de los desaires, mucho más la molestó el rechazo que escuchó del liberal correntino Lázaro Chiappe y de la sanjuanina Nancy Avelín (ver aparte).
Isidori llegó tarde al recinto con varias carpetas en las manos. Visiblemente nerviosa se sentó en su banca. Antes le tiró con su cartera el vaso de agua que tenía la catamarqueña Marita Colombo en su pupitre. Fumando esperó su turno para hablar. El pequeño cenicero se colmó rápidamente, la rionegrina los fumaba con voracidad. Cuando Maqueda pronunció su apellido, se acercó al micrófono, comenzó a hablar de la necesidad de respetar la lealtad tanto a su gobernador, Pablo Verani, y al partido de su provincia.
“No puedo soslayar ni olvidar que la banca que ocupo se la debo a la UCR y a mi gobernador y sus compromisos asumidos junto al resto de los gobernadores del país”, dijo en referencia al documento de 14 puntos que Duhalde firmó hace un mes. La rionegrina, con voz tenue pero firme, insistió en “el compromiso afectivo” que la une con Verani y, a renglón seguido, pidió permiso para retirarse, solicitud que es absolutamente innecesaria. Isidori se retiró con la cabeza gacha, saludó a Colombo, quien le respondió con una sonrisa de compromiso. Y se fue.
Fue allí que todas las miradas se centraron en el otro senador radical de Río Negro, Luis Falcó. El legislador se mantuvo serio durante toda la sesión, apoyó la habilitación del tema y cuando tuvo que hablar pronunció un discurso absolutamente confuso, poco claro para un hombre que ocupa la presidencia del partido en su provincia. “Todo depende del tomo de la biblioteca con que se desee asesorar –arrancó, sin innovar–. Todos tienen razón, tengo el convencimiento de que el aumento de penas y la derogación no le solucionan los problemas al país, como el desempleo y el hambre”, expresó sin decir, ni dejar entrever cómo iba a votar. De todas formas no se movió de su banca, custodiado por Mario Losada y Horacio Usandizaga.
Maestro no ocultó su bronca. Cuando le tocó cerrar la lista de oradores como presidente del bloque opositor. “Lo de Falcó es digno, no puedo decir lo mismo de la otra senadora de Río Negro que frustró la posibilidad de frenar el intento por favorecer la impunidad. La senadora dijo que lo hacía por lealtad y afecto al gobernador. Está bien, pero creo que la lealtad debe ser para el pueblo”, aseguró Maestro. La frase fue muy dura. Sin embargo, la propia Isidori le aseguró a Página/12 que “mi posición se conocía en el bloque desde hace varios días”. “Esta semana comenzaré a pensar en esa posibilidad”, respondió cuando se le preguntó si pensaba renunciar al radicalismo.
El presidente del bloque del PJ, José Luis Gioja, fue el último en hablar. A los gritos pidió ayuda a Dios para decir correctamente lo que pensaba: “Aquí estamos para poner el cuero y sacar el país adelante”, dijo. Luego consideró que era “una mentira” la afirmación que derogación permitirá la libertad de los banqueros Rohm. Al final se sinceró: “Nosotros necesitamos la ayuda del FMI y esta ley está al cohete”.
Gioja se jugaba su continuidad al frente del bloque, tal vez por ello ni siquiera se inmutó cuando el riojano Jorge Yoma dijo que tenía la sensación de que “esta ley es para que se puedan ir los capitales y no para que vengan a radicarse”. Aseguró que otro argumento falso es pensar que de “esta situación puede salirse con un acuerdo con el FMI concediendo todo lo que pidan”. Terminó diciendo que “los que dicen que hay figuras en el Código Penal que contemplan el vaciamiento y el fraude, se equivocan porque estas figuras están exceptuadas por el decreto que autorizó el corralito”. La respuesta al riojano provino de un comprovinciano. Eduardo Menem no sólo rechazó los argumentos de su enemigo político sino que además metió un poco de presión al recinto cuando advirtió que “me informaron que el dólar estaba subiendo porque se decía que este cuerpo no iba a tratar la ley de Subversión Económica”. Yoma se rió de ello y a su turno le respondió: “En realidad el dólar sube por las marchas y contramarchas de la economía y con la posibilidad de la renuncia del Presidente”.
Fueron siete horas y media de debate. Durante buena parte de la sesión los justicialistas creyeron, o hicieron creer, que su intento no llegaría a buen puerto. Gioja llegó a consultar con el ministro del Interior y diputado en uso de licencia, Jorge Matzkin, la posibilidad de solicitar un cuarto intermedio. Al final no fue necesario, el retiro de Isidori les devolvió el alma al cuerpo. De todas formas quedó flotando en el aire la otra posibilidad que tenía el radicalismo para hacer caer la sesión. La norma para quedar firme necesitaba 35 votos, hasta ese momento estaba 34 voluntades por igual, el desempate de Maqueda favorecía al PJ, pero si uno de los radicales se abstenía, la ley no tenía los votos necesarios y quedaba firme la modificación que realizó Diputados. No fue así, tal vez por ello Gioja al final de su discurso dijo en tono de súplica: “Arreglemos de una vez con el FMI, ayúdennos”.

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José Luis Gioja, festejando lo que él considera un éxito, pulgares para arriba. Ya se votó.
 
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