SOCIEDAD

Una enfermedad mortal

 Por Pedro Lipcovich

“Hay que alertar a la población –pidió la directora del Instituto de Enfermedades Virales Julio Maiztegui de Pergamino–: la conciencia del riesgo de enfermar de fiebre hemorrágica argentina (‘mal de los rastrojos’) ha bajado entre la gente y los profesionales, y esto es grave porque el tratamiento sólo es efectivo si empieza en los primeros días.”
El tratamiento utiliza plasma sanguíneo obtenido de personas que han tenido la enfermedad y se han curado. Sin tratamiento, mueren tres de cada diez enfermos.
El virus procede de roedores y el contagio se produce por inhalación o contacto con micropartículas de sus deyecciones. El área de la endemia abarca el noreste de la provincia de Buenos Aires, el sur de Santa Fe, el sudeste de Córdoba y el noreste de La Pampa. El riesgo incluye a transportistas que cargan productos agropecuarios desde esas zonas. Hay un brote epidémico anual en otoño e invierno.
Los síntomas iniciales pueden confundirse con los de una gripe: dolor de cabeza detrás de los ojos, dolores musculares; pero son infrecuentes los síntomas respiratorios. “Toda persona de las áreas afectadas que tenga un cuadro febril inespecífico debe concurrir a un servicio de salud. La enfermedad se diagnostica con un simple recuento de glóbulos blancos y plaquetas y un buen examen clínico”, explicó Enría.

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