EL PAIS › DECLARO CHRISTIAN VON WERNICH, CAPELLAN DE CAMPS

Una gira por las comisarías

El sacerdote, capellán de la Bonaerense que conducían Camps y Etchecolatz, confesó que fue a visitar a detenidos en comisarías “con escudo y bandera”. Recordó a los presos Timerman y Papaleo.

 Por Alejandra Dandan

Como sucedió hace dos años, Cristian Federico von Wernich volvió a confirmar sus visitas itinerantes a cuatro “celdas” de la provincia de Buenos Aires durante la dictadura. El ex capellán de la Policía Bonaerense fue indagado ayer por el juez federal Arnaldo Corazza de La Plata, durante cuarenta y cinco minutos, en el marco de una causa por tormentos y privación ilegal de la libertad sobre nueve detenidos políticos. Aunque no admitió la existencia de centros clandestinos sino de comisarías identificadas con “bandera”, “escudo” y “personal de uniforme”, reconoció su rol itinerante el que incluyó –por primera vez– a otros “20 capellanes” de la Iglesia al servicio de la policía de Ramón Camps. El juez Corazza tiene diez días para confirmar o rechazar su procesamiento.
El ex capellán aceptó presentarse a la indagatoria en la causa “Raffo, José Antonio y otros sobre desaparición forzada de personas”, conocida como Camps II. En el expediente se investiga lo sucedido durante la dictadura en tres centros de detención bonaerense: Puesto Vasco, en funcionamiento en la subcomisaría de Quilmes; el COTI Martínez o COT 1 de Martínez y el Pozo de Quilmes de la Brigada de Investigaciones de Quilmes.
El fiscal Sergio Alejandro Franco había pedido la indagatoria del ex capellán en esta causa a partir de la suma de testimonios de detenidos, de imputados y de procesados en los juicios abiertos contra los represores. Entre otros elementos sumó a su requerimiento una declaración sobre Von Wernich pronunciada por el mismísimo jefe de la policía de la provincia, Ramón Camps: “Mire, yo tengo una persona que puede dar fe de los distintos lugares (en los) que estuvo el señor (Jacobo) Timerman –declaró Camps oportunamente–, es el padre Cristian von Wernich que era el sacerdote que yo tenía porque los detenidos recibían asistencia espiritual” y quien la suministraba “era el sacerdote Von Wernich, incluso el sacerdote fue condecorado por la acción que tuvo y/o desarrolló con los detenidos. Creo que –agregó finalmente– una acción cabal de cuál era mi preocupación por el estado de los detenidos es ponerles un sacerdote”.
El ex capellán está detenido desde 2003 en el marco de otra causa impulsada por el ex fiscal Félix Crous, por una parte de su responsabilidad en el secuestro ilegal de personas. En esa ocasión, el sacerdote declaró durante dos largas jornadas sobre su rol en la Dirección de Investigaciones de la Provincia a cargo de Miguel Etchecolatz. Allí admitió su lugar en esa estructura, pero como ahora no reconoció los lugares de detención como centros clandestinos sino como comisarías. Los lugares estaban identificados, dijo, con escudos y bandera.
Esa versión no se modificó. Von Wernich encaró su nueva indagatoria con la misma versión, pero agregó detalles sobre el grupo más conocido de detenidos de Puesto Vasco. Mencionó a Jacobo Timerman, a Osvaldo Papaleo, Juan Ramón Nazar y Ramón Miralles padre e hijo. Y cínicamente indicó que llegaba al lugar después de avisar con tiempo, “ya que organizaban siempre algo así como un asado para que pudieran almorzar juntos y después del almuerzo se armaban buenos partidos de truco”.
Fuera de esto, Von Wernich avanzó en su testimonio sobre un tema novedoso que sorprendió a los integrantes de la Asociación de Ex Detenidos-Desaparecidos, querellantes en la causa. Se trata de su relación con la Iglesia. El cura pertenecía operativamente –de acuerdo con todas las pruebas recogidas hasta ahora– a la Dirección de Investigaciones de Etchecolatz. “En ese sentido no era cualquier cura”, explica en este caso Nilda Eloi de la Asociación. “Era un cura de investigaciones”.
Ante la Justicia, Von Wernich dio una versión distinta sobre su cadena de mandos, a lo mejor para quedar menos solo. “Como capellán –dijo– respondía a las directivas que el capellán mayor, que era monseñor Plaza, daba”. Entre sus actividades se encontraba el catecismo, charlas al personal policial y a su familia y visitaba a los detenidos en las celdas. “En ese momento eran como veinte capellanes” a cargo del capellán general y del “segundo monseñor Quintana”, agregó. Por sus funciones, dijo, “debía ir a toda la provincia y siempre se avisaba dónde estaría, así el comisario disponía de lo necesario para preparar la charla”. Charlas con personal policial sobre formación cristiana de las que participaban, dijo, los comisarios de cada lugar. Esas charlas, según los organismos, eran pantallas conocidas “academias” donde se daban clases sobre inteligencia policial.
Para el fiscal Franco, la misión de Von Wernich era “socavar la moral de los detenidos para obtener información que luego proporcionaba al resto de los represores”, según sostuvo en el pedido de indagatoria. Sobre ello deberá expedirse el juez en los próximos días. Sin el procesamiento, el ex cura podría obtener la libertad porque la causa impulsada por Félix Crous aún no cuenta con sentencia firme.

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El sacerdote Christian von Wernich es trasladado al juzgado platense de Arnaldo Corazza.
 
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