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Jueves, 13 de marzo de 2014

MUSICA › STEFANIE RINGES PRESENTARá SU PROYECTO LA FLAMME EN THELONIOUS Y C’EST LA VIE

“Me sienta bien cambiar de cultura”

En los ’80 fue la cantante de Lions in Love, el grupo “español” de Daniel Melingo que se adelantó al trip hop. Ahora, radicada en Barcelona, lleva adelante un proyecto acústico, que mostrará aquí, y otro más cercano al sonido de su antigua banda.

 Por Santiago Rial Ungaro

Había una vez una banda muy buena, tan buena que parecía un sueño: con el inefable Daniel Melingo como director musical, con el valor agregado de tener una cantante que tenía todo (talento, personalidad, belleza y eso que, por no encontrar otro término mejor, se nombra como “onda”) y con la participación de otros talentos como Guillermo Piccolini, Willy Crook y Pablo Guadalupe, los Lions in Love inventaron, entre 1987 y 1993, un cóctel exquisito y psicodélico de dub, rock, jazz y flamenco, que de algún modo se adelantó estilísticamente al trip hop. Hoy en Thelonious (Salguero 1884) y el sábado en C’est La Vie (calle 55 Nº 458, La Plata), Stefanie Ringes, la ex cantante de los Lions, cantará con La Flamme, su faceta acústica y cancionera, antes de regresar a Barcelona, ciudad donde actualmente vive. “Creo que el viento me llevó”, afirma. “La vida nos va llevando sin que uno reflexione mucho. En realidad, había pasado cinco años viviendo en Formentera, en una isla muy pequeña cerca de Ibiza donde nació Asia, mi hija; y como tenía ganas de retomar mi actividad musical había decidido dejar España y volver a Amsterdam. Pero cuando pasé por Barcelona con mi niña y el perro, con la idea de encontrarme con mi madre para volver a Holanda, me agarró un ataque: no quería dejar España, sabía que este viaje no se podía terminar en ese momento. Si volvía a Amsterdam, a la casa de mi infancia, y dejaba las maletas, se acababa el viaje.”

Ahí mismo, más exactamente en la Plaza Real de Barcelona, es donde Ringes compuso a fines de los ’80 “Pulseras”, quizás el tema más conocido de Lions in Love: “Cuando llegué a Barcelona, sabía que iba a ser un lugar importante para mí. Es como la puerta del sur: está el mar, hay palmeras, hay montañas y es también la puerta para entrar al Africa. Y ahí estaba leyendo el periódico en la Plaza Real, sobre una balconeta y de repente, ¿a quién veo? ¡A Marc Almond (cantante de Soft Cell) con su novio! Soy fan suya, así que bajé corriendo a saludarlo”. Con su belleza elegante, flamenca y se diría que indestructible, Ringes se mimetiza con la arquitectura modernista de Gaudí y demás artistas catalanes, pero hay algo nómade e impredecible en esta holandesa errante. “Creo que toda la vida es cambio; a mí siempre me sienta bien cambiar de cultura, de espacio, de gente”, dice Ringes, que durante su breve estadía presentó dos discos que marcan sus dos facetas musicales, rescata el apoyo del Instituto Ramón Llull, una institución dependiente de la Generalitat de Catalunya que subvenciona los viajes de los artistas en el extranjero (incluso dentro de España, que también consideran parte del extranjero). “Pude venir gracias a ellos”, confiesa.

Los discos, que por ahora sólo se consiguen en sus shows, son Shi Ba (2013), más rítmico y cercano estilísticamente a los Lions in Love, y La Flamme, en plan acústico, de 2012. “No tengo un sello discográfico que me ayude, así que trabajo con gente que me ayuda. Sobre Shi Ba digo que es un disco de surf reggae music, porque es música surfera reggae, aunque tiene algo soulero, también. Está grabado con todas las baterías en vivo, y más de la mitad de las guitarras están grabadas por Gamexane (casi todas las baterías fueron grabadas por Pablo Pontenzoni, también de Todos Tus Muertos). Y La Flamme es mi faceta de señora cantante seria, es algo más cancionero, más melancólico; funcionaba muy bien en Brasil porque ellos tienen esa cultura del saudade. Pero a mí me divierte esa cosa más rockera y fiestera de ir a ensayar, todo ese ambiente de viajar juntos, ese vínculo que se genera. Mucha gente no entiende por qué tengo dos proyectos, pero es así. Lo bueno es que puedo abarcar un festival grande o hacer un teatrito y hacer algo más relajado. Además, mi hija Asia ya tiene 18 años y eso me permite poder volver a viajar.”

Cuando Ringes cuenta que ella misma es la productora de sus discos, su sonrisa delata el espíritu lúdico de alguien que de alguna manera se las ha ingeniado para hacer lo que quiere, sin concesiones de ningún tipo: “Mis últimos discos los produje en mi casa y después los mezclé en estudios más profesionales. Estoy haciendo de productora, de cantante, ingeniera de sonido, manager. ¡Hago todo! Para mí es muy importante terminar los discos, porque a partir de ese momento la música ya empieza a tener su vida propia. La música es como el viento: es puro aire, no se puede tomar”.

La dama canta y escribe en “inglés, español y francés”. En holandés no, porque “nadie lo entiende”, y confiesa que en catalán, sabiendo la devoción que eso generaría en Barcelona, aún no se animó... pero no lo descarta. Pero quizá la lengua favorita de Ringes sea... ¿el sánscrito? “Yo hago un trabajo en Barcelona y la verdad es que cada vez lo estoy haciendo más, que es algo que yo llamo vocal coaching”, explica. “Es un taller en el que hago una introducción a la música devocional, a la música Bakti. Desde hace bastante tiempo que estoy con esto, que además de ver la técnica vocal está volcado a la sanación, hacia la relajación. Es algo muy relacionado con los mantras, con la música india.” Ringes cuenta que hizo un curso intensivo en Benares, de donde también se trajo un armonio con el que da sus clases. “Tengo la teoría de que cantar sienta muy bien, porque oxigenás el cuerpo y usás frecuencias y resonancias, trabajás con energías muy sagradas que pueden ayudarte en momentos muy críticos. Ya sea porque alguien se está muriendo o porque estás perdiendo el avión, la verdad es que aprendes a relajarte.”

Ya que Ringes fue mucho más que la cantante bonita de los Lions in Love (“Me encargaba de los textos, de las melodías. Y también del concepto, ¿eh?”, aclara), es inevitable volver a su relación con Daniel Melingo: “Cuando empecé a tocar con Melingo en Escuela Basilio era muy pequeñita, tenía 16 años. Eso fue la semilla, el principio, apenas hicimos un par de actuaciones y nos fuimos a Madrid”. Ahí fue que decidieron cambiar a Lions in Love, nombre que surgió de un dibujo animado sobre un león que estaba enamorado de una niña y que cuando va a ver al padre le dice que tiene que sacarse los dientes porque, claro, el león es muy peligroso. Claro que cuando el león se lima todos los dientes, queda muy feo, así que la chica ya no sigue enamorada de él. Ringes cuenta que ahora va a cantar “Corazón y hueso” con Daniel Melingo. “Ese tema está tan bueno que estoy pensando en hacer una versión”, suelta. “Además de ser un amigo, para mí él es un maestro. Aprendí todo con él: el arte del amor, el arte del desengaño, el arte del sufrimiento y también el arte de hacer música. No porque me enseñara notas o a tocar, sino que viviendo con él aprendí muchísimo. Pero todo llega a un final. El amor siguió, pero llegó un momento en que la convivencia ya no iba más. Estaban todos metidos en un camino que a mí mucho no me gustaba, así que decidí alejarme”, dice, y no cuesta imaginar las razones de su purificador exilio insular en Formentera.

“Todos me preguntan si vamos a hacer un concierto de Lions in Love y la verdad es que no va a haber concierto de esa banda. Creo que cada uno ha tomado distintos caminos musicales,lo bonito es que todos hemos seguido haciendo música. Pero hoy, junto a Pablo Krantz, Guillermo Piccolini, Daniel Melingo, y quizá también se prenda Willy Crook, decidí dedicar un bloque entero a los temas de Lions in Love, con los temas más raros o acústicos que quizá nunca tocamos en vivo. Vamos a hacer ‘Sad and alone’, ‘Dancing a slow’ y algunos más. Muchas personas me preguntan por qué vengo a tocar a la Argentina. Les parece raro, porque capaz tienen la obsesión de que Europa o Estados Unidos son lo más, pero es una idealización. En Europa, el público está bastante quemado. Le han metido tanta información que ya no aprecia nada. Aquí se siente que el público está más fresco y quizá también tiene más cultura musical. Si me ofrecieran hacer una gira en Sudamérica o en Europa, elegiría viajar por Sudamérica. Sé que me divertiría más tocar en Colombia que en Alemania, que capaz que es un embole.”

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“La música es como el viento: es puro aire, no se puede tomar”, afirma Stefanie Ringes.
Imagen: Guadalupe Lombardo
 
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