EL PAíS

Patricia Walsh

1 Desde la izquierda no aprobamos los megaproyectos del Banco Mundial, como los túneles del Arroyo Maldonado, donde se nos imponen a la vez las obras, las empresas contratistas, la auditoría y una nueva deuda pública por 300 millones de dólares. Sólo un diagnóstico serio permitirá definir un plan que integre medidas inmediatas y estructurales. A tal fin, la UTN, la UBA y la Ciudad tienen especialistas que proponemos convocar. Se puede comenzar por construir un reservorio a cielo abierto en el Lago de Palermo y otras obras de alivio, y convenir con la Provincia el manejo de las cuencas fluviales. Los plazos dependen de los fondos a invertir.

2 Para evitar el colapso y desalentar el uso de automóviles es imprescindible reordenar el transporte público. En lugar de sostener las privatizaciones, nuestra propuesta es avanzar hacia una red metropolitana estatal de subtes, trenes y colectivos. Ante un servicio de subte ineficiente, privatizado y encima subsidiado, planteamos rescindir la concesión, aumentar la frecuencia y extensión, y a partir de la Línea H recuperar la gestión pública bajo el control de usuarios y trabajadores.

3 Aunque Telerman y las empresas de recolección nos canten “me muero por tener algo contigo”, la mayoría no queremos más basura tirada. La Ciudad tiene seis zonas de recolección: cinco privadas y una estatal. Las privadas nos cuestan 400 millones de pesos por año; la estatal, un 30 por ciento menos. Los bloques legislativos que responden a Macri, Telerman y Filmus proponen seguir. Nosotros proponemos un sistema público, cumplir la demorada Ley de Basura Cero, contenedores en cada barrio, recolección diferenciada y plantas de reciclado para integrar el trabajo.

4 Nuestro proyecto consiste en un sistema estatal de recolección y limpieza, que incluye con prioridad el reciclado, tarea que permite incorporar con todos los derechos laborales a los propios cartoneros, erradicar el trabajo infantil, combatir los depósitos y circuitos en negro que hoy sobreexplotan la tarea de las familias cartoneras, mejorar el cuidado del medio ambiente urbano y también reintegrar a las arcas públicas el beneficio económico del reciclado de residuos.

5 Un 25 por ciento de los porteños tiene problemas de vivienda, los alquileres se encarecen a diario, el déficit es de 130 mil viviendas y el plan de créditos fracasó. Pero el Gobierno incumple leyes, el año pasado el IVC sólo ejecutó el 50 por ciento de los fondos asignados a viviendas sociales y en el Presupuesto 2007 los tres bloques mayoritarios destinaron a Vivienda menos del 3 por ciento. El giro debe ser total. Las medidas que proponemos son: triplicar el presupuesto, construcción masiva de viviendas sociales, otorgamiento mediante créditos blandos del Banco Ciudad, urbanización efectiva de las villas de emergencia e implementación de un sistema de alquiler social con garantía del Estado.

6 La ciudad sufre una brutal especulación inmobiliaria de su suelo urbano dolarizado. Esto es expulsivo de capas empobrecidas y origina conflictos con sectores medios que ven degradar su calidad de vida. Concebimos la ciudad como un bien colectivo, cuyo suelo cumpla una función social y no sea apropiado como reserva de valor especulativo. No más excepciones al Código Urbano para emprendimientos de lujo. Es preciso separar el derecho de propiedad del derecho a construir sobre ese suelo, y que el Estado regule y planifique su uso.

7 A diferencia de lo que proponen los tres candidatos “principales”, nosotros rechazamos de plano el traspaso a la ciudad de la vieja policía, históricamente asignada a reprimir la protesta social y cuya institucionalidad sigue fuertemente cuestionada por sectores importantes de la población y organismos de derechos humanos. Junto a atacar las causas de fondo de la inseguridad, proponemos crear un cuerpo de seguridad comunitaria totalmente nuevo, con jefatura civil, concurso público para ingreso de personal, formación adecuada, derecho de los vecinos a revocar designaciones, y control ciudadano y de organismos de derechos humanos.

8 La “inseguridad” se explica por razones de fondo, como la creciente desigualdad social, que genera exclusión. No ya pobreza e indigencia sino décadas de exclusión convirtieron a nuestra ciudad en Capital de la desigualdad. Se le suman la corrupción y la impunidad estructural. Si quienes pueden permitir, y hasta justificar, el perdón de delitos de lesa humanidad sin hacer justicia, son quienes prometen resolver nuestra seguridad, ¿será seguro? Sin cambios profundos no es razonable imaginar que la inseguridad se pueda transformar en su contrario.

9 La ciudad es la más rica, desigual e injusta de todo el país. Nunca ha sido gobernada por la izquierda. Siempre gobernaron los mismos que hoy se proponen, con los resultados que padecemos. Mi objetivo es generar inclusión, terminar con la pobreza y la miseria planificadas, garantizar salud y educación, con trabajo y salarios dignos. Son los trabajadores y los sectores populares los que pueden llevar adelante las propuestas de transformaciones por las que siempre trabajamos.

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