SOCIEDAD › EL PRIMER BEBE ARGENTINO CONCEBIDO CON UN OVULO “VITRIFICADO”

Un nacimiento que asombra

La vitrificación reduce la tasa de fracasos de los congelamientos tradicionales. La polémica por los caminos que abre el sistema.

 Por Mariana Carbajal

Nació el primer bebé argentino concebido a partir de un óvulo “vitrificado”. La vitrificación es un método para la fertilización asistida que permite congelar los óvulos en forma instantánea a 196 grados bajo cero, a diferencia de la congelación convencional que, por efectuarse en forma más lenta, tiene una tasa alta de fracasos. El nuevo método sirve para conservar óvulos de mujeres que han de someterse a tratamientos oncológicos y también para preservar óvulos obtenidos por estimulación hormonal. También puede servir, de hecho, para que una mujer sin problemas de fertilidad postergue su maternidad hasta edades relativamente avanzadas, pero esto último ha sido objetado por sociedades de medicina reproductiva.

El bebé, que fue presentado ayer, nació el 7 de noviembre; había sido concebido por fertilización asistida en la sede porteña del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI). Se llama Didier Rodríguez y sus padres son Katy Amicone, de 44 años, y Abayubá Rodríguez, de 30. Ambos nacieron en Uruguay y residen en Buenos Aires. Katy contó que, antes de los 30 años, había tenido “varios intentos fallidos y pérdidas de embarazos”. Después de los 30, “opté por dedicarme mucho más fuerte a la vida deportiva, creé con mi marido una escuela de triatlón y logré medallas en juegos panamericanos. Pero estaba presente en mí la necesidad de ser madre”.

Lo intentó ya cerca de los 44 y tuvo la suerte de tener éxito en el primer intento, lo cual no es probable en estos tratamientos. En su caso, se apeló a la estimulación ovárica para obtener varios óvulos, y a la vitrificación para conservarlos, por si hacían falta varios intentos.

Fernando Neuspiller, director del IVI, explicó que a los óvulos obtenidos por estimulación ovárica “se les pone un crioprotector, una sustancia que hace posible enfriarlos en forma instantánea a 196 grados bajo cero mediante su inmersión en nitrógeno líquido”. El resultado es un óvulo “vitrificado”. El especialista explicó que “con los métodos anteriores, para obtener un óvulo en buenas condiciones hacía falta descongelar diez; en cambio, nueve de cada diez óvulos vitrificados están en perfectas condiciones al descongelarse”.

La técnica ya se utiliza en países como Estados Unidos, Japón, Italia, Alemania y Colombia. Neuspiller comentó que “beneficia también a las mujeres que por problemas oncológicos tienen que preservar su fertilidad, ya que podrían conservar sus óvulos por años, y podría aplicarse a mujeres que postergaran su maternidad por decisión propia”.

En 2007, la Sociedad Norteamericana de Medicina Reproductiva dictaminó que “la criopreservación de óvulos no debería ser un medio para que las mujeres demoren la reproducción” sin mediar razones médicas. En 2004, la Sociedad Europea de Reproducción Humana había establecido que “el congelamiento de óvulos sin una indicación médica no debe ser propiciado”, debido a los mayores riesgos ligados al embarazo a edades relativamente avanzadas.

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Didier Rodríguez, nacido el 7 de noviembre, junto a sus padres.
 
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