SOCIEDAD › DOS O TRES CLAUSURAS POR AÑO Y SIEMPRE REABRIO

Follia con “F” de Ave Fénix

Una de las primeras clausuras a Follia ocurrió el 2 de septiembre de 2001, según consta en documentación del gobierno porteño. “El local funcionaba como local de baile clase C sin la correspondiente habilitación”, se dejó constancia en ese momento. Menos de tres semanas después, el 20 de septiembre de aquel año, Guillermo Elazar conseguía el levantamiento de la clausura, pero con la condición de que el local funcionara como una actividad complementaria al club y sólo para los socios, conforme el artículo 4 del decreto 5959 de 1949. Sin embargo, poco después se reimplantaba la clausura al constatarse que “las actividades del local correspondían a las de un boliche bailable “clase C” (dance floor, disc-jockey, shows en vivo) sin la correspondiente habilitación otorgada”.
Un informe de una inspección realizada el 4 de julio de 2002, al que tuvo acceso Página/12, dejó constancia de las falsedades de Follia. Según consta en el acta Nº 680.279, el personal porteño fue atendido en primer término por “el señor Elazar”, y luego por otra persona que dijo llamarse “Luis Bianco”, que pretendió “hacer valer su postura de que la actividad (de la disco) era propia del Club Ciudad de Buenos Aires, de sus socios e invitados, aunque en realidad –apuntó el inspector– se trata de una actividad con ingreso directo desde la vía pública, comercial y abierta al ingreso de público en general”.
Follia era clausurada y volvía a abrir. Más adelante, el 14 de agosto de 2002 se clausuró otra vez “por estar seriamente afectadas las condiciones mínimas de seguridad y funcionamiento, en atención a las anomalías de carácter constructivo detectadas en fecha 29 de enero de 2002 por la Dirección General de Fiscalización de Obras y Catastro, consistentes en aumento de superficies no declaradas, diferencias constructivas respecto de los planos registrados y carecer de Certificado de Inspección Final de Condiciones contra Incendio”. Esa clausura fue ratificada el 13 de septiembre de 2002. En los expedientes municipales consta otra clausura en noviembre de 2002. Tiempo después, el 26 de junio de 2003, una vez más inspectores porteños comprobaron que se estaba desarrollando la actividad “local de baile clase C”, por ese motivo labraron el “acta contravencional” Nº 432.188 y procedieron a reimponer las respectivas fajas de clausura Nº 1959/60 y 1898 con la colaboración de personal de la comisaría 35ª.
Parece un chiste, pero el 25 de julio de 2003 se realizó un nuevo control y se comprobó el reinicio de la actividad del boliche “violando la clausura impuesta”. En consecuencia, los inspectores labraron otra acta contravencional, la Nº 436.738 y colocaron nuevas fajas. Dicho procedimiento se llevó a cabo con personal de la comisaría 35ª y por orden de la Fiscalía Contravencional Nº 8.
Así y todo, el boliche siguió reabriendo una y otra vez. Sólo el remezón de Cromañón le impuso un cierre más duradero, aunque todavía no se sabe si será definitivo.

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