SOCIEDAD › PERICIAS EN EL CASO DE LA DOCENTE DESAPARECIDA COMPLICAN A LAS IMPUTADAS

Sangre y pelos en el baúl de un auto

Familiares, amigos y abogados de la docente tucumana Beatriz Argañaraz, desaparecida hace once días, temen el peor final. El desaliento se basa en el resultado de las pericias que se le realizaron el miércoles por la noche al Ford Orion azul, propiedad de Susana Acosta, una de las dos detenidas por el caso. Allí se encontraron manchas de sangre, cabellos, diferentes elementos con “manchas rojizas y pegajosas”, y raspones en la parte interna del baúl. Ahora resta el análisis por parte de los peritos para determinar si las manchas y elementos hallados en el vehículo tienen relación con la desaparecida. De confirmarse que se trata de sangre humana, complicaría la situación procesal de las detenidas. El resultado de las pericias estaría a fines de la semana que viene.

“El resultado fue altamente positivo”, calificó uno de los abogados de la familia Argañaraz, quien confirmó a Página/12 que se encontraron “muchísimas manchas de sangre en el baúl –que se hicieron visibles al ser expuestas al reactivo Luminol–, en el tanque de GNC y en el asiento trasero. También se extrajo mucha cantidad de piel, en las mismas partes donde se encontró sangre, y un destornillador de mango negro y amarillo, del tipo Philips, con manchas rojizas y pegadizas”.

Además se encontraron otros elementos, contó Carlos Picón, como “una llave tipo L para cambiar cubiertas, uno de cuyos extremos termina en punta, que estaba cubierta de una sustancia rojiza”. La herramienta “se encontraba debajo de las dos alfombras que lleva el baúl, intencionalmente escondidas”. “También se hallaron tres cepillos de limpieza –agregó–, uno sin usarse, y de los utilizados, uno con rastros de cabello; la funda donde va el cricket del auto presentaba manchas sospechosas; una especie de trapo rejilla que tenía más cabello, y el baúl presentaba muchos raspones, que serán objeto de otro análisis.”

Por su parte, la fiscal de la causa, Adriana Gaiannoni, sigue muy de cerca esos estudios y, según fuentes judiciales, también comenzó a indagar en las últimas horas sobre cuál era la relación que tenían la docente desaparecida y el hombre con quien vivía, Julio Navarro. Es que, según testigos, “ambos venían manteniendo fuertes discusiones”. No obstante, ayer por la mañana Navarro y la hermana de su pareja, Viviana Argañaraz, se mostraron conformes con la pesquisa que lleva adelante la fiscal.

“Para nosotros el caso está un 80 por ciento cerrado porque pedíamos pericias para encontrar a Beatriz con vida, pero con los resultados obtenidos podemos decir que fueron pericias para encontrar el cuerpo de la docente. La semana que viene vamos a pedir la prisión preventiva de las detenidas, porque hay pruebas suficientes.” En tanto, los rastrillajes para encontrar a Argañaraz se están llevando a cabo en la zona de El Cadillal, sobre unos 40 kilómetros cuadrados.

Fuentes cercanas al caso revelaron a este diario que las dos docentes detenidas por el hecho, Susana Acosta y Nélida Fernández, “viven juntas y comparten una relación sentimental”. Argañaraz desapareció hace 10 días, cuando salió de su casa del barrio El Manantial, en la periferia tucumana, para tomar un colectivo rumbo a la escuela en la que trabajaba, y no se la volvió a ver.

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El Ford Orion azul, propiedad de Susana Acosta, una de las detenidas.
Imagen: Télam
 
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