EL PAíS › SCHIARETTI Y EL GOBIERNO

Divorcio sin retorno

“Existe una discriminación evidente contra Córdoba, porque es la única provincia que no ha recibido los fondos de asistencia alimentaria que le llegan a 125 mil cordobeses.” Cada declaración que pronuncia el gobernador cordobés, Juan Schiaretti, demuestra que su fractura con el Ejecutivo ya no tiene retorno. Ayer, tras no ser invitado ni al anuncio por parte de la Presidenta del Programa de Redistribución Social ni tampoco a la apertura de ofertas para la autopista Rosario-Córdoba, Schiaretti volvió a hacer duros cuestionamientos a la Casa Rosada. “Las retenciones no volvían al interior provincial”, denunció el cordobés. Esa fue su primera impresión tras ser consultado por el plan de hospitales, rutas y viviendas que se financiará con lo recaudado por las retenciones móviles.

La sucesión de gestos fue elocuente. El lunes, Schiaretti no asistió a la presentación del Plan de Redistribución Social. No figuraba en la lista de invitados, a pesar de gobernar una de las tres provincias más pobladas del país. Ayer, Schiaretti hizo la queja de rigor. Pero la tirantez que le dedican desde el Gobierno no había terminado allí. Tampoco lo invitaron al acto de apertura de pliegos para construir un tramo de la autopista Rosario-Córdoba. A ese acto en la Casa Rosada sí asistió el gobernador santafesino, Hermes Binner, quien también se encerró con Cristina Fernández en el despacho presidencial para debatir sobre coparticipación (ver nota aparte).

El distanciamiento propuesto desde el Ejecutivo pareció realimentar las críticas de Schiaretti. Justo ayer debía hacer un balance de los primeros seis meses de su gestión. Cuando llegó el momento de hacerlo, aprovechó la tribuna para dirigirle nuevos estiletazos al Gobierno. El Plan de Redistribución Social “fue el tercer reconocimiento que tuvo el Gobierno desde que puso las retenciones el 10 de marzo y ese reconocimiento significó que las retenciones no volvían en obras al interior provincial. Por supuesto que nadie va a estar en desacuerdo con que se hagan hospitales o caminos”, cargó. Luego denunció la supuesta discriminación sufrida por Córdoba y ratificó que “recurrirá a la vía judicial”, si la Nación no se pone al día con los giros de fondos coparticipables.

El gobierno cordobés sostiene que la Casa Rosada le adeuda 18 millones de pesos de planes alimentarios. También demanda el envío de los aportes necesarios para ejecutar obras públicas que se encuentran suspendidas. Otro de los reclamos consiste en los 8 millones de pesos que la Nación debía enviar a su provincia para pagar el incentivo docente. Esta semana la Casa Rosada canceló esa parte de la deuda. Lo mismo hizo con los 33 millones de pesos del Programa de Asistencia Financiera (PAF). “Vamos a accionar los mecanismos legales para garantizar el derecho de los cordobeses”, prometió igualmente Schiaretti.

En Balcarce 50 creen que la relación con el gobernador cordobés, quien supo ser caballo del comisario en las elecciones, ya no tiene retorno. Con mucho voluntarismo, imaginan como futuros aliados a nuevas figuras del PJ, en su mayoría dirigentes jóvenes, entre los que mencionan a los intendentes Martín Llaryora (San Francisco) o Eduardo Accastello (Villa María). Pero los planes K tienen, por ahora, un obstáculo: las encuestas sobre Córdoba revelan que el kirchnerismo no goza de la mejor aceptación entre la mayoría de la población. En todo caso, la pelea local parece ser cómo capitalizar ese descontento. Así se entiende que Mario Negri, ex candidato a gobernador por la UCR, esté presionando a Schiaretti para que inicie “acciones legales y legítimas” ante el gobierno central.

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