SOCIEDAD › EN VILLA 20, UNO DE CADA TRES NIñOS ESTáN AFECTADOS

Chicos contaminados con plomo

Uno de cada tres niños que viven en la Villa 20, en el barrio porteño de Villa Lugano, presenta valores de plomo que superan el límite tolerable y corre el riesgo de manifestar una intoxicación plúmbica, según revela un informe de la Defensoría del Pueblo de la ciudad de Buenos Aires. Según ese organismo, los 21 mil habitantes del asentamiento conviven con el riesgo ambiental que genera un “cementerio” de automóviles secuestrados por la Policía Federal, donde “los motores filtran combustibles al suelo, la pintura y los solventes son arrastrados por la lluvia hacia los cursos de agua de la zona y la chatarra atrae ratas”. Por eso, la Defensoría reclamó a los estados nacional y municipal que intervenga en el tema y erradique el depósito.

Según se explica en el informe de la Defensoría, al que tuvo acceso Página/12, la Policía Federal compró en 1981 el predio de Fernández de la Cruz y Escalada, a la entonces Municipalidad de la ciudad de Buenos Aires. Pero el terreno, vecino al asentamiento, nunca se escrituró y su titularidad permanece en dominio municipal. Aun así, desde entonces la Federal viene acumulando vehículos secuestrados allí, donde según la Defensoría porteña hoy se ven “autopartes y motores que derraman hidrocarburos y fluidos tóxicos y contaminantes directamente al suelo, autos con sus tanques llenos, baterías, bombas de freno con líquido”. Todos elementos contaminantes debido a las sustancias que generan, entre ellas, plomo y mercurio.

Precisamente es al primero de esos elementos al que la Defensoría atribuye distintos síntomas y enfermedades padecidos por chicos y grandes en la Villa 20: alteraciones antropométricas, desnutrición, infecciones respiratorias, anorexia, falta de apetito, dolor abdominal y cefalea. En el caso de los adultos, el 6,7 por ciento refiere “síntomas compatibles con intoxicación plúmbica”, según los autores del informe, en tanto que entre los niños y jóvenes, la proporción se eleva al 35,5 por ciento.

Algunos de los datos que se extraen del informe indican que “una cuarta parte de los niños tiene alteraciones antropométricas y hay casos de desnutrición crónica relacionada con los altos valores de plomo en la zona”. El 37 por ciento de los niños presenta anorexia o falta de apetito, el 23 por ciento, dolor abdominal recurrente y cefaleas reiteradas, y el 15 por ciento, algún tipo de alteración del lenguaje. Además, una de cada seis personas que viven en la Villa 20 padece anemia, y casi el 60 por ciento tiene algún grado de eosinofilia, en muchos casos con peligro de contraer parasitosis.

La Defensoría alertó además que “el abandono y la suciedad del lugar (por el cementerio de coches) es tierra fértil para la proliferación de ratas e insectos nocivos para la salud; de enfermedades de contacto con perros, gatos, roedores y cucarachas; diarreas, ecto y endoparasitosis, leptospirosis, toxoplasmosis y hantavirus”. Todas estas patologías, si bien se encuentran puestas en relación, en el informe de la Defensoría porteña, con la existencia del depósito automotor, también son atribuidas en parte a la falta de urbanización del polígono que ocupa la Villa 20.

En esa línea, la Defensoría reclamó que se detengan “en modo urgente” las causas que originan la contaminación, pidió que se erradique el depósito y se realicen estudios epidemiológicos a la población.

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La gente de Villa 20 convive desde hace años con el cementerio de autos.
Imagen: Télam
 
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