ESPECTáCULOS › EL JUEGO DEL MIEDO, DEL ESTADOUNIDENSE JAMES WAN

Otra del asesino misterioso

Por M. P.

“¿Estoy muerto?”, se pregunta Adam cuando despierta en medio de la oscuridad. “No, no estás muerto”, le responde una voz que retumba sospechosamente, en ese ámbito desconocido. Aunque la voz resulta ser la de un desconocido tan en desgracia como él, que anuncia que ha encontrado un interruptor y, al encenderlo, descubre en qué clase de aventura ambos están inmersos. Encadenado cada uno de ellos en una esquina de un enorme cuarto que semeja un inmenso (y sucio) baño abandonado, Adam y Lawrence descubren que cada uno de ellos tiene en su bolsillo un sobre a su nombre, con un casete sobre el que está escrito “Escúchame”, a lo Alicia en el País de las Maravillas. En el medio de la más humilde pero contundente Provincia de los Horrores en el que están atrapados Adam y Lawrence, yace un cuerpo en medio de un lago de sangre, al que ambos están imposibilitados de alcanzar a causa de sus respectivas cadenas. Pero ese cuerpo tiene cerca un arma y –nada casualmente– un grabador, que Adam se las ingeniará para alcanzar, y así entender de qué se trata esta historia.
La historia de El juego del miedo es un rompecabezas narrativo que empieza y termina en el cuarto en el que están atrapados Adam y Lawrence. Como lo irá contando cada flashback de sus protagonistas, ambos resultan ser víctimas de un criminal sorprendentemente creativo que, a la manera del asesino de Seven, expondrá a cada una de sus víctimas a una trampa mortal. La trampa de Adam y Lawrence les exige enfrentarse, tal como les es explicado por su victimario en esos casetes que piden ser escuchados. Más un extraño juego interactivo que una película, El juego... es un film que cuanto más va develando su historia más se complica, pero al mismo tiempo menos interesa. Comenzando como El cubo, aquella película de ciencia ficción en la que sus protagonistas estaban atrapados en un extraño laberinto, la película de James Wan (con guión de Leigh Whannell, el actor que interpreta a Adam) avanza hacia atrás y adelante en su narración, ya que su historia se construye con los sucesivos recuerdos de sus víctimas principales, para terminar tomando el cariz de paranoica narración policial en la que todos pueden resultar culpables.
Con una morbosidad ciertamente gore, El juego... se regodea en cada uno de los pasados crímenes del asesino que atrapó a Adam y Lawrence, al que no se puede considerar técnicamente como tal. Porque no mata a sus víctimas con sus propias manos sino que los encierra y deja que se maten entre ellos. “Felicitaciones. La mayoría de la gente es ingrata ante el hecho de estar viva. Vos no”, le dirá a la única víctima que logra escapar de una de sus trampas. Con una bala en el bolsillo de Lawrence y una pequeña sierra al alcance de cada uno de ellos, demasiado frágil como para cortar el acero pero apta para cercenar la carne humana, es fácil suponer que El juego del miedo tiene un destino final sangriento y fatal. Cómodo mientras tiene que desplegar su historia, pero algo atropellado cuando llega el momento de orquestar su desenlace, el director James Wan juega a su manipulador juego con suficiencia, logrando un ejercicio que mezcla más de un género, pero finalmente termina atrapado en su propia trampa.

EL JUEGO DEL MIEDO
Saw. EE.UU., 2004

Dirección: James Wan.

Guión: J. Wan y Leigh Whannell.

Fotografía: David A. Armstrong.

Edición: Kevin Greutert.

Música: Charlie Clouser.

Intérpretes: Leigh Whannell, Cary Elwes, Danny Glover, Ken Leung, Dina Meyer, Mike Butters y otros.

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