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Lunes, 3 de agosto de 2009

TELEVISION › JUAN ALBERTO BADíA Y LA LóGICA DE ESTOS VIAJES

“Cultura es todo”

El conductor de Estudio País señala que uno de los objetivos del ciclo es “que los argentinos nos entendamos más después de conocer nuestras diferencias, que, a veces, son profundas”.

 Por Oscar Ranzani

Desde Bariloche

Para contar la génesis de Estudio País, Juan Alberto Badía se remonta a 1996: ese año se había construido una radio en el trailer de un camión con el objetivo de recorrer el país. “Fue un año que yo necesitaba salir un poco de Buenos Aires y me fui primero a Bariloche. Y me fui con la idea de hacer radio en diferentes lugares de la Argentina”, comenta Badía. No lo pudo hacer y se quedó en la Patagonia: a lo largo de tres años, tres meses lo pasaba en Bariloche, otros tres en Puerto Madryn y otros tres en Ushuaia, además del primer trimestre en Pinamar, donde tiene una radio. “Yo iba con mis auspiciantes nacionales y las radios locales me daban un espacio. Llegaba solo con un técnico y ellos me proveían de operador, de productor, de colegas. Ahí me hice un panzada de gente”, relata Badía. Durante esos años, mucha gente de esos lugares se le acercó para decirle: “Badía, ¿cómo vamos a poder hacer algún día para que no venga la televisión únicamente cuando tenemos incendios, nos inundamos o alguien acuchilla a otro?”. Entonces, Badía se dio cuenta de que hacía falta un programa de televisión “de lo cotidiano, de cómo somos en la vida diaria los argentinos. Y como cada vez que empezamos un programa lo pensamos en la televisión nacional, pero con una mirada porteña, creí que el círculo tenía que cerrarse con representantes de cada una de estas provincias, colegas míos que pudiesen aportar el conocimiento verdadero de haber nacido y vivido en esos lugares”, comenta. Así surge Estudio País, que es “un perfeccionamiento del Estudio País que hicimos en 2000. Me puedo dar el gusto de pedirle a Maby Wells que lo conduzca y yo dar vueltas por la Argentina, que es lo que más me gusta”, agrega en la entrevista con Página/12.

–¿La idea no es sólo mostrar la Argentina sino también pensarla?

–Es que mostrándola se piensa y pensándola se muestra. A ver: delante de una montaña tiene que haber una historia. Por más linda que sea la montaña, si sólo la contemplamos así, me parece que vamos a tener una distorsión. Yo creo en las historias delante de la montaña que, entonces, toma otra dimensión. Y nos pasó en Estudio País: pequeños lugares o lugares magníficos, enormes, de belleza natural, se sintetizan en una historia de vida. Y eso es Estudio País.

–Muchas veces la televisión es criticada por desentenderse de la cultura. En ese sentido, ¿Estudio País busca saldar una porción de esa deuda al mostrar las costumbres, los personajes y parte de la cultura de los argentinos?

–Creo que tiene una mirada un poco más amplia y menos sesgada. Cultura es todo y el programa de televisión que menos te guste está mostrándonos un poco a nosotros mismos. A nosotros nos interesan varias cosas, no solamente una. Y eso enriquece mucho al ciclo y, además, nos permite pensar que el crecimiento siempre es permanente porque todavía no hemos mostrado nada.

–¿Qué hay por mostrar de la Argentina en sus recorridos?

–Hay que mostrar las diferencias, que, a veces, son profundas; la necesidad de encontrarnos, y observar qué cosas nos unen a los argentinos, más allá de nuestras diferencias. Esa búsqueda de entendernos más al saber las diferencias, de poder comprender que vos te morís de frío con 25 grados bajo cero, pero el otro se muere de calor y no puede soportar los 45 grados. Y que a otro se le seca el campo o a otro se le inunda. En esa búsqueda de conocernos un poco más, por ahí encontramos una mejor identidad entre los argentinos.

–¿Se puede aprender sobre temas importantes jugando? En ese sentido, ¿Estudio País busca quitarle solemnidad al conocimiento?

–Absolutamente. Tratamos todo el tiempo de ser lo menos solemnes posible. Estoy convencido de que programas como el nuestro lo primero que tienen que hacer es entretener, enganchar al espectador para que se quede mirándonos. Y después ir metiendo las cosas que nos parece que pueden enriquecerlos, pero sin perder el entretenimiento.

–¿Cómo es la recepción de la gente del interior cuando llega el móvil de Estudio País?

–Buenísima. Es imposible de narrar. A ver: no es festiva, no es que llenamos una plaza, no es que la gente está esperando el gran premio. Es simplemente que llega un ojo que es el ojo de la televisión nacional a mirarlos y un oído a escucharlos. Y llega un representante de ellos, un comprovinciano a hablar con ellos.

–¿Qué anécdota recuerda con mayor intensidad?

–Uhhh, bueno, muchas. Algunas me quedaron muy pegadas como el día en que salió la señora de la selva chaqueña que pocas veces salía y se acercó al móvil. Entonces contó cómo vivía ahí adentro de una selva que ni el móvil podía penetrar. Y nos dimos cuenta de que como ella dormía en el piso y tenía frío, estaba necesitando alguna ayuda. Y se la ofrecimos. Inmediatamente esa nota repercutió en la audiencia y empezó a llamar gente para donarle cosas. Y después nos enteramos de que les dio todo eso a sus hijos y a su familia porque ella no lo necesitaba. Había vivido toda su vida de esa manera y así murió, sin un colchón.

–Teniendo en cuenta que el programa también funciona, de alguna manera, como una vidriera de la Argentina, ¿hay interés en el exterior por Estudio País?

–A mí me lo han manifestado productoras de televisión de España y México. Se han interesado en el formato. No hubo todavía respuesta, pero sí hubo interés.

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“Aún hay mucho por mostrar”, señala Badía.
Imagen: Rafael Yohai
 
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