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Domingo, 6 de enero de 2002

MIGUEL BEIN, EX SECRETARIO DE PROGRAMACION ECONOMICA

"Se devalúa para que los precios aumenten"

 Por Claudio Zlotnik

Hay que tener valentía para decirlo: se devalúa para que los precios de los productores argentinos aumenten. Si son valientes para hacer estas cosas, hay que ser valientes para asumir las consecuencias. En los dos primeros meses el aumento de los precios de los bienes salarios, de los productos de la canasta familiar, puede ser del 12 al 14 por ciento.
Hay una creencia equivocada de que solamente deberían aumentar los bienes importados o los bienes nacionales por los insumos importados que contengan. Cuando en realidad también van a aumentar todos los bienes exportables. Nadie va a vender un litro de aceite a 2 pesos en el mercado local si se puede venderlo en el exterior a 2,80. Todos los commodities que Argentina aumenta van a tener aumentos de precios. Independientemente de que no sean de la magnitud de la devaluación, porque puede haber acuerdos políticos para respetar el poder de compra de los consumidores.
Esta es una herramienta importante, pero tiene sus limitaciones. Se debe negociar que los bienes exportables de la canasta alimenticia básica tengan el menor aumento posible. Pero si se pretende que no haya ningún aumento es como desafiar la ley de la gravedad. Si realmente se quisiera que no hubiera ningún aumento, habría que imponer retenciones a estas exportaciones. Pero como no se quiere hacer esto, porque el sector agropecuario fue muy castigado en los últimos años, no se van a poder evitar los aumentos.
La recesión es una limitante para la remarcación de precios, pero depende del tipo de bienes y la posición de cada empresa frente al mercado. Empresas que produzcan productos diferenciados, con marcas propias y con poder frente al mercado, van sin duda a aumentar sus precios. Empresas sin poder en el mercado, segundas marcas, que se manejen en mercados más competitivos, tendrán más dificultades en el traslado. Los precios máximos en medicamentos pueden funcionar. Porque estos precios tienen un margen importante sobre la estructura de costos. En los últimos años los laboratorios han tenido altas rentabilidades y los precios locales superan largamente a los precios internacionales, así que hay espacio para mantener los precios en pesos.
En combustibles, en cambio, seguramente va a haber aumento, pero con retenciones a las exportaciones, el aumento sería menor: no superiores a 10 centavos en las naftas y 5 centavos en el caso del gasoil. Además, el aumento sería sobre un tercio del precio de la nafta, el componente del petróleo, porque el resto es impuestos.
Insisto: en Economía no se puede tener objetivos contradictorios. Si el objetivo de la devaluación es mejorar la competitividad, lo que hay detrás de esto es ni más ni menos que una mejora de la rentabilidad de los productores de bienes. Es decir, una caída en sus costos y en el salario real. El objetivo de devaluar para mejorar la competitividad es justamente permitir que los productores aumenten los precios, porque sino ¿de qué mejora de la competitividad estamos hablando? Es muy difícil presentar en el corto plazo una devaluación como una herramienta para el crecimiento, porque toda devaluación en el corto plazo es recesiva. A más largo plazo, y mejorada la competitividad, puede contribuir al crecimiento económico.

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